La colección egipcia del Museo Calouste Gulbenkian en Lisboa
Por Susana Alegre García
24 julio, 2014
Vista del edificio del Museo Calouste Gulbenkian. Foto Susana Alegre
Modificación: 6 febrero, 2017
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En una zona ajardinada y tranquila de Lisboa, que parece como aislada del ajetreo de la ciudad, se localiza la Fundación Calouste Gulbenkian. Este centro cultural, de gran prestigio, desarrolla una amplia variedad de actividades vinculadas con muy diversos temas: artes, música, ciencias, educación…

Además, la Fundación gestiona el museo que da acogida a la colección de arte de Calouste Sarkis Gulbenkian, magnate del petróleo de origen armenio (1869-1955), y destacado filántropo, quien fue el verdadero promotor e impulsor de la institución al entregar su legado como coleccionista a Portugal. Así, en 1956, gracias a tan espectacular donación, nacía la entidad (Fig. 1 y 2).

La colección de arte que atesoró Calouste Gulbenkian a lo largo de su vida y que se expone en el museo lisboeta es excepcional. Lo cierto es que el Museo Calouste Gulbenkian permite un recorrido por buena parte del bagaje artístico de la humanidad, a través de obras verdaderamente selectas. En sus salas se puede disfrutar de piezas Clásicas y Orientales, a través de los espacios dedicados a Egipto, Grecia-Roma, Mesopotamia, Oriente Islámico, Armenia y Extremo Oriente. Además, el museo acoge riquísimos ámbitos dedicados al Arte Europeo, en cuyas salas se exponen notables piezas de artes decorativas, escultura y mobiliario. A ello sumar la gran pinacoteca, que abarca el arte europeo desde el Siglo XI al XX. Pintura medieval y renacentista, flamenca, barroca, impresionista, vanguardista…; a lo que hay que sumar una delicada sección de joyería y piezas modernistas de René Labrique, artista por el que Calouste parece sentía predilección. Ciertamente la colección sorprende y hasta sobrecoge por sus dimensiones, por su calidad y su variedad.

El interés de Calouste Gulgenkian por coleccionar piezas faraónicas se inició en 1907, año en el que adquirió la primera antigüedad de esta milenaria cultura (Fig. 7). A partir de ese momento Calouste Gulgenkian llegó a reunir 54 objetos que ilustran la historia del antiguo Egipto desde el Imperio Antiguo hasta la época grecorromana. Sin embargo, lo que hace realmente especial esta colección no es la cantidad de piezas que la integra o los períodos cronológicos que documentan; lo que le otorga verdadera relevancia y carácter a este conjunto es su calidad y el hecho de que las obras tengan como denominadores comunes la elegancia, la singularidad y una excepcional gracia estética. A estas peculiaridades, además, hay que sumar el hecho de que algunas de estas verdaderas delicatessen fueron adquiridas con el asesoramiento de grandes especialistas. Muchas, por ejemplo, llegaron a la colección gracias a las gestiones e intermediación de Howard Carter, el célebre descubridor de la tumba de Tutankhamón en el Valle de los Reyes.

La pasión por Egipto de Calouste también se materializó en un viaje que realizó a lo largo del Nilo en 1934, fecha en que ya atesoraba muchas de las antigüedades egipcias más relevantes de su colección. Tenía entonces 65 años y la experiencia le dejó maravillado, aumentando aún más su pasión por lo egipcio. Además, hay en su viaje un hecho anecdótico que el destino ha hecho que pasara a la posteridad: al visitar Edfu parece que el magnate del petróleo se sintió fatigado y se sentó ante uno de los grandes halcones pétreos que custodian la entrada del templo ptolemaico (Fig. 3). Ese momento, inmortalizado en una fotografía, inspiró cuarenta años después una escultura realizada por Leopoldo Almeida. Esta llamativa obra, que inevitablemente evoca el tópico temático del faraón vinculado con Horus, se encuentra en un lugar de honor en la zona de acceso del recinto de la Fundación Calouste Gulbenkian y es un reclamo egiptomaníaco que pocos visitantes eluden (Fig. 4).

Antes de exponerse en el museo que actualmente le da acogida, la colección egipcia de Calouste Gulbenkian pasó por diversos avatares y fue disfrutada por el público, al menos parcialmente, en diversos espacios expositivos y museos. Llama la atención, por ejemplo, que en 1936 algunas piezas fueran cedidas al British Museum con el objetivo de que sus visitantes pudieran contemplar durante unos meses ciertas obras conservadas en colecciones privadas y pocas veces accesibles; además, las antigüedades pudieron ser investigadas por especialistas de prestigio y fue publicado un primer catálogo de la colección. Pero las antigüedades pasaron en Londres más tiempo del previsto y hasta tuvieron que ser puestas a salvo de los bombardeos que azotaron la capital británica durante la Segunda Guerra Mundial. Tras finalizar la guerra, las piezas volvieron a ser exhibidas en el museo londinense hasta que en 1949 se dispuso su traslado a Estados Unidos, donde recibieron acogida en la Nacional Gallery of Art de Washington y en el Brooklyn Museum. Finalmente en 1960 las antigüedades fueron trasladadas a Portugal, con cuyas autoridades Calouste Gulbenkian había llegado a un acuerdo.

Al llegar a Portugal la colección egipcia fue acogida temporalmente en el Palacio Pombal en Oeiras, y se expuso al público de 1965 a 1967. Allí las antigüedades fueron estudiadas por la egiptóloga Christiane Desroches-Noblecourt, pero nunca se llegó a publicar un catálogo con el resultado de sus trabajos. Afortunadamente el 2 de Octubre de 1969 la construcción del museo definitivo estaba terminada y se abrían sus puertas al público. La colección egipcia y el resto de la rica colección de arte de Calouste Gulbenkian encontraba una verdadera sede, donde pudiera exponerse de modo conjunto. La colección, en aquellas fechas, estaba dispersa en Estados Unidos, París y Londres. El acuerdo alcanzado por el magnate del petróleo con las autoridades portuguesas permitió crear un museo permanente y a la altura del legado tan particular que se debía acoger, logrando que tan ingente colección se conservara y expusiera en un mismo emplazamiento; pero además convirtiendo la colección en foco de un centro cultural activo, atendiendo a intereses diversos y donde el impulso filantrópico, tan arraigado en Calouste, se perpetua. Como afirmó Calouste, se conseguía reunir así a todos sus “hijos dispersos” (Fig. 5).

El moderno edifico que acoge el museo, inaugurado en 1969, es de líneas sobrias y modernas. Se trata de una arquitectura cuya calidad artística se suma a la del contenido museográfico que alberga. La construcción fue diseñada por los arquitectos Ruy Jervis d’Athouguia, Pedro Cid y Alberto Pessoa, a lo que hay que sumar el trabajo de los paisajistas Gonçalo Ribeiro Telles y António Viana Barreto. El resultado del conjunto es solemne, elegante y a la vez acogedor, contribuyendo a ello el entorno lleno de vegetación y vida. De hecho, los jardines son uno de los grandes atractivos de la Fundación Calouste Gulbenkian y uno de sus focos de interés, generándose un casi constate diálogo entre Arte y Naturaleza.

La colección egipcia en el Museo Calouste Gulbenkian es la primera a la que accede el visitante en el recorrido museístico. Se trata de un espacio que se encuentra iluminado de un modo tenue y quizá insuficiente (Fig. 6). El efecto general es un tanto lóbrego, lo que contrasta con la estética luminosa y diáfana que impera en buena parte del museo. No obstante, la colección egipcia es uno de los ámbitos más admirados por sus visitantes y donde parece que hay una cierta tendencia a producirse acumulaciones de público, que, inevitablemente, se encuentra seducido por la calidad ciertamente próxima al virtuosismo de muchas las obras expuestas.

Entre las piezas llaman especialmente la atención la cabeza de una figurilla que muestra a Sesostris III con sus característicos rasgos demacrados (Fig. 13 ); una soberbia cuchara de cosméticos de la Dinastía XVIII (Fig. 8); la estela del escriba Iry en la que aparece representado el faraón Amosis y su madre Amosis-Nefertari (Fig. 9); el detallado trabajo del ushebty de Hesmeref realzado en bronce; y la escultura, de postura atípica, que muestra al oficial Bes (Fig. 12 ). A ello sumar la belleza de diversas piezas escultóricas y tallas, así como amuletos, fragmentos de relieves, excepcionales paneles ornamentales de marfil, una máscara funeraria de plata de Baja Época, una insignia procesional ricamente decorada (Fig. 11 ), diversos recipientes pétreos y una gata en bronce amamantando a sus gatitos que por su expresión de ternura y calidez parece ser la predilecta entre el público (Fig. 10). En definitiva, una colección egipcia de dimensiones discretas pero en la que no falta lo fundamental y donde todo lo que hay es excepcional.

Ciertamente quien viva o visite la capital portuguesa, y sea amante del antiguo Egipto o del arte en general, el Museo Calouste Gulbenkian garantiza una experiencia sorprendente, grata y enriquecedora, constituyendo una cita tan ineludible como interesante.

 

Fig. 2

Fig. 2. Vista del edificio del Museo Calouste Gulbenkian (Foto: Susana Alegre)

Fig. 3

Fig. 3. Foto de Calouste Gulbenkian en el templo ptolemaico de Horus de Edfu en 1934 (Fuente foto: http://museu.gulbenkian.pt/Museu/en/TheCollector)

Fig. 4

Fig. 4. Escultura realizada por Leopoldo Almeida de Claouste Gulbenkian, sentado ante Horus, y expuesta en los jardines de la fundación (Foto: Susana Alegre)

Fig. 5

Fig. 5. Texto de Calouste Gulbenkian grabado en el vestíbulo del museo sobre la donación a Lisboa de su colección de arte (Foto: Susana Alegre)

Fig. 6

Fig. 6. Vista general de la sala con la colección egipcia en agosto de 2013 (Foto: Susana Alegre)

 

Fig. 7

Fig. 7. Cuenco realizado en piedra brecha. Período Grecorromano. Fue adquirida por Calouste Gulbenkian en 1907 y es la primera pieza egipcia que formó parte de su colección (Foto: Susana Alegre)

Fig. 8

Fig. 8.Cuchara de cosméticos de la Dinastía XVIII (c. 1400 a. C) realiza en marfil (Foto: Susana Alegre)

Fig. 9

Fig. 9. Estela del escriba Iry en la que se muestra al rey Amose y a la reina Amose-Nefertari en la parte superior, mientras que en la zona inferior se muestra a Iry en actitud de adoración y ante los textos jeroglíficos en los que se plasma su reverencia al divinizado faraón junto a su madre. Piedra caliza. Dinastía XVIII (c. 1300 a. C) (Foto: Susana Alegre)

Fig. 10

Fig. 10. Gata con sus crías. Bronce. Baja Época. Dinastía XXVI (Foto: Susana Alegre)

Fig. 11

Fig. 11. Insignia procesional de bronce, ricamente ornamentada, que muestra una barca con una capilla cuyo acceso está protegido por las diosas Isis y Neftis. El conjunto reposa sobre un cocodrilo que, a su vez, se sitúa sobre un remate con forma estilizada de papiro que encajaba en el bastón que un sacerdote llamado Djehor debía sostener durante el ritual. Baja Época. Dinastía XXX (c. 380-343 a. C.) (Foto: Susana Alegre)

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Fig. 12. Escultura del oficial Bes que llama la atención por la posición de sus extremidades, que no responden al tópico habitual de las piernas cruzadas tan características de los escribas. Dinastía XXVI (660-610 a. C.) (Foto: Susana Alegre)

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Fig. 13. Rostro de Sesostis III, con su inconfundible expresión amarga y demacrada. Dinastía XII (c. 1860 a. c) (Foto: Susana Alegre)

Fig. 14

Fig. 14. Modelo para retrato de faraón. Época Ptolemaica (c. 300-250 a. C.) (Foto: Susana Alegre)

Fig. 15. Hijos de Horus

Fig. 15. Representaciones de los Hijos de Horus. Dinastía XXVI (664-525 a. C.) (Foto: Susana Alegre)

Fig. 16.

Fig. 16.Figurillas en bronce de gatos. Dinastía XXVI (664-525 a. C.) (Foto: Susana Alegre)

Fig. 17

Fig. 17. Figurilla de Mes. Imperio Nuevo. Dinastía XVIII (c.1530 a.C.) (Foto: Susana Alegre)

Fig. 18

Fig. 18. Escultura en bronce de la dama Shepes. Obra dedica a su madre, por su hija, la sacerdotisa Neitemhat. Dinastía XXVI (664-525 a. C.) (Foto: Susana Alegre)

Fig. 19. Detalle enfoc

Fig. 19. Detalle de la inscripción en la base de la figura de Shepes (Foto: Susana Alegre)

 

Bibliografía:
Calouste Gulbenkian Musée. Catalogue, Lisboa, 1982.
Calouste Sarkis Gulbenkian. L’homme et son oeuvre, Lisboa, 2012.
L. M. de Araújo, Egyptian art. Calouste Gulbenkian Collection, Lisboa, 2006.

Autora del texto y de las fotos:
Susana Alegre García
Coordinadora de las Secciones de Arte y de Egiptomanía de Amigos de la Egiptología

 

Museu Calouste Gulbenkian

Av. de Berna 45A
1067-001 Lisboa
Tel.: +351 217 823 000
Fax.: +351 217 823 032

Más información:
https://gulbenkian.pt/museu/

Colección egipcia:
https://gulbenkian.pt/museu/epoch/arte-egipcia/