Reconstrucción del rostro de Nefertari
Por Cesareo Alfonso García
24 julio, 2020
Reconstrucción del rostro de la reina Nefertari por Cesareo Alfonso García
Modificación: 3 agosto, 2020
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Nefertari Meritenmut fue una gran reina egipcia de la Dinastía XIX. Ella fue Gran Esposa Real de Ramsés II, el Grande. Es recordada por su belleza y por su gran rol como esposa real, su poderío, inteligencia y su brillante accionar político. Fue llamada: Señora de las Dos Tierras. Señora de todas las tierras. Esposa del dios. Princesa Heredera. Por la que brilla el Sol. Amada de Mut. Fue verdaderamente amada y adorada por Ramsés, quien le dedicó templos y la más maravillosa de las moradas a su muerte, llegando a tratarla como deidad en vida.

Reconstrucciones, procesos y variantes plásticas creativas 

Aquí podrán ver reconstrucciones/recreaciones que realicé de su rostro a partir de mi visión de artista plástico, de la utilización de medios matemáticos y mis conocimientos de anatomía, a partir de la observación de sus representaciones. Nefertari debió ser muy bella y tal vez fue el canon de belleza de su época. Sus nombres y apelativos, las inscripciones en su honor, sus representaciones plásticas, la misma historia, hablan de su belleza. Se han conservado hermosas obras de arte que la representan. He estudiado y analizado cada imagen y, comparándola a imágenes de otras mujeres o representaciones de diosas de la misma época, su belleza se hace notoria y se destaca.

Para reconstruir su rostro he unido e intersecado sus imágenes de perfil con las esculturas en donde podemos observarla de manera frontal entre otras, lo que conlleva analizar la relación que existe en cada tipo de representación y obtener un resultado definitivo. Si lo analizo desde la anatomía del retrato, debo decir que lo que sobresale en su belleza es la gran armonía y equilibrio que existe en toda su figura. Aunque se supone no era muy alta  (1.52 m), es esbelta y la  proporción perfecta (relación áurea) se manifiesta tanto en las partes de su cuerpo como en su rostro.

Su rostro era equilibrado, “natural”, “normal”, con un predominio de líneas curvas y redondeces en él. Su cara debió ser no muy delgada, por el contrario, tal vez algo “gordita”, representando lozanía, juventud, salud y ante todo la normalidad de un rostro sano y joven. Sus mejillas son redondeadas así como sus pómulos. Su nariz, según la clasificación artística, se parece a una nariz “romana”. Una nariz romana es aquella que desciende casi en forma recta desde la frente (símil a la griega) pero que en su tabique se adelanta en una curva suave y sensual (no confundir con nariz aguileña). Esta nariz aparece en sus representaciones y debió ser muy destacada en ella. La he comparado a las de otros personajes que aparecen representados junto a ella, y la de Nefertari es definitivamente distinta y notable. Ese tipo de nariz le confiere presencia, poder y sensualidad. Todo lo curvo está ligado a lo sensual, a lo suave y a lo cálido. Sin dudas esa nariz, al igual que sus ojos, hizo buen ensamble con una personalidad alegre, divertida y llena de encanto. El canal o filtrum (entre la nariz y los labios) es también curvo y suave. Sus ojos, debieron ser muy bellos y ella los destacó aún más con maquillaje acentuando su forma y tamaño. Eran ojos grandes, alargados almendrados y aparecen inclinados hacia arriba en sus extremos exteriores.

El importante delineado negro los llevaba hacia la sien agregando aún más misterio y exotismo a su mirada. Lo mismo sucede con la línea de sus cejas. El maquillaje utilizado para ello era el kohl obtenido a partir de la galena y mezclado con grasas de ganso y cordero. El efecto era un perfecto delineado con la piedra triturada muy fina para obtener negro intenso y con distintas escalas de trituración para obtener grises y colores metálicos. Sus párpados están siempre marcados y aparecen amplios y relajados, soñadores, en contraposición al certero efecto de su poderoso iris. Sus labios aparecen también curvos, no hay puntos ni aristas ni rectas en el arco de Cupido. El arco es redondeado y su boca no es muy voluminosa sino más bien delgada y delicada. Sus labios seguramente estarían pintados de rojo o rosado con cosméticos preparados a partir de arcilla roja, colorantes vegetales como la rubia roja, orcaneta, urzela, tinte de moras y arándanos, que se mezclaban con elementos grasos. Y algo muy particular que podemos observar en pinturas de su tumba, es el colorete que lleva de una forma muy notable, resaltando sus rasgos en la zona del hueso malar y dando sensación de salud y lozanía.

El colorete debió ser un tinte similar a la pintura de labios y se halla distribuido de forma circular intencionalmente. Deliberadamente Nefertari ostentaba ese decoro en su rostro, lo cual resulta muy interesante y habla de su voluptuosidad e intención de atraer y sobresalir. Otros maquillajes que debió usar son tintes verdes hechos a partir de malaquita y blancos y grises metálicos para agrandar sus ojos elaborados a partir de cerusita, laurionita y fosgenita. Siempre aparece con bellas joyas, aros de oro y plata, vestidos plisados muy transparentes, perfectas pelucas y hermosos tocados, siendo el más recurrente el de la corona de buitre, atributo de la Gran Esposa Real. También portó otras coronas, con una y dos serpientes y otras más voluminosas y complejas.

Estas representaciones que he realizado son un homenaje a ella y a su belleza, así como al arte del antiguo Egipto. Mi intención es mostrar con recreaciones artísticas algo del esplendor de Nefertari. Y sé que si la reconocieron tan bella, no debió tratarse sólo por sus rasgos físicos sino por su personalidad, inteligencia, capacidad y carisma.

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor del texto y las reconstrucciones  Cesareo Alfonso García

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