Descubierto yacimiento arqueológico que narra 4000 años de la historia del Delta oriental del Nilo por un equipo de arqueólogos egipcios en Kom el-Khilgan, en la gobernación de Dakahliya. El hallazgo abarca desde tumbas predinásticas de 6000 años de antigüedad hasta restos de un asentamiento Hicso, prolongándose cronológicamente el uso del lugar hasta la Época Grecorromana.
El descubrimiento constituye un valioso registro de la historia de Egipto; documentando los cambios en los patrones de asentamiento, las tradiciones funerarias y la relación entre las comunidades y su entorno durante milenios.
En un Comunicado del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades (CSA), describió el hallazgo como <<una importante contribución científica para la comprensión de la historia y el desarrollo cultural del delta>>. De hecho, la secuencia estratigráfica permite que a los arqueólogos trazar una línea prácticamente ininterrumpida de actividad humana en el emplazamiento.
Entre los hallazgos destacan un grupo de tumbas sencillas prehistóricas de forma ovalada excavadas en la arena, donde se han encontrado restos humanos que fueron inhumados en diferentes posiciones, lo que indica variaciones en las prácticas funerarias durante el período temprano. Las tumbas contenían ajuares funerarios modestos, como pequeñas vasijas de cerámica hechas a mano y conchas marinas. La gran cantidad de enterramientos sugiere que la zona albergaba una comunidad importante en aquella época.
El asentamiento urbano ofrece datos sobre el Segundo Periodo Intermedio. El equipo de arqueólogos ha identificado una zona residencial hicsa y un conjunto de tumbas que datan de esa época. El uso de la necrópolis se extiende hasta principios del Nuevo Reino. El asentamiento incluye estructuras de adobe, silos para almacenar grano, hornos y hogares.
«Entre los descubrimientos arquitectónicos más singulares se encuentran una serie de muros sinusoidales que rodean estructuras residenciales y funerarias», ha declarado Mohamed Abdel Badie, jefe del sector de antigüedades del antiguo Egipto. Y explicó que dichas paredes son características arquitectónicas propias del Reino Medio, que perduraron hasta el Reino Nuevo. En estas tumbas los arqueólogos también han desenterrado vasijas de cerámica, herramientas de piedra y gran cantidad de huesos de peces, aves y otros animales. Se espera que estos restos aporten información valiosa sobre la dieta, las prácticas de subsistencia y la vida cotidiana de la comunidad durante el Segundo Período Intermedio.

Durante los trabajos también se descubrieron varias tumbas que datan de las Dinastías XV a XVII y del comienzo del Imperio Nuevo, lo que proporciona más pruebas de que la zona estuvo habitada durante el período de los hicsos, cuando el delta oriental era un importante centro de actividad política y cultural.
La proximidad del yacimiento a Avaris, la capital de los hicsos, confiere una importancia especial al descubrimiento. Las tumbas incluyen mastabas y sepulcros con cornisas. Los estudios preliminares indican una considerable diversidad en las posiciones de enterramiento, los grupos de edad y las costumbres funerarias. En los ajuares funerarios se incluyen joyas, amuletos, escarabeos, herramientas y armas de bronce, así como vasijas de cerámica y cerámica Tell el-Yahudiya, un tipo distintivo de cerámica asociado con este período.



Hisham Hussein, director de la Administración Central de Antigüedades del Bajo Egipto, declaró que ha sido excavada una tumba de la Dinastía XVIII que contenía objetos cerámicos y herramientas de bronce. Los arqueólogos también descubrieron los cimientos de una estructura con gruesos muros de adobe, cuyo suelo contenía fragmentos de cerámica y herramientas de piedra que datan del comienzo del Imperio Nuevo.
El registro arqueológico de Kom El-Khelgan se extiende más allá del Imperio Nuevo, ya que las excavaciones descubrieron varias fosas funerarias sencillas que datan del Período Ptolemaico, incluyendo el entierro de un niño dentro de dos ánforas que habían sido reutilizadas como ataúd. Este entierro inusual proporciona evidencia adicional de que el sitio continuó utilizándose a lo largo de diferentes períodos históricos, lo que refuerza su importancia como asentamiento y centro funerario de larga duración en el delta oriental del Nilo.
Las excavaciones en el yacimiento continúan, y se espera que nuevas investigaciones revelen más pruebas sobre las comunidades que habitaron la zona a lo largo de los siglos en la antigüedad.
Fuente: Ministry of Tourism and Antiquities