Cuando Napoleón, en su campaña de Egipto, llegó a Gizeh, el calculado colosalismo oriental de las tres grandes pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos, que señorean la llanura, impresionó vivamente al corso, que era ferviente admirador de todas las manifestaciones de poder de los antiguos reyes.
Es la estela del sueño de Tutmosis IV, faraón de la XVIII Dinastía. El texto lo que dice es que Tutmosis, cuando aún era un príncipe, se quedó dormido a la sombra de la Esfinge, que por aquél entonces estaba cubierta de arena y sólo se le veía la cabeza básicamente. Mientras dormía, Tutmosis soñó que la Esfinge le pedía que la liberase de la arena y que a cambio le prometía que algún día sería faraón. Tutmosis liberó a la Esfinge de la arena y cuando se convirtió en faraón puso la estela. La interpretación que le doy a esto, es que en esta estela Tutmosis IV está justificando su subida al trono porque el dios al que se creía en el Impero Nuevo que representaba la Esfinge lo había querido así.