Museo de Historia del Arte de Viena
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El Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum Wien). Viena es una ciudad increíble por todo lo que puede ofrecer a  nivel artístico y cultural. Repetir su visita es de necesidad pues siempre quedan cosas por explorar. En lo que atañe a su parte museística, la oferta es enorme, sobre todo en lo que se refiere al Antiguo Egipto. Así es: Viena posee una importante y amplia colección egipcia que te deja con las ganas de volver a verla una y otra vez. El Museo de Historia del Arte de Viena, el Kunsthistorisches Museum, está situado en uno de los extremos de una plaza que preside María Teresa de Habsburgo. Es un espectacular palacio que tiene enfrente a su gemelo, el Museo de Historia Natural.

Fue uno de los primeros museos de Bellas Artes del mundo y lo inauguró el 17 de octubre de 1891 Francisco José I de Austria-Hungría. Al igual que el Naturhistorisches, los dos museos de la Ringstraße fueron encargados por el emperador para alojar la formidable colección de arte de los Habsburgo y hacerla accesible al gran público. Por dentro, el recinto es impresionante, un espacio decorado de forma lujosa con mármol de varios tipos, estucos ornamentales, pan de oro y todo tipo de pinturas. Cerca de allí se puede visitar también el Ephesos Museum, en el Neue Burg, una de las exposiciones asociadas al Palacio Imperial de Hofburg que alberga todo los referente a los Austrias y a la archiconocida y malograda Sissi.

A la colección egipcia se accede subiendo por la derecha a la primera planta, donde una puerta ornamentada al estilo oriental y unas estatuas sedentes nos indican lo que nos espera tras cruzar su umbral. Las piezas están repartidas en tres salas grandes y algunas adyacentes, y las paredes y techos se decoraron con motivos y colores egipcios. Lo primero que nos encontramos son sarcófagos de madera de colores increíbles, en vitrinas, de distintas épocas, aunque mayormente grecorromana. La única queja es que las explicaciones están solo en alemán. En las otras salas ya se pueden leer también las anotaciones en inglés. Hay estelas, estatuas de reyes, falsas puertas, sarcófagos de piedra, papiros del Libro de los Muertos, y las piezas mejor conservadas que haya visto de la vida cotidiana egipcia, además de ushebtis, amuletos, vasos canopos, joyas, figurillas de todos los dioses del panteón. Hay algunos ejemplos deliciosos, como el famoso hipopótamo azul de fayenza o una cabeza de leona.

La Colección de Viena se remonta al año 1560, cuando un emisario de la familia imperial austriaca compró en Constantinopla la figura arrodillada de Gem-nef-hor-bak, sentando así las bases para la Aegyptiaca. Las pocas antigüedades egipcias que ya estaban en posesión de los Habsburgo en el siglo XVIII se guardaron en la colección de monedas y en el gabinete de antigüedades. Las tenencias se ampliaron con varios regalos y adquisiciones, sobre todo con los objetos comprados en Egipto en 1821 por el médico Ernst August Burghart y Anton Ritter von Laurin, el cónsul general austriaco en Alejandría desde 1824 hasta 1849. Una de las piezas estrella es el magnífico sarcófago de piedra de Nes-shu-tefnut.

Otros artículos fueron proporcionados por el emperador Francisco José y el príncipe heredero Rodolfo, quien adquirió numerosas piezas durante sus viajes a Egipto en 1881.

El gobierno egipcio también colaboró en la ampliación de la colección con un conjunto de ataúdes pertenecientes a la “cachette” de Tebas. Y a finales del siglo XIX, casi 2.000 objetos del emperador Maximiliano de México se agregaron al inventario.

No obstante, la mayor parte de las adquisiciones en la primera mitad del siglo XX fueron el resultado de excavaciones arqueológicas en Egipto y Nubia financiadas por la Academia de las Ciencias de Austria. Por ello, las posesiones más importantes pertenecen al Imperio Antiguo por las excavaciones en Giza entre 1912 y 1929. El financiamiento privado hizo posible en 1914 comprar al Servicio de Antigüedades de Egipto la Capilla de Ofrendas de Ka-ni-nisut.

Las salas de la Colección Egipcia y del Cercano Oriente en el El Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum), como ya decíamos,  están magníficamente decoradas. El diseño egipcio fue idea de los arquitectos Gottfried Semper y Carl von Hasenauer. Para ello, reutilizaron tres columnas monolíticas originales de más de seis metros de altura en lugar de las columnas de mármol que hay en las otras estancias. Las columnas, que habían sido excavadas en Alejandría, fueron un regalo para el emperador Francisco José I en 1869. También destacan los murales en papel, que son copias de pinturas murales de la tumba del príncipe Chnum-hetep en Beni Hassan en el Medio Egipto y fueron hechas por Ernst Weidenbach para la Exposición Internacional de Viena de 1873.

El sarcófago de piedra del sacerdote Nes-shu-tefnut

Fue tallado en roca volcánica de la región de la Primera Catarata cerca de Aswan. La tapa está hecha de un material diferente: granodiorita. Tanto la caja como su tapa se alisaron completamente por dentro y por fuera, y se tallaron con sobresalientes inscripciones jeroglíficas. La decoración y las inscripciones son típicas de los sarcófagos de Saqqara, y data del Período Ptolemaico. Uno de los temas principales de la decoración es el curso nocturno del sol, la muerte y la resurrección. Todo el cosmos ha sido representado. El interior de la tapa muestra una imagen del cielo nocturno, mostrando a la diosa Nut tragando el sol por la tarde y pariéndolo de nuevo por la mañana. Se incluyen las doce estrellas de las horas nocturnas representadas en forma humana. En el fondo del sarcófago hay una representación de la diosa del oeste, una personificación de la necrópolis. Está rodeada por las diosas del Alto y Bajo Egipto, Nekhbet y Uto, que aparecen como cobras aladas a ambos lados de la cabeza de la momia. En la cabecera de la decoración interior del ataúd se encuentra la diosa Neftis, representada como una mujer cuyas alas de buitre se extienden en un gesto protector alrededor de la cabeza del difunto. La inscripción alrededor de esta figura es una adaptación del Libro del Amduat, desde el comienzo de la séptima hora de la noche. Neftis ha tomado el lugar de Isis en su papel de protectora divina contra los poderes de aniquilación del más allá. Los seres y símbolos restantes en las caras interiores del sarcófago tienen el mismo propósito protector. Está el dios Anubis en forma de chacal agazapado, el Ojo de Horus, los cuatro Hijos de Horus con cabezas de humano, babuino, chacal y halcón (en ambos lados), y también las diosas Isis, Neftis, Neith y Selkis (divididas entre los dos lados). Las diosas están en una posición más alta que los hijos de Horus, y cada una está a cargo de uno de los cuatro frascos canopos. Finalmente, en el extremo del pie de la decoración está el pilar djed.

 

Este texto pertenece al artículo La colección egipcia de Viena de Nieves García Centeno que ilustra con más de 100 fotos, de la subsección Museos y colecciones egipcias en el Mundo de la sección Museos y Exposiciones de Amigos de la Egiptología.