Osiris Luna
Por Susana Alegre García
29 junio, 2017
Ciclo de lunación representado en el techo del templo de Dendera. Foto: Archivo documental AE
Modificación: 30 junio, 2017
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Osiris es uno de los dioses más complejos y con más facetas en la mitología del antiguo Egipto. Adorado como señor de los muertos y como rey de la ultratumba, también era venerado como entidad relacionada con la vegetación, las cosechas, la reproducción, las crecidas del Nilo… Su impulso vital se consideraba tan poderoso que la tradición egipcia lo presentaba con la capacidad de sobreponerse a la muerte, regenerándose incluso tras ser descuartizado por su temible hermano Set. Y entre todos estos aspectos, además, se encuentra la vinculación de Osiris con la luna.

Aunque el más poderoso astro de la mitología egipcia era el sol, el culto a la luna alcanzó también cierta trascendencia. Destaca por ejemplo la adoración a Iah, “el disco blanco”, dios que tuvo especial protagonismo en el Imperio Medio, aunque generalmente se presentó en profunda fusión e identificación con Osiris. Iah, a su vez, tenía estrechas afinidades con Tot, dios de naturaleza lunar, de múltiples facetas, siendo especialmente conocido como patrón de los escribas y de la sabiduría. En fusión con Iah (Tot-Iah) era considerado “soberano de las estrellas”, siendo adorado como una deidad benéfica y misericordiosa[1]. También Anubis se relacionó con la luna y hasta podía aparecer representado cuidando del disco lunar. Aunque posiblemente entre las divinidades de carácter lunar fue Jonsú, el hijo del dios Amón y la diosa Mut, quién logró mayor notoriedad. En algunos documentos tebanos se afirma que Jonsú viajaba cada día desde el templo de Karnak en el este, hasta el templo de Dyeme en el oeste (en la zona de Medinet Habu), para revitalizar a su padre.

Uno de los aspectos de la tradición egipcia más relevantes en lo que respecta a la mitología lunar fue la relación establecida entre el astro nocturno y los ojos de Ra o los de Horus. Así, la luna es su ojo débil u ojo herido, noción que deriva de la leyenda que relata el enfrentamiento legendario entre Horus y Set por la herencia de Osiris, donde se afirma que durante la lucha Set se apodera del ojo izquierdo de Horus para lesionarlo y hasta romperlo en diversas partes que, más tarde, Tot unirá. Este ojo “restaurado” y lunar, el udyat signo-udyat-ojo, es uno de los símbolos más recurrentes en la imaginería del antiguo Egipto, dando forma a populares amuletos que se consideraba tenían la mágica capacidad de ahuyentar a las energías negativas y de propiciar que su portador pudiera salir finalmente airoso, como el ojo legendario, ante cualquier contienda.

Fue en el contexto de la simbología que alude a la regeneración, donde la relación entre la luna y Osiris se hizo especialmente estrecha. Ello se debe a que en su período de lunación, formado por unos 29 días, el astro nocturno es capaz de crecer y menguar hasta desaparecer, para volver a iniciar el ciclo con un nuevo renacimiento que permite logar, de nuevo, la plenitud. En esta muerte y posterior resurgir del astro en el firmamento, los egipcios encontraron una magnífica metáfora de la vida que es capaz de recobrarse tras el fallecimiento. Se trata de un símil de los contenidos fundamentales de la leyenda osiríaca, en la que se narra que el dios fallece en el enfrentamiento con su hermano, para luego reiniciar la existencia eterna. De modo que Osiris Luna resurge en el cielo nocturno, en un ciclo constante e invariable que fue convertido en alegoría de la vida que reaparece tras la muerte, en expresión del poder de la existencia y de la renovación que otorga vida pletórica a lo que ha sucumbido.

Ciertamente el curso de la luna, con sus períodos crecientes y decrecientes, se consideró alegóricamente vinculado con el devenir de Osiris. El aspecto menguante fue relacionado con la mutilación y fragmentación sufrida por Osiris; y la recomposición posterior y retorno a la vida se consideró que se evocaba en las frase creciente del astro en tránsito hacia la plenitud. De hecho, hay versiones del Mito de Osiris en el que se narra que el dios fue fragmentado por Set en 14 pedazos, lo que coincide con el número de días que transcurren entre la luna llega a la luna nueva. Incluso el periplo vital de Osiris se presentó en estrecha relación con el curso lunar: su concepción se decía que se produciría en el primer día lunar o luna nueva [2], su nacimiento llegaría el segundo día (que es cuando la luna reaparece en el cielo), el asesinato y descuartizamiento se asociarían con el período menguante, y, finalmente, la derrota de los enemigos y la concesión a Horus de su legítima herencia, llegarían en luna llena[3]. En este calendario divino los eclipses eran vistos como un desorden negativo y, al menos según se expresa en documentaciónn del Período Tardío, se consideraban portadores de malos augurios.

dendera-techoFig. 1. La luna creciente, como Ojo de Horus, en el techo astronómico representado en la Sala Hipóstila del templo de Dendera. A la izquierda de la luna hay 14 escaleras con dioses que se aluden a los 14 días que conducen a la luna completa.

De modo que Osiris Luna (Osiris-Iah-jeros-osiris-luna) fue adorado en el antiguo Egipto como una entidad divina que alude a la regeneración y la vida renovada que logra la eternidad. Unas nociones que en la cosmovisión egipcia estaban intrínsecamente relacionadas con la fertilidad, la procreación y, por extensión, con el crecimiento de la vegetación y la producción agrícola. Lo cierto es que muchos procesos de las tareas de los campesinos, como es frecuente que ocurra en sociedades agrarias, se asociaron con distintas fases lunares. Así que se consideraba que había fechas concretas en el calendario que propiciaban el mejor crecimiento de las plantas de cara a su siembra, como si la luna afectara a la fecundidad de la tierra. Parece, por tanto, que los egipcios creían que la luna podía afectar a sus vida en muy distintos niveles, quizá ello explica que en Deir el-Medina se erigieran estelas en honor del astro nocturno o que muchas festividades estuvieran vinculadas al calendario lunar[4]. A ello sumar que la germinación y la noción de fecundidad pudieron relacionarse con la luna por ser parejos el ciclo de lunación y el menstrual femenino. No en vano divinidades como Isis o Hathor llegaron a presentar relevantes connotaciones lunares; sin embargo, no hay que olvidar las implicaciones de fertilidad y fuerza procreadora masculina de Osiris Luna, donde el vigor varonil se evoca en ocasiones asimilándolo con un toro poderoso: “Oh aquel que aparece como luna. Toro que rejuvenece en el cielo cada día”[5].

osiris-luna-corona-aeFig. 2. Osiris Luna sobre en un trono ricamente ornamentado con representaciones de leones y del udyat.

A Osiris Luna (Osiris Iah) se le  representa momificado”[6] y cruzando sobre su pecho el cetro y el flagelo”[7], aunque todavía es más común que se represente entronizado. No obstante, su rasgo más característico es su corona, que también pueden ser portada por otras deidades de carácter lunar,  que está formada por la combinación del disco que simboliza la luna llena sobre una representación en cuarto creciente (Fig. 2 )[8].También es recurrente que a Osiris Luna (Osiris-Iah) se le muestre sosteniendo entre sus manos el udyat, el sagrado ojo lunar (Fig. 3) [9]; o bien el udyat aparece representado sobre la propia corona del dios (Fig. 4).

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Fig. 3. Osiris Luna, mostrado en pie y entronizado, sosteniendo el udyat.

1.osiris-luna-oferente-aeFig. 4. Singular representación de Osiris Luna de Baja Época, en la que aparece con la característica corona lunar ornamentado con un udyat dorado, sobre la que se superpone una corona compuesta. Ante el dios aparece un oferente arrodillado portando vasos nu, además de dos cobras que lucen la corona del Alto y el Bajo Egipto, estando el séquito encabezado por dos babuinos coronados también con la corona lunar.

Las representaciones de Osiris Luna no son demasiado frecuentes, aunque alcanzaron un auge especial en el Egipto de Baja Época y, especialmente, en el Período Grecorromano, momento en que, por ejemplo, se hicieron relativamente populares figurillas de bronce representado a esta divinidad[10]. En estas imágenes Osiris Luna aparece, a veces, colocado sobre sitiales ricamente ornamentados. En otros casos, Osiris Luna puede aparecer acompañado de otras entidades divinas protectoras y consideradas como el séquito que le asiste mientras surca el firmamento. Entre esta divina comitiva se encuentran 14 divinidades identificadas como los 14 días que duran las fases crecientes o decrecientes de la luna (fig. 5). Y, en ocasiones, Osiris Luna puede mostrarse navegando por los cielos en una barca, al igual que el propio sol y las estrellas.

5.dendera-luna-navegaFig. 5. Luna menguante y el Ojo de Horus representado en el techo astronómico representado en la Sala Hipóstila del templo de Dendera. Esta imagen de la luna navega en un barco, decorada con la imagen del udyat. También aparecen en el disco lunar las catorce deidades que aluden a los catorce días de la luna menguante. Las cuatro aves de cabeza humana son las “Almas del sexto día del mes”.


Notas:
[1]  También “el Misericordioso” puede darse bajo la forma sincrética de Osiris-Iah-Tot.
[2]  Aunque la invisibilidad de la luna se explicaba a nivel mitológico como el momento en que el ojo udyat se pierde al ser lanzado a los abismos por Set, existieron en Egipto explicaciones de un carácter más racionalista, como el presentado en el Papiro Carlsberg I, que explica que esta invisibilidad se debe a la mayor proximidad de la luna y el sol, ocultándola con su brillo. En O. Neugebauer, R.A. Parker, Egyptian Astronomical Texts, vol.1, The early decans, Providence, 1960, pp. 36-87).
[3]  En la tradición egipcia se daba una especial importancia también al Sexto día del ciclo lunar (en algunos casos de habla del Séptimo día), momento en que la luz del sol, en este estadio del periplo lunar, refleja con mayor intensidad la luz.
[4]  Sobre este calendario ver J. Lull, La astronomía en el antiguo Egipto, Universidad de Valencia, 2004. Y sobre el calendario lunar asociado a festividades en templos ver P. Barguet, Le cycle lunaire d’après deux textes d’Edfou, RdE 29, 1977.
[5]  F. R. Herbin, Un himme à la lune croissante, BIFAO 82, 1982, pp. 237-282.
[6]  Sobre la iconografía de Osiris Luna y otros aspectos de esta divinidad ver J. G. Griffitshs, Orisis and the Moon in Iconography, JAE 62, 1976, pp. 153-159. [7]También puede portar el bastón uas, heh o el pilar dyed
[8]  Ejemplo en el Museo Metropolitano de Nueva York http://www.metmuseum.org/art/collection/search/548421
[9]  Ejemplo en el Museo Británico https://www.google.com/culturalinstitute/beta/asset/bronze-statuette-of-the-moon-god-iah/DgEXsJ2Uf394OQ
[10]  CG38029 a 38044 en G. DARESSY, Statues de divinités, Le Caire, 1906. https://archive.org/details/DaressyStatuesII1905 Y destacar que en el Museo de Arqueología Mediterránea de Marsella se conserva una muy buena selección de los distintos tipos iconográficos de las figurillas en bronce de Osiris Luna, incluso expone alguna pieza de singular calidad y riqueza iconográfica.