Christie’s y Sotheby’s son dos de las más famosas casas donde cada día son subastadas antigüedades. Aproximadamente hace un mes, Al-Ahram, el diario árabe, publicó un artículo acerca de las antigüedades puestas a la venta en Christie’s. Se subastaban estatuas, estelas, joyería, figuras de ushebtis, cerámica y mobiliario. ¿Pueden imaginárselo? Los que entienden, aunque sea un poco, sobre historia y patrimonio cultural se preguntan cómo puede producirse un acontecimiento como este, y preguntan por qué no fue detenido.
Tenemos que entender qué fue lo que sucedió. Recibí una carta enviada originalmente por una egiptóloga extranjera que reside en Egipto. Estaba escrita a mano y dirigida a otro destacado egiptólogo como guía y ayudante de comerciantes de antigüedades. En ella solicitaba su ayuda para comprar antigüedades para un museo. Para mi completo asombro, supe que esta señora está trabajando actualmente en la supervisión y protección de antigüedades encontradas durante la construcción del sistema de aguas residuales en Luxor. Pregunto: ¿podemos confiar en ella para hacer este importante trabajo?
Si desea excavar en Egipto, no se vea implicado con traficantes o vendedores de antigüedades. Si se encuentra alguna evidencia que relacione a una persona (egipcia o extranjera) con el comercio de antigüedades, entonces deben romperse todos los lazos. ¡Ella o él no tiene lugar entre nosotros! Sin embargo, para todos los que estén molestos por oír hablar sobre el desarrollo de este tema y deseen ayudar, es importante entender la historia del mercado de antigüedades.
La primera vez que los monumentos dejaron Egipto fue durante la época romana, cuando muchos obeliscos fueron trasladados a Roma. En el siglo XIX, Mohamed Ali regalo diferentes antigüedades al príncipe de la corona de Austria. Éstas formaron el núcleo de la colección egipcia de antigüedades del museo de arte de Viena. De hecho, los delegados consulares eran designados en Luxor con el fin de transferir momias y otros objetos a sus países. Las antigüedades egipcias llegaron a ser aún más importantes después de que el mundo descubriera el valor de la Piedra Roseta y que la lengua jeroglífica fuera descifrada por Champollion. La Piedra Roseta se trasladó al museo británico tras un acuerdo entre Inglaterra y Francia. Entonces, las antigüedades egipcias comenzaron a ser vendidas bajo varios decretos y leyes, a museos alrededor del mundo que las compraban para ampliar sus colecciones.
El 12 de agosto de 1897 un decreto de Khedive Abbas Helmi establecía que cualquier persona que se apropiara de antigüedades pertenecientes al gobierno sería multado con entre 50 y 100 piastras y encarcelado de tres a siete días. Otro decreto, promulgado por Ismail Seri, publicado en diciembre de 1909, estableció que todos los edificios y objetos antiguos pertenecían al gobierno de Egipto. Una ley de 1912 decía que cualquier monumento encontrado bajo o sobre la tierra pertenecía al gobierno egipcio.
Todas estas leyes que protegían las antigüedades también permitieron su venta. Sin embargo, las leyes indicaban que el distribuidor de antigüedades necesitaba una licencia del Servicio de Antigüedades para comprar y vender, y que todos los monumentos que salieran del país deberían ser comprados por un distribuidor de antigüedades licenciado. La ley luego estableció que el transporte de objetos sin una licencia era merecedor de una pena de encarcelamiento de un año.
El gobierno publicó una ley en 1951 que regulaba la excavación y el transporte de artefactos a los museos del mundo. Bajo esta ley la compra y venta de antigüedades todavía estaban permitidas y continuó el intercambio de objetos que eran enviados por todo el mundo. Después siguieron otras leyes. Dos decretos de marzo de 1952 establecían un sistema para la venta de antigüedades y también enumeraban los pasos necesarios para su exportación.
No fue hasta 1983 cuando se estableció una ley para parar la venta y exportación de antigüedades. La ley dio a los distribuidores de antigüedades seis meses para registrar los monumentos que tuvieran en posesión pero indicaba claramente que ninguna de las antigüedades podría ser vendida o exportada. La ley de 1983 cambiará este año y el Consejo Supremo de Antigüedades tendrá el derecho de confiscar los monumentos en poder de los comerciantes.
Esta historia sigue los progresos legales domésticos de la compra y venta de antigüedades egipcias por todo el mundo. No obstante, no podemos hacer nada en cuanto a la venta de antigüedades en los Estados Unidos o Europa, a menos que podamos probar que las estatuas, relieves u otras antigüedades fueron sacados ilegalmente de una tumba o de un depósito. Si tenemos esta prueba entonces podemos detener la venta, como hicimos con la subasta de Christie’s en Nueva York que vendía un pieza que había sido robada de un templo en el delta.
Fuente: Al-Ahram Weekly (Nº 664)
http://weekly.ahram.org.eg/
Reseña: Montse Borrás



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