Una excepcional familia de Sacerdotes en Guiza
Por Prof. Jorge Roberto Ogdon
17 mayo, 2000
Modificación: 16 febrero, 2017
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La mastaba de Ajethotep y su familia está ubicado en el cementerio nobiliario de la Pirámide de Jafra/Kefrén, y parece ser el primero y más antiguo de una serie de tumbas similares conocida como “la Calle de los Sacerdotes[1]“. K. Baer[2] sugirió datarlo entre la “temprana Quinta y la temprana Sexta Dinastías”, esto es, un lapso de tiempo que cubre la totalidad de la primera de ellas y algo más. Una fecha más precisa, sin embargo, puede ser obtenido, luego de un escrutinio minucioso, y, además, algunas conclusiones interesantes pueden sacarse acerca de la personalidad de los propietarios del sepulcro.

Entre sus varios títulos administrativos y sacerdotales, Ajethotpe ostentaba el de “Supervisor de los sacerdotes-del-ka de la madre del Rey” (imy-ra hem(u)-ka mut nysut), sin que, lamentablemente, se cite a la reina en cuestión en ninguno de los casos registrados[3]. De acuerdo a la disposición de los títulos en las diversas partes de su mastaba, Ajethotep parece haber considerado a éste como el más importante de todos sus cargos, ya fueran honorarios o efectivos. Este hecho queda sugerido por la siguiente información: es el único título mencionado en el dintel sobre la entrada principal del mastaba[4]; es el primer cargo registrado en el arquitrabe de la cámara de culto[5]; y el dintel de su estela “puerta falsa” (n° 3) en ese mismo recinto[6]; y, por último, es el título seleccionado para aparecer sobre la cara oriental del único pilar cuadrangular del mentado cuarto, precisamente, aquel que mira hacia el acceso de entrada, y, por lo tanto, lo primero que se presenta a los ojos del visitante[7].

En este sentido, es interesante notar que también su esposa, Nykauhathor, privilegió el título de “Sacerdotiza-del-ka de la madre del Rey” (hem(et)-ka mut nysut), en la “estela funeraria” de su estela “puerta falsa”, ubicada en la fachada del mastaba de su esposo, a unos 2,65 mts. a la derecha de la entrada a la cámara sepulcral[8].

Más notorio aún es el hecho de que la madre de Ajethotep, Peseshet, ya fuera una “Supervisora de Sacerdotizas-del-ka de la madre del Rey”, como aparece en la estela “puerta falsa” (n° 2 de la cámara de culto) que compartía con su marido, el “Conocido del Rey” (rej nysut)[9], Kanefer[10]. Por otra parte, Peseshet se ha vuelto famosa en el mundo egiptológico por haber sido, que sepamos hasta hoy, la primera y única mujer en la Historia del Egipto faraónico que ofició con el cargo de “Supervisora de las Médicas” (imy(t)-ra sennut)[11]. Este estatus extraordinario de Peseshet merece ser examinado más atentamente, ya que, creemos, tal título tan extraordinario está apuntando a la ocurrencia de algún evento inusual y meritorio, al punto de conceder tan excepcional distinción. Que tal rango sólo pudo haber sido conferido a Peseshet debido a un acto o servicio relevante por parte suya, nos parece evidente por sí mismo.

No hay medios ciertos como para determinar con exactitud meridiana cuándo fue erigido el mastaba, pero tomando en consideración las evidencias antedichas, nos parece muy probable que el responsable de su construcción fuera Ajethotep, quien lo edificó para él y los suyos, planeándolo como un “panteón familiar” desde el comienzo, como lo demuestra la falta de adiciones a la estructura. Si esto es así, como creemos, entonces Peseshet tiene que haber florecido durante el reinado del último rey de la Cuarta Dinastía: Shepseskaf. Esta precisión en la datación de los años activos de Peseshet también nos lleva a proponer que la reina anónima no fue otra que la renombrada Jentkaues, la hija de Menkaura y la madre de los dos primeros soberanos de la Quinta Dinastía, quienes son acreditados, en el Cuento de Keops y los magos, como de origen divino[12].

Entonces, nos podemos preguntar hasta dónde no fue la participación de Peseshet en este maravilloso evento la que contó para que ella alcanzara el rango de marras.y, quizás, también el de “Supervisora de las Sacerdotizas-del-ka[13]“. Al menos, no se podrá negar que ésta parece ser una solución sugestiva para los títulos excepcionales de la “Dra. Peseshet” y para el estatus extraordinario de sus descendientes.


[*] Esta es la versión en español, ligeramente modificada, de nuestro “An Exceptional Family of Priests of the Early Fifth Dynasty at Gîza”, publicado en Göttinger Miszellen. Beiträge zur Ägyptologische Diskussion 90 (1986), 61-5.
[1] S. Hassan, Excavations at Gîza I (Oxford, 1932), 73-86 y lám. XLVII-LI.
[2] K. Baer, Rank and Title in the Old Kingdom (Chicago, reed. 1973), 53 n° 11.
[3] El anonimato del nombre áulico no es un caso excepcional; cf. S. Hassan, o.c. I, 91-5 (última tumba al sur de la misma “Calle de los Sacerdotes”); ver K. Baer, o.c., 57 n° 37, quien fecha este sepulcro hacia fines de la Quinta Dinastía o posterior, como es de esperar debido a su locación.
[4] S. Hassan, o.c., 75 fig. 132.
[5] íbidem, 77 fig. 136.
[6] íbidem 82 fig. 142.
[7] íbidem, 80 fig. 139 y lám. XLVIII.
[8] íbidem, 85 fig. 144.
[9] Para la lectura de este cargo, ver ahora H.G. Fischer, Egyptian Studies. I. Varia (Nueva York, 1976), 8 n. 15; Id. en The Journal of Near Eastern Studies 18/4 (1959), 237 n. 12. Cf. tamb. H. Brumen en Studien zum Ägyptisches Kultur 1 (1974), 58.
[10] S. Hassan, o.c., 83 fig. 143.
[11] H.G. Fischer, Varia, 71 n° 21. Ver ahora P. Ghalioungui, “Les plus anciennes femmes-médecins de l’Histoire” en Bulletin Institut Français d’Archéologie Orientale 75 (1975), 159-64; T. Obenga, “Lady Peseshet: The First Woman Doctor in World History” en Era of Masses 1/1 (Feb. 1997) [Editado On-Line]. Ninguno de estos especialistas ha ido más allá de destacar este hecho, sin mayores indagaciones sobre las implicancias del mismo en el cuadro histórico.
[12] Papiro Westcar, 9,21 y ss. = A. Erman, Die Märchen des Papyrus Westcar (Berlín, 1890), 58 y ss. Para un estudio reciente de esta sección, cf. H. Goedicke, “Rudjet’s [sic] Delivery” en Varia Aegyptiaca 1/1.2 (1985), 19-26.
[13] Este cargo no fue necesariamente conferido a la muerte de la reina anónima, ya que los hemu-ka tenían funciones que iban más allá del servicio funerario. Sabemos que, debido a sus especiales habilidades “mágicas”, actuaban también como “protectores” de los vivos; cf. su aparición en las “Escenas de los Pastores de Ganado” del Reino Antiguo, sobre lo cual ver nuestro The Protection of Life. An Everyday Magical Practice in Ancient Egypt; Col. Estudios C.E.A.E., vol. 3 (Buenos Aires, 1997), Capítulos 4 y 7. Cf. ahora S. Allam, “Le hm-k3 était-il exclusivement prëtre funéraire?” en Revue d’Égyptologie 36 (1985), 1-15. Sobre las funciones funerarias, ver i.a. G.A. Reisner, “The Servants of the Ka” en Bulletin Museum of Fine Arts, Boston 32 (1934), 2-12; A. Badawy, “The Spiritualization of Kagemni” en Zeitschrift für Ägyptologischen Sprache 108 (1981), 85-93. Sobre las funciones mágicas, consultar tamb. Ch. Jacq, El saber mágico en el antiguo Egipto (Barcelona, 4ª reed. 1996), 37 y ss.

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