Rosa Pujol: para aprender sobre Egipto hay que ir a los libros de texto
Por Coordinadores de AE
19 agosto, 2005
Modificación: 19 agosto, 2005
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Rosa Pujol: para aprender sobre Egipto no hay que ir ni a las películas, ni a las novelas históricas, sino a los libros de texto

El trabajo en las tumbas de los faraones, la danza del vientre y el cine centran la actividad de hoy». Las jornadas culturales sobre Egipto llegan hoy al final de su primera parte, a la espera de que el próximo martes se reanude el programa de conferencias, talleres, proyecciones, representaciones y degustaciones. Y lo hace con un éxito que está desbordando todas las previsiones de la organización ya que tanto en las charlas en Villa Suso como las sesiones en los Guridi están colgando el cartel de completo y dejando a bastante gente fuera de los actos. Esto ha llevado al Ayuntamiento de Vitoria, en el caso del palacio ubicado en la plaza del Machete, a habilitar una sala más para seguir las comparecencias de los expertos a través de una pantalla de vídeo.

Habrá que ver si el programa de hoy despierta la misma expectación, aunque, a priori, la jornada cuenta con los suficientes alicientes para que sea así.

La actividad comenzará a las 12.00 horas en Villa Suso con la charla que ofrecerá Ana Muñoz-Cobo, presidenta de la Asociación Española de Egiptología. Esta experta, responsable de los Cursos de Verano sobre Egiptología de la Universidad Autónoma de Madrid, disertará sobre la vida cotidiana de los obreros que trabajaron en el Valle de los Reyes y del Valle de las Reinas durante el imperio Nuevo.

Ya a la tarde, la actividad se trasladará a Artium, donde, desde las 18.00 horas, los más jóvenes tendrán la oportunidad de aprender el misterio de los jeroglíficos, cómo era el proceso de momificación y otros secretos de la civilización egipcia.

Una hora más tarde, y en el mismo lugar, se realizará una clase de danza del vientre, a cargo de Pilar García, profesora de danza oriental, sufí y yoga. En las afueras del museo, a las 20.30 horas, se realizará una demostración de estos bailes tradicionales.

La jornada se cerrará a las 22.30 horas en los cines Guridi con la proyección de la película La momia , de Karl Freund e interpretada por Boris Karloff. Este clásico del género de terror se podrá ver en versión original subtitulada y no hay que confundirlo con el filme del mismo nombre de 1999 protagonizado por Brendan Fraser.

Durante el fin de semana y el lunes, las jornadas harán un pequeño paréntesis para volver el martes con más charlas, una degustación gastronómica de productos típicos y cine.

El cine y la literatura se han encargado, durante mucho tiempo, de dar una determinada imagen del mundo de los faraones y los sacerdotes del antiguo Egipto, pero ¿se corresponde con la realidad?

Es cierto que nos llegan muchas referencias y no siempre son muy acertadas. En el caso de la religión, siempre pensamos que tenían un montón de dioses y, sin embargo, no es así. Pensemos en lo que pasa aquí. Si un extraterrestre aterrizase, por ejemplo, en la basílica de El Pilar y empezara a ver a San Antonio, San Andrés, San Lorenzo y a San Nicolás, ¿qué pensaría? Que la nuestra es una religión politeísta. Algo así pasaba en Egipto. Había un ser supremo, hacedor de todo, que no tenía un nombre específico. La esencia de su religión era el orden cósmico, la sucesión de las estaciones y el paso de la noche al día. Su máxima aspiración era que El Nilo se desbordara todos los años para obtener una buena cosecha y que todo fuese tranquilamente.

¿Había diferencias dentro del mismo país?

Sí. Dependía de las zonas. En unos sitios se adoraban a unas familias de dioses, en otros se seguían distintos ritos… También cambian las cosas si pones la mirada en una época o en otra. De todas formas, a pesar de ser un pueblo muy religioso, porque las pirámides sólo se pudieron construir a base de mucha fe, no tenían ningún tipo de precepto ni cumplían rito alguno. Todo eso lo cumplían los sacerdotes. Los fieles sólo veían pasar la imagen del dios en un par de fiestas al año. La verdad es que para el pueblo llano era una religión muy cómoda.

¿Queda algo de eso en el Egipto actual?

Algunas cosas, algunas muy curiosas. Por ejemplo, todos los años, después de la inundación, purificaban El Nilo con almendras y eso se sigue haciendo. También en los entierros se repiten algunas cosas, sobre todo, en los pueblos más ribereños.

¿Los investigadores han rascado ya todo lo que había o todavía queda?

Todavía queda mucho por conocer. Tumbas de faraones ya quedan pocas, por lo menos en lo que se refiere a la época gloriosa, es decir, el imperio nuevo, dinastía XVIII. Tumbas de los imperios antiguo y medio deben quedar a montones. Lo que pasa es que hace falta bastante dinero para pagar una concesión para excavar allí. Donde más queda es por donde han pasado pocos turistas.

Siempre llama mucho la atención la riqueza jeroglífica de muchas tumbas. ¿Es un idioma conocido?

Lo entendemos con cierta dificultad. La gramática la sabemos, e incluso conocemos algunas corrientes. Es un lenguaje bastante complicado, pero precioso. Cuando Napoleón llegó a Egipto se encontró un documento que estaba en griego, demótico y jeroglífico, y sólo ha sido cuestión de ir haciendo el crucigrama.

¿No es un poco sacrílego entrar en una tumba y luego exponer el cadáver en un museo?

Un poco sí. Son muchos los que se preguntan hasta que punto lo que hacen hoy algunos investigadores no difiere mucho de lo que hacían antes los ladrones de tumbas. Creo que, en este caso, los fines justifican los medios. Es un bien cultural. Lo que sí me provoca un poco de inquietud es la sala de las momias en el Museo de El Cairo porque me parece una falta de respeto. Claro que es muy interesante ponerte al lado de Ramsés II, pero me parece que es una intromisión.

En de las jornadas, también participó el martes en un cine-forum tras la proyección de ‘Tierra de faraones’. ¿Hasta qué punto es verosímil lo que cuentan películas como ésa?

Lo mejor es no creerse nada. Esa película tiene un montón de errores, empezando porque el faraón regresa con sus ejércitos en camello, un animal que no entró en Egipto hasta que llegaron los árabes. En un momento dado, el faraón, para demostrar su valía, se enfrenta a una vaquilla y una se queda alucinada. ¿De dónde se sacaron eso? Así hay muchas películas sobre el género.

¿Hay alguna que haya visto que se acerque a la realidad?

Sí. El mejor es un filme que se hizo con pocos medios, pero muy bien trabajado. Es una película polaca, titulada Faraón, de Jerzy Kawalerowicz. Lo que pasa es que es un poco lenta. Pero bueno, para aprender sobre Egipto no hay que ir ni a las películas, ni a las novelas históricas, sino a los libros de texto.

Fuente: Noticias de Alava
http://www.noticiasdealava.com/ediciones/2005/08/19/mirarte/cultura
/d19cul50.190823.php

Reseña: Roberto Cerracin

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