Coloso de la reina Meritamón en Akhmin
Por Susana Alegre García
4 enero, 2024
Reina Meritamón. Coloso en Akhmin. Foto: Susana Alegre García
Modificación: 5 enero, 2024
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En 1981 se descubrió en Akhmin un coloso de piedra caliza de siete metros de alto[1] que representa a Meritamón, hija de Ramsés II que llegó a ostentar el cargo de Gran Esposa Real. Excavado en 1982, el coloso de Meritamón fascinó desde el principio por su estado de preservación (ya que está bastante entero), por su grandeza y, especialmente, por la calidad de su elaboración.

Meritamón era hija Ramsés II y de Nefetari, su más célebre Gran Esposa Real. Tradicionalmente la egiptología presenta a Meritamón como la mayor entre las princesas nacidas de la pareja[2], aunque las fuentes documentales resultan bastante contradictorias[3]. Parece probable que Mertiamón, como otros hijos de Ramsés II y Nefertari, naciera antes de la coronación de su padre y es factible que gozara de una situación de privilegio en relación con sus hermanas y hermanos, aunque siempre compartió protagonismo con Bentanat, la hija mayor de Ramsés II con su primera esposa: Isisnofret. Fue tras la muerte de su madre Nefertari, entre los años 27-28 del reinado de Ramsés II, cuando Mertitamón pasó a ostentar el título de Gran Esposa Real[4], y es con es rango con el que fue representada en el coloso de Akhmin.

Al parecer Meritatón, como su madre Nefertari, sintió un remarcable predilección por la zona del Alto Egipto y especialmente por la localidad de Akhmin[5]. El coloso de la reina levantado allí, efectivamente evidenciaría ese apego, alzándose ante la fachada del templo del recinto sagrado dedicado al dios Min, patrono de la ciudad. Se cree que esta predilección podía estar motivada por ser tal vez el lugar de origen de Nefertari, donde ella quizá nació, aunque no hay nada plenamente demostrado. Sea como fuese, lo cierto es que Akhmin era una ciudad fundamental en el mundo de los faraones y un centro religioso de primera índole desde tiempos remotos, donde se desarrolló el culto al complejo dios Min, entidad vinculada con la virilidad y al que en la iconografía se suele representar con el pene erecto; aunque Min también era adorado como protector de la producción agraria y de la ganadería, se vinculaba con la luna, con el desierto, y con los caminos; a lo que hay que sumar su relevancia en ciertas festividades relacionadas con la regeneración del poder real y como protector de la monarquía.

En el coloso de Akhmin, Meritamón se muestra con un vestido estrecho y largo, embellecido con zonas plisadas y con la representación de una larga cinta que a modo de cinturón se ajusta a la cintura y cae hacia las piernas, permitiendo al artista plasmar una mayor textura y a la vez destacar la zona del vientre, suavemente abultado y con el ombligo marcado. Un atuendo que se ciñe al cuerpo, generando sensaciones de transparencia y que en conjunto busca realzar las formas del cuerpo de la mujer.

Además, Meritatón luce un ancho collar y sostiene en una mano una insignia propia de su autoridad como reina, mientras que el otro brazo cae a lo largo del cuerpo para terminar en una mano cerrada con el puño apretado. De modo que el codo doblado y la pierna izquierda avanzada son los únicos elementos que confieren cierto dinamismo a la representación, y aunque puedan parecer recursos escasos, la habilidad de los antiguos artistas logró que sean más que suficientes para conseguir una imagen armónica y equilibrada.

En este coloso es muy notable el rostro, que tiene una fuerza especial, mostrando a Meritamón con mentón fuerte, ojos almendrados, nariz algo respingona y expresión serena. Una mujer que se muestra poderosa y glorificada, en cuya representación se ha sublimado tanto su autoridad como su belleza.

Al observar este coloso llama especialmente la atención la representación de la gran corona que remata la imagen de Meritamón. Se trata de un tocado propio de una reina de Egipto, formado por un rodete de cobras del que surgen dos largas plumas, lo que dota a la obra de esbeltez y espectacularidad. Pero no se conserva entero, pues en la zona de la frente, sobre el rostro, se observa el encaje donde debía ajustarse una pieza posiblemente con la imagen de una cobra y/o una cabeza de buitre, y es factible que se tratara de un elemento metálico cuyo brillo dotaría a la representación de aún más viveza.

No menos llamativa es la gran peluca conformada por un sinfín de mechones, realizada por los artistas egipcios de forma magistral, y que además se suaviza en la zona del rostro añadiendo alas de buitre que sirven para enmarcar y dar mayor notoriedad a la cara, generando además un cambio de textura. El buitre es un emblema fundamental en el tocado de las reinas egipcias, y aquí está sutilmente presente, fundiéndose y confundiéndose con la peluca.

Muy emblemáticos en la imagen de Meritamón son los grandes pendientes de botón que ornamentan sus orejas[6], redondeados, que destacan enormemente y que parecen subrayar la solemnidad del rostro y le confieren un aspecto todavía más sofisticado. Esos mismos pendientes los lucía una escultura descubierta en 1896 por F. Petrie en excavaciones al noreste del templo funerario de Ramsés II, de identidad desconocida y denominada habitualmente “la reina blanca”, pero que por comparación con el coloso de Akhmin ha sido identificada precisamente como una representación de Meritatón. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunos investigadores consideran que algunos rasgos estilísticos del coloso de Akhmin podrían remontarlo a la Dinastía XVIII, lo que implicaría que en el reinado de Ramsés II se habría usurpado. No es raro, en absoluto, que durante el reinado de Ramsés II se realizaran estos procedimientos. Aidan Dodson apunta la posibilidad de que el coloso mostraría originariamente a Tiy, Gran Esposa Real de Ay; y que el coloso de Ramsés II situado a su lago podría haber sido del propio Ay[7].

Para percibir en su globalidad la belleza del coloso de Meritamón en Akhmin, es recomendable rodearlo, buscar sus ángulos laterales y no observarlo únicamente de manera frontal. Así, además, en la zona trasera descubriremos que se ha preservado un texto donde se presenta a Mertitamón con diversos cargos de carácter sacerdotal: responsable del harén del Amón, la que toca el sistro de Mut, la que agita el menat de Hathor, cantante de Atúm; además de Meritaton se afirma que cuando abre la boca apacigua al Señor de las Dos Tierras, que es “hija del rey a quien ama” y se alaga su rostro espléndido, su magnificencia en el palacio y hasta se la compara con la estrella Sirio.

Situada ante el santuario del dios Min en Akhmin, la imagen de Meritamón debía resultar imponente. Más aún teniendo en cuenta que junto a ella, flanqueando el acceso, se alzó un coloso de Ramsés II que fue también descubierto durante las excavaciones. Este coloso se encontraba partido en setenta fragmentos y fue reconstruido y alzado junto al de Mertitamón en un proyecto que se alargó varios años y que culminó en 2019. Hoy, ambos colosos, rodeados de ruinas, fragmentos de columnas, bloques de milenarios muros…etc., se imponen con su magnificencia y son una parada ineludible para los viajeros que se aproximan a esta zona de Egipto en la gobernación de Sohag.

Si vas por allí, no te los pierdas.


[1] 11 metros sobre el pedestal que lo sostenía.
[2] Los datos sobre ello no son concluyentes. Hay que tener en cuenta, además, que la hija mayor de Ramsés II era Benanat, cuya madre fue la que se considera la primera esposa de Ramsés: Isisnofret.
[3] Sobre las distintas posiciones de Meritamón en las listas de princesas en templos como Luxor, Abu Simbel, Uadi el-Sebua, el-Derr o Abidos; así como su presencia o ausencia en determinados monumentos, ver en C. Leblanc, Mefertati, L’aimée-de-Mout, 1999, París, pp. 27 y sigs.
[4] Junto con su medio hermana Bentanat, la hija Ramsés II y la Gran Esposa Real Isisnofret.
[5] A la que los griegos llamaron Panópolis.
[6] También en la llamada “reina blanca”.
[7] En Amarna Sunset (2009, p.103), Aidan Dodson considera que casi seguro se trata de una representación de la reina Tiy usurpada, y también recoge que W.R.Johnson consideran que podría tratarse de Akhesenamón (nota 57, p.155).

 

 

Texto y fotos por  Susana Alegre García 

 

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