Tumba de la reina Nefertari
Por Andy García Montes
27 mayo, 2021
Tumbas de Nefertari
Modificación: 27 mayo, 2021
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Sin miedo a equivocarme, pienso que es una de las tumbas más bellas que existen en la necrópolis tebana es la de la reina Nefertari. Gran esposa real de Ramsés II y fue su esposa favorita. Fue descubierta en 1904 por el arqueólogo italiano Ernesto Shiaparelli: <<La entrada había sido forzada y no había rastro del antiguo cierre; la tumba había sido saqueada en tiempos remotos, puede que incluso por parte de los antiguos egipcios>>

Shiaparelli sólo halló en ella fragmentos de la tapa del sarcófago, un amuleto del pilar djed, treinta cuatro ushebtis, un pomo de cobre con el cartucho del faraón Ay, unas sandalias, la tapa de un cofre y varios escarabeos.

Se accede a la tumba por una rampa descendente que conduce a un vestíbulo. Un segundo corredor, también con rampa, a cuyos lados descienden dos escaleras, que conducen a la Cámara del Sarcófago que se halla soportada por cuatro columnas con imágenes de la reina con varias divinidades. Sus coloridas y bellas pinturas representan distintos pasajes del “Libro de la Salida al Día” (Libro de los Muertos) y del viaje de la reina hacia el Más Allá (campos de Iaru) el reino de Osiris.

El rostro de la reina parece cobrar vida en los muros de la tumba, al estar representada en ellos con un colorido y una naturalidad exquisita. Nefertari aparece en todas las escenas con un vestido blanco plisado, el collar usekh y la corona de la diosa-buitre Nekhbet.

Una de las escenas más famosas de la tumba de Nefertari es en la que aparece ella jugando al senet con un contrincante invisible, en este contexto el juego simboliza el “Juicio de Osiris” y la reina tiene que vencer a su oponente imaginario para poder alcanzar el Más Allá.

El deterioro de sus pinturas ha afectado a la tumba desde su hallazgo. Fue cerrada al público en la década de los 50 a causa de desprendimientos de pinturas por la humedad, por bacterias y por la gran cantidad de turistas que la visitaban al mismo tiempo.

En el año 1986 se inició la restauración de la tumba por el Instituto Getty. La restauración finalizó en 1992 y la tumba fue reabierta en 1995 para visitas de grupos reducidos de diez personas, en el año 2003 y por problemas de humedad se volvió a cerrar al público. Desde el año 2016 la tumba se puede visitar por grupos reducidos y mediante cita previa. El precio de la entrada es de unos 60 euros aproximadamente.

 

 

Texto y fotografías de Andy García Montes 

 

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