La Ciudad y el Ciudadano en Egipto
Por Félix Alonso y Royano
4 febrero, 2006
Modificación: 21 abril, 2020
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Egipto, como no podía ser menos por su ubicación temporal en la historia, es un Estado fundamentalmente agrícola, necesariamente artesanal, suficientemente comercial y tangencialmente (en gran medida como lastre religioso), interesantísimamente técnico, como lo acredita la metalurgia del bronce, para no citar sus ciclópeas construcciones del Imperio Antiguo y de conocimiento universal. Los monumentos pétreos y las ideas irrigatorias a través de construcciones hidrotécnicas dan fé de lo que antecede. Y buena prueba de ello es la construcción de esclusas y diques que vertían el agua sobrante del Nilo en el embalse de El Fayum, para volver nuevamente al río, dando nacimiento a la ciudad de Kahun, por ejemplo.

Ya Petrie[10] primero, y Ricke[11] después, trabajaron en excavaciones ciudadanas, y aquél en la de esta ciudad artificial destinada a los obreros de la pirámide de Sesostris II. En la fig. 1 se puede observar el plano horizontal de una amplia casa de un alto funcionario situada en el norte de la ciudad. La superficie de las viviendas oscilaba entre los 100 m2 y los 2.400 m2.

Fig. 1

Fig. 1

De modo que la agricultura conlleva el desarrollo de la producción artesana incrementada por la herramienta broncínea y la producción textil del lino como materia prima, hasta la construcción, primero, de barcos fluviales con madera de cedro libanes y pino de Cilicia, al objeto de ejercitar el transporte tanto de elementos pétreos para las grandes construcciones de templos y otros monumentos, hasta el ejercicio, después, del comercio interior y exterior, primordialmente éste último con Palestina y Siria. Ahí están las expediciones comerciales al País de Punt o a los oasis occidentales, todo lo cual da como consecuencia la explotación minera de cobre en el Sinaí, o de oro en el «despreciable País de Kush» (Nubia), y consecuentemente la colonización de regiones limítrofes y la construcción y fortificación de vias de comunicación, como la tan conocida de Uadi-Hammamat uniendo el Valle nilótico con el litoral del mar Rojo, o la de Elefantina,capital del primer nomo del Alto Egipto, con las tierras del sur.

Según Avdiev «el desarrollo de los oficios y del comercio contribuyó a la aparición y crecimiento de las ciudades». Sin embargo en Egipto es difícil dar una explicación científica de la ciudad. Soulié[12] expresa que «La única capital excavada de manera científica es Tell el-Amarna: Pero ¿cómo comparar una ciudad nueva, cuya ocupación solo se ha producido durante una corta duración, con una capital (Tebas) que tardó varios siglos en formarse? Menfis es mal conocida, y los demás emplazamientos urbanos estudiados son de pequeño tamaño. Nuestro conocimiento de la ciudad sigue siendo pues muy hipotético».  De modo que conocemos mejor al ciudadano que a la ciudad. Y con ese, al parecer, principio, trataremos de explicar mejor la organización social y la administración pública, que el «habitat in situ» arqueológico y arquitectónico.

En la fig. 2 se describe el plano horizontal de una vivienda de 500 m2 situada en la ciudad de Akhetatón (finales de la XVII1 dinastía) que acredita a su propietario como un funcionario de relativa categoría.

Fig. 2

Fig. 2

[10] Petrie, W.M.F.- Ilahum, Kahum and Gurub. Londres, 1891
[11] Ricke.- Der Grunddriss des Amarnawohnhauses. Leipzig, 1931
[12] Soulié D- «La ciudad y su población bajo los Ramsés» (Tebas). Alianza Editorial. Madrid, 1992

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