El lamentable estado del Templo de Debod
Por Mamen Crisóstomo
30 mayo, 2007
Modificación: 2 enero, 2017
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El “exquisito” cuidado en la conservación de Debod

Para finalizar este articulo, un ejemplo de como “hay una gran vigilancia y preocupación en la conservación e integridad del templo de Debod”.

Anteriormente ya puse esta foto, quiero volver a recordarla y preguntar como puede conservarse cualquier monumento, o incluso cualquier pared normal y corriente, con esa afluencia de gente sin orden ni concierto. No solo es lo que tocan y/o rozan, es:

Cita:

El daño producido por la humedad generada por la condensación de la respiración de tanta gente a la vez. Esta humedad se adhiere a la roca de las paredes. Si las paredes no están pintadas este agua provoca grietas y desconchones en los relieves.

Fuente: Cuidemos Egipto – http://www.nachoares.com/cuidemos.html

Entrada a la capilla de Adijalamani

Lo mas lógico seria regular las visitas, no dejar entrar mas que un numero reducido de personas cada vez. Así podría vigilarse mejor que no se tocase, ni rozase nada (suponiendo que los vigilantes puedan prescindir de sus charlas), y no se daría la concentración de humedad, hay que pensar que además de la respiración, en verano por ejemplo, hemos de contar con el sudor producido por el calor y esto también aumenta el grado de humedad en el recinto, que como ya he repetido, es de pequeñas dimensiones. Pues bien, en lugar de esto, lo que van a hacer es “aumentar el numero de visitantes”, incongruente medida a la vista de lo anterior.

Pero lejos de preservar el monumento, los responsables permiten lo que vemos a continuación:

Segundo pilono

¿Recordáis el estado en que se encontraban los pilonos? Entonces, ¿qué puede ser lo que vemos a la izquierda de la imagen?.

Vía procesional

Segundo pilono

Son colegios enteros los que acampan a sus anchas en los pilonos, nadie les dice nada. Me dirigí a algún profesor que acompañaba a estos niños para preguntarle si no se daba cuenta del daño que hacían a una estructura de miles de años, la reacción era prácticamente la misma: me miraban asombrados y decían que ¿qué daño podían hacer unos niños?, que no les dejaban pintar en las paredes y que, además, allí estaban a la sombra. Y eran los profesores los que decían esto. En la última imagen, vemos la cantidad de gente esperando para entrar. Y esperaban para entrar porque el templo estaba lleno literalmente, era imposible que entrara una sola persona más.

Algunos restos que quedan después de las acampadas Algunos restos que quedan después de las acampadas

Aquí algunos restos (no todos) que quedan después de las acampadas. También he visto: trozos de bocadillo, envolturas varias, gomas de borrar, etc. Eso sí, los servicios de limpieza lo dejan todo limpito por la noche, lo que no pueden borrar es el deterioro producido por el roce de miles de camisetas, mochilas, manos…

Cita:

Cualquier cosa que toquemos ya sea relieve, pintura o escultura queda con la grasa de nuestros dedos. Si esto lo hacen los miles de personas que pasan por allí, deteriorara la superficie inexorablemente. También el roce de una simple camiseta erosionan y deterioran las superficies. No digamos ya si apoyamos la cabeza, la capa de grasa que se depositaría en el sitio afectado será causante de un enorme destrozo.

Fuente: Cuidemos Egipto – http://www.nachoares.com/cuidemos.html

Hasta aquí he llegado con este artículo. Creo que no se necesita ser un experto para ver el estado en que se encuentra el Templo de Debod, ni para llegar a la conclusión de que el tiempo corre en contra de su conservación. Para ver lo anterior, solo se necesita tener ojos en la cara y, por supuesto, ganas de ver la realidad.

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