Santi Entrena, estudioso de Egipto y coleccionista
Por Javier Rodríguez
25 octubre, 2004
Modificación: 25 noviembre, 2018
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Santi Entrena, estudioso de Egipto y coleccionista

«Egipto me atrapó desde que vi ‘Cleopatra’ en el cine» El egiptómano eibarrés presenta en Portalea su elaborada exposición acerca de una civilización que no deja de sorprenderle a medida que profundiza en los estudios iniciados hace años.

Santi Entrena, un funcionario eibarrés de 43 años que ve transcurrir su jornada «metido entre papeles», deja volar la imaginación cuando es Egipto quien le reclama en libros, grabados, fotografías y mapas. No acierta a explicar qué aspecto de aquella cultura le empezó a seducir ya desde niño, cuando el celuloide enfatizaba sobre la grandeza del país de los faraones, pero con el paso de los años su curiosidad se transformó en una irrefrenable pasión de aprendizaje y coleccionismo que ahora desborda en la interesante exposición de la Casa de Cultura Portalea, en Eibar, hasta el 7 de noviembre.

-¿Cómo surgió este interés?

-Los eibarreses de mi edad se acordarán de aquellas películas que se proyectaban en el cine Rialto, dos a cinco duros y que por lo general eran de ‘romanos’. Me atraía aquel mundo grandioso, colorista, exótico y, después de ver películas como ‘Cleopatra’ o ‘Tierra de faraones’, me empezó a atrapar aquella civilización tan interesante, misteriosa e incluso romántica. Era un niño y, aunque hubo un impasse de muchos años, en unos carnavales decoré un bar con ambiente egipcio, luego visité aquel país en 1999 durante quince días y regresé tan enamorado de su cultura que llevo cinco años centrado en recopilar todo el material que he podido.

-¿Qué es lo que le impactó tanto?

-Para mí Egipto supone un cambio de todas las concepciones que tenía del mundo occidental. Allí te da la sensación de que no ha pasado el tiempo y conservan su identidad. Me pareció estar viendo muchos aspectos de aquellas viejas películas, sobre todo la idea de antigüedad. En el bazar de Assuan, en Luxor o en alguna callejuela de El Cairo te sorprendes con algunas de las imágenes de hace dos siglos que conservo en mis libros.

-¿Y qué sucedió, ya de regreso, de su soñado viaje?

-Empecé a leer novelas, a hacer cursillos, a visitar páginas de internet y a documentarme. Se trataba de adquirir todo tipo de conocimientos. Un día, paseando por Vitoria, me sentí atraído por un libro que encontré en una librería especializada. Costaba 60.000 pesetas y me pareció muy caro, pero terminé adquiriéndolo. Fue el inicio de mi colección.

-Luego llegaron más.

-Es que una vez que empiezas, ya no puedes parar. Primero fueron libros, luego grabados originales y ahora estoy muy centrado en fotografías antiguas y postales, todo lo que tenga que ver con el final del siglo XVIII y el siglo XIX.

-¿Qué pretende transmitir a través de lo que ha llamado ‘El redescubrimiento del Egipto faraónico’?

-Trato de reflejar cómo aparecía Egipto a los ojos de un europeo allá por 1850. No había cine, la fotografía estaba empezando, la radio no nació hasta 1920, la televisión ya en 1929… ¿cuál era la única manera de transmitir lo que sucedía allí para un explorador?, a través de estos grabados y libros ilustrados. Sé que la gente tiene el concepto de los faraones, las momias y demás, pero lo que se va a encontrar aquí es fundamentalmente documentación. Que nadie espere ver aquí momias ni tesoros, porque a lo sumo me gasto medio millón de pesetas al año.

Exploradores

-¿Cuáles son sus mayores reliquias?

-Se puede ver un artículo del descubrimiento de la tumba de Tutankhamon en un suplemento dominical de ‘El Corriere della Sera’. Se publicó en 1924, dos años después del hallazgo a cargo de Howard Carter. Lo que más aprecio fue aquel primer libro, escrito por el alemán George Ebers.

-¿Cómo tiene decorada su casa?

-No, no, mi mujer me aguanta bastante como para que encima le empiece con estas historias. Suelo guardarlo todo en el desván. Procuro tenerlo como una válvula de escape, como quien colecciona sellos, pero nada más. Sí es cierto que a los amigos les doy mucho la paliza en ocasiones.

-¿Qué es lo que más le impactó?

-Que den valor a cosas sencillas. Ven pasar la vida desde su casa de adobe y no tienen tantas preocupaciones como nosotros. Cuanto más tenemos, más problemas. Allí aún ves pasear a los aguadores y conservan sus tradiciones, que es algo muy importante.

-¿Algún personaje del antiguo Egipto concentra su admiración?

-Mi admiración es para los exploradores que hicieron posible conocer aquella civilización. Por ejemplo, el italiano Giovanni Battista Belzon, un personaje de lo más curioso. Se inició en la carrera eclesiástica, luego se empleó como forzudo en un circo, vendió norias hidráulicas en Egipto y, después de arramblar con todas las antigüedades que pudo, terminó haciéndose egiptólogo. Se le tachó de contrabandista, pero llama la atención cómo se pudo abrir camino. En la exposición tengo un grabado realizado por él.

-¿Qué es lo que más le sorprende?

-La cantidad de gente que decimos saber algo sobre este tema; hay mucha leyenda y para referirse a aspectos religiosos, mágicos, se necesitan más conocimientos de los que muchos tienen.

-¿Sabe descifrar jeroglíficos?

-Estoy en ello. Es muy complicado, requiere mucho estudio y, aunque sí me gustaría, tampoco me voy a obsesionar.

-¿Llega a ser una obsesión?

-Es uno de mis hobbyes, como también lo es el fútbol, porque soy seguidor del Eibar con mi peña Eskozia La Brava, y además me gusta el heavy metal.

-Vaya cóctel.

-Sí, ja, ja. Suelen decir que el fútbol y el rock mueven gente descerebrada, pero también en esas parcelas nos encontramos otros interesados por los orígenes de nuestra cultura. Además, guardan cierta relación, porque grupos como Iron Maiden crearon discos basados en temas faraónicos y a mi peña ya les he bromeado acerca de que no estaría mal que cambiásemos la gorra escocesa por el ‘nemes’, el típico tocado faraónico. A ver si les puedo convencer.

 

Fuente: El Correo Digital
http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg041024/prensa/
noticias/Guipuzcoa/200410/24/VIZ-GUI-117.html

Reseña: Roberto Cerracin

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