Templo de millones de años de Ramses II. Ramesseum
Por Andy García Montes
12 febrero, 2022
Vista del Ramesseum. Foto: Andy García Montes
Modificación: 16 julio, 2022
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La primera descripción del Ramesseum se debe a Diodoro de Sicilia que pensó que el edificio albergaba la «tumba de Ozymandias», deformación del nombre User-Maat-Re. Fue visitado en el siglo XVIII por el danés Frederic Norden, que realizó el primer dibujo del mismo. En 1799, durante la Expedición Egipcia dirigida por Bonaparte, fue estudiada y publicada en la famosa Description de l’Égypte.  El nombre de Ramesseum se lo dio Jean François Champollion que visitó sus ruinas en 1829  y fue el primero en identificar los nombres y títulos de Ramsés en sus muros. Su nombre en época de Ramsés fue Casa del millón de años de Usermaatra Setepenra, que une la ciudad de Tebas con el reino de Amón al oeste de la ciudad”

Llegando al Ramesseum desde el norte. Fotos: Andy García Montes

Las funciones de estos “Templos de millones de años” son sobre todo, la asociación del mundo celestial y el terrenal y la exaltación y glorificación del faraón.

El “primer pilón” que se halla casi derruido era originalmente la entrada principal del templo. Su fachada oriental se ha derrumbado y gran parte de su paramento ha desaparecido. La fachada occidental, en cambio, está mejor conservada. Está decorado principalmente con escenas que relatan varias guerras y distintos episodios de la batalla de Qadesh, en la que los ejércitos de Ramsés II se enfrentaron a los hititas y sus aliados en el quinto año de su reinado. Este conflicto armado condujo en el año 21 de reinado a un tratado de paz, el primero documentado en la historia, que aseguraba la alianza y la amistad entre los dos países. Parte de este texto permanece en la pared noreste de lo que queda del «segundo pilono».

Primer Pilón.Foto: Andy García MontesEscenas de la Batalla de Dapur en Primer Pilón. Fotos: Andy García Montes

Desde el siglo XVIII, el templo atrajo a aventureros como Belzoni. Éste no dudó en hacer transportar (para el cónsul H. Salt) la parte superior de una de las estatuas colosales que decoraba el segundo patio del templo. Hoy este busto se encuentra en el Museo Británico.

El templo está construido principalmente con piedra arenisca procedente de Gebel Silsileh, una cantera situada al sur de Luxor. Se han conservado los nombres de dos arquitectos del templo de Ramsés: Penre, que comenzó las obras, y Amenemone. El monumento, en su totalidad, cubre una superficie de aproximadamente 6 hectáreas.

Un coloso  de 18 metros de altura sin contar la base, se hallaba colocado en el primer patio, justo ante el pilón que da acceso al segundo patio del templo. Recibía el nombre de «Ramsés Sol de los Soberanos».

Coloso «Ramsés Sol de los Soberanos».Fotos: Andy García Montes

Los «pilares osiríacos» del segundo patio del santuario, situados a la entrada de la sala hipóstila, en los que se representaba a Osiris envuelto en un sudario; se evocaba así la regeneración del monarca tras su muerte, como el resucitado Osiris, dios del más allá con el que el faraón se identificaba.

Vista de los pilares osiríacos. Fotos:Andy García Montes Segundo patio. Fotos:Andy García Montes

La Sala hipóstila acogía liturgias que marcaban la relación entre los dioses y el faraón. Este bosque de columnas es también un calendario monumental en el que las doce columnas del vano central evocan los meses del año y las columnas laterales, los 36 decanos. En los fustes, el rey hace ofrendas a los dioses. Al oeste de la Sala hipóstila, nos encontramos con una sala de ocho columnas, la «Sala de las Barcas», se accede por una rampa de suave pendiente. Los muros orientales muestran una de las grandes fiestas tebanas, la Bella Fiesta del Valle, vinculada simbólicamente a la llegada de Amón a la orilla occidental y a la regeneración cíclica de Egipto y la realeza. La siguiente sala, o «Sala de las Letanías», es casi idéntica y ha sido destruida en gran parte. Su pared conservada muestra que estaba dedicada a las deidades más importantes del «panteón» egipcio, entre ellas Ra-Harakhty y Ptah, con pinturas que enumeran, en forma de letanías, las múltiples manifestaciones de estas deidades. Tras atravesar la «Sala de las Letanías», el vasto espacio vacío que descubrimos corresponde a la parte más sagrada del templo. Una serie de capillas albergaban a las deidades residentes del «templo de millones de años» de Ramsés II.

Sala Hipóstila.Fotos: Andy García Montes

Ramses II recibe armas y cetros del dios Amón y de la diosa Mut.Foto: Andy García MontesRamses II en la Batalla de Qadesh. Foto: Andy García MontesEnemigos en la Batalla de Qadesh. Foto: Andy García Montes

Santuario. Foto: Andy García Montes

Al sur del primer patio, Ramsés erigió un palacio en piedra dotado con una «ventana de aparición» desde la que el rey se mostraba a sus súbditos en ocasiones solemnes. Este palacio sería imitado más tarde por Ramsés III en el cercano templo de Medinet Habu.

El palacio real contaba con un gran salón de recepciones con columnas en forma de palma, que daba acceso a la sala del trono, donde se celebraban las audiencias. En el fondo de esta sala aún se puede ver una plataforma de piedra con algunos escalones. Varias salas anexas bordeaban el cuerpo principal del palacio por el este y el oeste.

Palacio Real. Fotos:Andy García Montes

El mammisi o «lugar de nacimiento» debe su nombre asimismo a J.-F. Champollion, que lo tomó prestado del vocabulario copto para designar pequeños monumentos del periodo tardío dedicados al misterio del nacimiento divino. No se sabía entonces que Ramsés II había sido un precursor, al anexar al norte de su templo un edificio autónomo, dedicado a su madre Tuy y a su esposa Nefertari, en el que hizo representar las escenas de su concepción divina. Se trata de una innovación arquitectónica. Hasta entonces, este antiguo concepto de teogamia, traducido en imágenes por Hatshepsut en Deir el-Bahari, y luego retomado por Amenhotep III en Luxor, había encontrado su lugar en una de las salas del templo. Ramsés II asoció a sus prolíficos descendientes con este monumento.

Existió dentro del complejo una Casa de la Vida, lo restos arqueológicos recogidos en el perímetro de la misma nos dan una idea de la naturaleza y el nivel de la enseñanza impartida en ella. Los alumnos más jóvenes aprendieron a escribir, tanto en hierático como en jeroglífico, como confirman los ejercicios realizados sobre fragmentos de cerámica o de piedra caliza. Los más avanzados copiaban el kemyt (una especie de libro de texto utilizado desde el Reino Medio, hacia el 1900 a.C.) y ciertas obras literarias y religiosas. Fue también en este establecimiento donde se formaron los futuros artesanos del faraón, como parecen atestiguar los bocetos de aprendices, dibujantes o escultores, sacados a la luz durante las recientes excavaciones.

Vistas de la zona en la que se localizaba la Casa de la Vida.Fotos: Andy García Montes

El tamaño de los templos y los anexos (talleres y almacenes) es un claro indicio de la importancia de este complejo en términos religiosos, pero también económicos. Además de los almacenes en los que se guardaban las materias primas y los alimentos perecederos, como el maíz, el vino, los aceites, la miel y el incienso, había también, en la sección noroeste, una casa del tesoro que albergaba los objetos más preciados. Este conjunto de almacenes se construyó probablemente bastante tarde, quizá hacia el año 30 de reinado. Toda una serie de talleres proporcionaban alimentos para el culto diario. Algunos funcionaban como panaderías y carnicerías y en otros se tejían textiles.

Vistas de la zona de almacenes. Fotos: Andy García Montes

En su época el templo era accesible desde el Nilo por medio de un canal que probablemente terminaba en un muelle frente al gran pilón de 69,38 m de longitud y aproximadamente 22 m de altura. Una escalera que partía del lado norte daba acceso a su cima.

Vista de la localización del Ramesseum. Foto: Andy García Montes

Tras la muerte de Ramsés II, el palacio se convirtió en la residencia del ka real (doble), y se transformó en una sala de peticiones a finales del periodo ramésida.

La historia del Ramesseum no termina con el reinado de Ramsés II, representó un modelo para sus sucesores. El monumento parece haber permanecido en actividad durante todo el periodo ramésida.

En la época de Ramsés III seguía siendo un lugar de culto, y se menciona en los llamados «Papiros de la Huelga «. Ramsés VI seguía considerando importante hacer grabar su nombre en él. Los robos cometidos en el reinado de Ramsés X indican que al menos una parte del templo debía seguir en uso en esa época. El Ramesseum probablemente dejó de ser un lugar de culto en la Dinastía XXI.

El autor del artículos y de las fotografías, Andy García Montes, en el Ramesseum

 

Fuentes:

Mission Archéologique Française de Thèbes-Ouest (MAFTO) en sus comienzos fue creada por Christiane Desroches Noblecourt.

En la actualidad la integran: Jefe de equipo Christian Leblanc (director de investigación del CNRS): egiptólogo, jefe del MAFTO (encargado del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, El Cairo). Philippe Martinez (Ingeniero de Investigación del CNRS): Egiptólogo-documentalista y numerosos miembros del CNRS.

 

 

 

Autor del texto y de las fotografías : Andy García Montes

 

Web del autor https://andygarcia69.jimdofree.com/

 

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