La Ciudad y el Ciudadano en Egipto
Por Félix Alonso y Royano
4 febrero, 2006
Modificación: 21 abril, 2020
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No podemos generalizar, aunque sí vulgarizar, el «status» del ciudadano en Egipto. Tres mil años de historia son muchos para eso. De modo que, al objeto de dar una idea muy poco científica del egipcio medio, diremos que la sociedad se dividía en clases sociales, refiriéndonos a su «status» económico y administrativo. Dentro de éste (y desde luego con la influencia de aquél) podía distinguirse el grupo de funcionarios, el militar y el sacerdotal. A veces en determinadas personas estos grupos podían confundirse (y de hecho se confundían: Un alto cargo militar solía ser sacerdote de algún templo o deidad, y los altos funcionarios igualmente) por lo que el hacer un estereotipo demasiado rígido nos impediría la comprensión de la sociedad egipcia (en el Imperio Nuevo, por ejemplo) y del pleno desarrollo de sus actividades. Además estaba el campesinado, los artesanos y los siervos y esclavos (no muy numerosos, en contra de lo que se ha dicho por historiadores marxistas definiendo a Egipto como una sociedad esclavista).

El egipcio, debido a la benignidad del clima iba semidesnudo. Solo en ocasiones determinadas (fiestas, reuniones de índole político-administrativa, religiosas, cortesanas, etc) se cubría con diversos tipos de vestidos: Generalmente un simple taparrabos, pero los grandes personajes, en festividades y actos oficiales, llevaban una gran falda de rebufos, y las mujeres una túnica tubular ceñida, otras con túnicas anchas, transparentes y con grandes frunces y flecos y, las más de las veces, una falda de la cintura a los tobillos, con los senos al aire, y sujeta por tirantes. A veces las mujeres se cubrían el sexo con una braga. Otras, no. La braga está documentada desde el Imperio Medio, pero probablemente su uso no estuvo excesivamente extendido. Por lo menos entre la ciudadana común. Pero, naturalmente, hay que decir que ya en aquellas épocas la moda imponía su ley. Así, en la época amarniense se estiló en el hombre la falda corta, estrecha y con un delantal trapezoidal delantero, llamado «shendit», también la falda larga y fruncida, camisa de anchas y cortas mangas, y ceñida con un cinturón. Los sacerdotes solían llevar una piel de pantera sobre el hombro. Respecto al calzado iban generalmente descalzos, y solo en determinados lugares o momentos se calzaban sandalias, incluido el Horus.

La clase humilde, los fellahs o campesinos, los obreros y los marineros, generalmente iba desnuda o, como mucho, un taparrabos. Y los niños, hasta la pubertad, siempre, perteneciesen a familias acaudaladas o a la clase más humilde. Ahí está para acreditarlo la estela de donación de Karnak[27], o el talatat martillado, y utilizado como cimiento en uno de los pilónos de Karnak, representando a Nefertiti, besando a una de sus hijas, que se encuentra completamente desnuda[28], y otro tanto hay que decir de las princesas Meritatón, Meketatón y Ankhesenpaatón, hijas de la anterior y Akhenatón, y cuya acreditación está en la caliza tallada que se encuentra en el museo egipcio de Berlín.

La alimentación, generalmente y como dieta cotidiana, era muy simple en las clases más bajas y mucho más variada en las clases altas: El pan común se hacía con harina de «bdt» (es decir, el llamado «Triticum dicoccum»), o incluso con «swt» (un trigo más fino, que si bien no podemos identificarlo con seguridad, podría ser el denominado «Triticum aestium»). La miel era muy apreciada y su conservación se hacía en vasijas selladas. Hasta la introducción y manufactura del olivo, mediado el Imperio Nuevo, el aceite más utilizado en la cocina fue el de «b3k» (nuez egipcia, procedente del árbol autóctono «moringa») y el de sésamo, así como bolas de grasa animal o sebo. La leche de vaca, burra u oveja era muy utilizada, y con su manufactura se hacía mantequilla, cuajada y queso. Se utilizaba mucho la carne de «iw3», un buey panzudo, corto de patas y rechoncho que se cebaba fácilmente; y algo menos el buey «ng3». El agua del Nilo producía algunas especies de peces muy apreciadas que, cuando no se consumían de inmediato, eran conservadas en salazón. Los huevos de ganso también eran muy utilizados. En cuanto a la cerveza, su preparación está en relación directa con el pan, dado que el proceso de elaboración era el mismo, y se trataba de la bebida más consumida en Egipto. Según nos han descrito los autores antiguos, la cerveza egipcia era una bebida alcohólica de sabor dulce, aunque había varios tipos, pues Estrabón nos habla de la amarga cerveza nubia que se agriaba fácilmente y que se bebía en burdeles y tabernas portuarias entre obreros y artesanos.

El vino («irp») se conoce desde los primeros tiempos dinásticos y se dispone de suficientes escenas funerarias sobre la vendimia y elaboración de esta bebida, y en el Imperio Nuevo los vinos procedentes del Delta y del oasis de Kharga, fueron muy apreciados. La clase rica también bebía vinos de importación.

Los productos hortícolas más utilizados fueron las lechugas, consideradas afrodisíacas, las habas y los garbanzos, que no comían los sacerdotes (y tampoco el cerdo), guisantes, lentejas, ajos, puerros, cebollas, melones, alubias, coles, rábanos, uvas, dátiles e higos.

Ya desde la época tinita ( 3.000/2.778 a.C.) cada nomo poseía un » dj3dj3t» (tribunal de justicia) lo que acredita la existencia de la administración de justicia, y por ende la existencia de normas legales de aplicación social[29]. No hemos de olvidar que para la concepción monárquica egipcia, el Horus[30] era hijo y heredero de los dioses, frecuentemente Amón y Ra’, y como dios viviente dictaba las leyes a sus administrados, como garante de «M3-f»[31]. De modo que el ciudadano egipcio, desde los primeros tiempos parece haber sido administrado y, por tanto, con un orden socioeconómico y político debidamente establecido.

Dado que el derecho es el garante del orden social, nos interesa destacar para la comprensión del comportamiento social del ciudadano egipcio, que en el aspecto territorial la organización administrativa se dividía en 38 «S-p3t» (nomos o «provincias»). Pero algunos autores[32] sostienen que eran 42, en consonancia con los 42 jueces del tribunal de Osiris. Probablemente tengan razón. El derecho egipcio mantuvo una fuerte carga de derecho agrario y consuetudinario a lo largo de su desarrollo histórico y no recibió influencias extranjeras hasta el dominio ptolemaico, y aún así lo griego se egiptizó suficientemente como para que en el derecho procesal se produjeran dos tipos de tribunales y de procesos: el griego y el egipcio[33]. De ahí la existencia de tribunales dependiendo de que los asuntos relativos a los contratos matrimoniales con clausula, se encontraran redactados en lengua egipcia o en lengua griega, y se planteara un litigio de divorcio garantizando una «s’nh»[34].

Ya en esta época del Egipto ptolemaico los tribunales civiles estaban formados por un Magistrado, Presidente de Sala, un Magistrado Ponente, un Asesor y un Interventor. Como se ve, en los procesos participaban jueces, fiscales, acusadores privados y representantes de las partes. Y lo mismo se puede decir de épocas muy anteriores, con la existencia de «»wp-w» (jueces), «c· n wp·w» (casa del juicio) y «knb·t» (tribunal).

Aunque sabemos de la existencia de la célula familiar desde los más lejanos tiempos, pues como asegura Pirenne[35] hacia el siglo XLV a.C. los hombres debieron practicar la cría de ganado, aprender a contar, establecer un calendario y organizar los casamientos, ciertamente coincidimos con Kingsley[36] en que «mientras las instituciones económicas, políticas y educativas son estudiadas intensivamente, se dedica muy poco lugar al estudio de la familia. No existe nombre alguno para la ciencia de las relaciones de familia como institución social». Puede que lo que apunta Kingsley se deba a que la familia no sea un aspecto simplemente instrumental, sino en definitiva, último de la vida social, además de la faceta de intimidad e individualidad de la célula familiar. Sin embargo se nos antoja complicado el estudio de la sociedad humana sin el adecuado estudio de la familia y de las instituciones que la conforman. De modo que sería imposible definir al ciudadano y su entorno si no le contemplamos como sujeto de familia. Sin embargo el nacimiento de la familia, como formalidad gestual, ceremonial o documental, lo conocemos muy mal respecto a Egipto. No sabemos como se celebraba el matrimonio egipcio tanto en su aspecto puramente civil como religioso. Pero de acuerdo con Théodoridés[37] es indudable la existencia de determinadas formalidades sancionadas por un contrato prescrito por la ley, según los modelos que nos han llegado ya desde la época ramésida, y cuyo colofón fuese una fiesta familiar más o menos sonada, dependiendo del status social y económico de las familias de los contrayentes; y a través de esos documentos podemos inferir que el matrimonio egipcio no dejaba de ser una institución jurídico-económica, adaptada a reglas consuetudinarias reconocidas por la autoridad competente que devenían eficaces al asegurar la ejecución de las decisiones que hubieran tomado los particulares.


[27] Vid. Alonso Royano, F.- «Instituciones familiares….», donde se describe la Estela en la que se ve al niño Amosis, hijo del Horus Amosis, cogiendo a su padre del dedo índice de la mano derecha, con el peinado infantil (un mechón de pelo sobre el parietal derecho), completamente desnudo.
[28] Vid, Alonso Royano, F.- ut supra.
[29] vid. infra Bibliografía: Alonso Royano, F.- «El derecho de familia…» «La protección jurídica…» «El arbitraje en el Egipto…»
[30] Utilizo este vocablo por considerar que ya desde las dinastías dinásticas, el concepto de «rey» o «señor» de tierras y hombres recibía el nombre de «Horus» que era la forma solar del «rey-dios» y una de las formas de designación real., ya que la expresión «faraón», que ha llegado a nuestros días, es de origen griego, que traduce la expresión egipcia «P3r3» y hebrea «Farón». Y en copto antiguo «Furon «.
[31] Diosa de la verdad y la justicia, llevando una pluma en la cabeza representa el orden cósmico. Dependiendo de las épocas fue madre o hija de Ra\
[32] Jaq, C- L’Egyptc des grands pharaons. Librairic Acadcmiquc Perrin. París, 1981
[33] Vid. Alonso y Royano, F- El contrato de compromiso en el derecho matrimonial egipcio. MHA. XV/XVI. U. de Oviedo, 1994/95
[34] Bienes de alimentación, en demótico, garantizados por el marido a la mujer a través de un «sh n dh3 hd», o escrito de pago. Lo que hoy denominamos en derecho matrimonial pensión de alimentos.
[35] Pircnnc, J.- Civilizaciones antiguas. Caralt. Barcelona, 1967.
[36] Kingsley, D- La sociedad humana. Universitaria de B.A. Buenos Aires, 1986.
[37] Théodoridés, A.- «Le droit matrimonial dans FEgypte pharaonique». RIDA. T. XXIII (1976).

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