Notas sobre Set como Serpo-Asno y los ofidios multiformes
Por Prof. Jorge Roberto Ogdon
15 abril, 2002
Modificación: 16 febrero, 2017
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En tanto Set ha sido manifestado a través de varias especies de animales en la iconografía y la literatura, su asociación con las formas serpentinas está muy mal atestiguada, si bien ya H. Kees (1923: I, 46) y H. Bonnet (1931: 709) habían señalado oportunamente un testimonio tardío en los textos del ciclo mitológico de Horus, en el templo grecorromano de Edfú, en donde Set es llamado, de modo explícito, “serpiente gritona” (cf. H. Fairman, en JEA 21 [1935], 32).

Eric Hornung, por su parte, arguyó que la serpiente hiw mencionada en un epíteto osiriano del Libro de lo que Hay en el Inframundo del Reino Nuevo, puede tomarse como una referencia más temprana a Set bajo su aspecto de serpiente, en tanto piensó que esta última se identificaría con la sierpe caótica Apep (gr., Apofis), y que ésta y Set, en esa época, eran vistos como formas del Caos negativo (1960: II, 15 y ss.). Su punto de vista lo sustentó trayendo a colación un texto ritual del Período Ptolemaico, que identifica a Set con Apep (J. Goyon, en Kêmi 19 [1969], 184, líneas 5-6).

A su vez, Siegfried Schott (1945: 68 y ss.) propuso interpretar un pasaje de los Textos de las Pirámides como la más antigua referencia al carácter serpentino de Set. En el mismo se dice que el “hijo de Gueb y Nut” – e “hijo de Nut” era un eufemismo preciso para Set -, quien “procede de Ombos”, es “La Serpiente” (var., “el Oponente”); por su contexto, este epíteto describe a Set sin ambigüedades. Sin embargo, no todos los especialistas consideran a ésta una referencia segura, y sigue sosteniendo que la más antigua identificación de Set con la forma ofídica es el epíteto osiriano de los Grandes Libros Tebanos. A pesar de ello, existe una muy explícita mención a tal identidad en los Textos de los Sarcófagos del Reino Medio, más precisamente en el Dicho 266, que está registrado en un solo ataúd procedente de Asiut y cuyo texto reza:

nk itm(w) m rn.f ny ra-[…], ink mnw m rn.f ny mnw, ink hiw aA Hry Xt.f,

“Soy yo quien es Atum en su nombre de Ra-[…]; Soy yo quien es Min en su nombre de Min; Soy yo quien es Hiu, el Grande, quien está sobre su vientre”.

El giro Hry Xt.f es aplicado exclusivamente a serpientes en los Textos de las Pirámides (cf. § 666c; ver tamb. E. Hornung, 1960: I, 66; A. Piankoff, en BIFAO 42 [1942], láms. 37 y 39), e indudablemente indica que aquí hiw, a pesar del indicador semántico para “asno”, denota en realidad a la serpiente-hiw. Esta aparente contradicción podría responderse fácilmente aduciendo una confusión o error del copista, quien pensó en el Set bajo forma de asno al momento de escribir la voz y le aplicó un epíteto apropiado a la serpiente hiw. Pero el Dicho 266 ha conservado una ajustada descripción de las representaciones que aparecen en dos ataúdes procedentes de El-Bersheh, y que enseñan a un serpo-asno rodeado de otras figuras fantásticas, en el contexto del llamado Libro de los Dos Caminos, Dichos 1045 y 1168. Ante esta evidencia uno se ve forzado a admitir que no existió tal error del copista del Dicho 266; por el contrario, es muy posible que su intención fuera la de reconciliar dos tradiciones basadas en una misma voz, hiw, pero cuyas interpretaciones diferían.

Figura 1. Set y el serpo-pardo en una tumba de El-Bersheh. Según H. Te Velde, 1967

Figura 1. Set y el serpo-pardo en una tumba de El-Bersheh. Según H. Te Velde, 1967.

Es pues admisible que Set esté aquí descripto como una entidad híbrida, i.e., un serpo-asno, mitad reptil, mitad mamífero. En este sentido, resulta interesante notar que en las tumbas de Beni Hassan, en el Alto Egipto, el animal de Set aparezca representado conjuntamente con grifos y otros animales fabulosos del desierto, incluyendo un serpo-pardo. Los serpo-pardos, medio ofidios, medio felinos, son bien conocidos en la iconografía egipcia desde los tiempos predinásticos, como lo demuestra una paleta decorada con tales bestias sobrenaturales (Ahsmolean Museum 35715).

Figura 2. Paleta predinástica con dos serpo-pardos. Según W. Stevenson Smith, 1965. Ashmolean Museum, Oxford

Figura 2. Paleta predinástica con dos serpo-pardos. Según W. Stevenson Smith, 1965. Ashmolean Museum, Oxford.

La concepción de entidades con tales rasgos morfológicos vuelve a repetirse tempranamente en los encantamientos anti-ofidios de los Textos de las Pirámides, en donde, con frecuencia, se menciona un kA, “serpo-toro” (p.ej., en la Alocución 727); y seres de este tipo pueden verse en las representaciones que acompañan a los Grandes Libros Tebanos (A. Piankoff, 1954: I, 48-9 fig. 10).

La iconografía egipcia es rica en tales entidades híbridas. Así, podemos mencionar entre ellas a las serpientes aladas, mezcla de sierpes y buitres o halcones.

Figura 3. Serpiente alada en la entrada de la tumba (KV 9) de Ramsés VI. Según A. Piankoff, 1954

Figura 3. Serpiente alada en la entrada de la tumba (KV 9) de Ramsés VI. Según A. Piankoff, 1954.

Un curioso bronce compuesto muestra un serpo-buitre antropocéfalo, cuyas alas envuelven a una cobra (Naja haja).

Figura 4. Serpiente antropocéfala, grupo procedente de la tumba de Amenofis II. Según B. Bruyère, 1930

Figura 4. Serpiente antropocéfala, grupo procedente de la tumba de Amenofis II. Según B. Bruyère, 1930.

La sierpe antropocéfala fue una figuración empleada muy especialmente en las representaciones de la diosa Merytseguer, “la que Ama el Silencio”, una deidad serpentina de Tebas Occidental que gozó de gran popularidad entre los obreros de la necrópolis regia de Deir el-Medina. De entre estas estatuillas de culto conviene mencionar una hecha en madera policromada, que actualmente se conserva en el Museo Egipcio de Turín. Tal forma también la adopta en el arte de superficie, como lo enseñan las estelas Museo de La Haya 2 y Museo Egipcio de Turín 102.

Figura 5. Estatua de culto de la diosa Merytseguer como serpiente antropocéfala. Museo Egipcio de Turín

Figura 5. Estatua de culto de la diosa Merytseguer como serpiente antropocéfala. Museo Egipcio de Turín.

Sin embargo, hay evidencias concretas de que tal imaginería igualmente se atribuía a la serpiente caótica, Apep, como se aprecia en la estela Museo de Leiden V 62, datada en la época ramésida, en donde, curiosamente, Set bajo forma humana rechaza con su lanza al representante del Caos. Si bien tal actitud por parte de Set es conocida por otras fuentes, en las que aparece en la proa de la barca solar rechazando al ofidio maligno (cf. H. Te Velde, 1967: láms. VIII-X), este documento es único en cuanto a mostrar a Apep como una serpiente antropocéfala.

La iconografía de la sierpe antropocéfala, como símbolo de los poderes caóticos negativos, tuvo una notoria trascendencia en Occidente, cuando, desde fines del siglo XII de nuestra era, las ilustraciones católicas de la bíblica “Caída de Adán y Eva” introducen la imagen de la tentadora serpiente diabólica bajo tal aspecto, el cual retuvo hasta mucho después del 1500. El ejemplo más temprano que se conoce se encuentra en una placa esmaltada, atribuida a Nicolás de Verdún, que se encuentra en el altar Klosterneuburg, en Austria, y que está fechado en 1183 (H. Hickl-Szabo, en Rotunda [1967], 9 fig. 7). Ocurrencias similares enseñan que al ofidio satánico se le adjudicó un rostro de mujer (Id., íbid.: 10 figs. 8-11), y se ha sugerido que dicha atribución fue una contribución francesa al motivo, originándose posiblemente en la mística o la cabalística medieval (L. Réau, Iconographie de l’art chrétien, citado por H. Hickl-Szabo, 1967: 8). Sin embargo, para 1480 la serpiente presenta la cara de un hombre, rasgo que cada vez se impondrá con mayor fuerza, hasta sustituir completamente a su versión anterior.

Ante tal variedad de idealizaciones en cuanto al aspecto formal de las serpientes, ya terrestres, ya sobrenaturales, no podemos extrañarnos de que, en algún momento de su historia religiosa, el dios de la Confusión fuera imaginado como un serpo-asno.

[*] Esta nota es una versión desgajada de mi Tradición y originalidad en los encantamientos anti-ofidios en los Textos de las Pirámides y los Textos de los Sarcófagos; col. Estudios del CEAE, vol. 2 (Buenos Aires, 1997). Especial para Amigos de la Egiptología (España) © 1997, 2002, Jorge R. Ogdon. Queda hecho el depósito que marca la Ley N° 11.723 de Registro de la Propiedad Intelectual de la República Argentina. Es propiedad.

Bibliografía selecta

Bonnet, H., 1931: Reallexicon der ägyptischen Religiongeschichte. Berlín.
Borghouts, J.F., 1978: Ancient Egyptian Magical Texts. Leyden.
Bruyère, B., 1930: Mert Seger à Deir el Médineh, 2 vols. El Cairo.
Faulkner, R.O., 1969: The ancient Egyptian Pyramid Texts, 2 vols. Oxford.
Faulkner, R.O., 1973-8: The ancient Egyptian Coffin Texts, 3 vols. Warminster.
Goyon, J.-C., 1972: Rituels funéraires de l’ancien Égypte. París.
Gwyn Griffiths, J., 1960: The Conflict of Horus and Seth. Liverpool.
Hornung, E., 1960: Das Amduat, 2 vols. Wiesbaden.
Kees, H., 1923: Horus und Seth als Göttespaar, 2 vols. Berlín.
Lesko, H., 1972: The ancient Egyptian Book of Two Ways. Berkeley-Los Angeles.
Naville, É., 1971: Das ägyptische Totenbuch der XVIII. bis XX. Dynastie, 3 vols. Berlín (reed.).
Piankoff, A., 1954: The Tomb of Ramesses VI, 2 vols. Princeton.
Piankoff, A., 1969: The Pyramid of Unas². Princeton.
Schott, S., 1945: Mythe und Mythenbildung im alten Ägypten. Leipzig.
Speelers, L., 1924: Les textes des pyramides égyptiens, 2 vols. Bruselas.
Te Velde, H., 1967: Seth, God of Confusion. Leyden.
Ward, W.A., 1978: “The hiw-ass, the hiw-serpent and the God Seth”, en Journal of Near Eastern Studies 37/1, 23-34. Chicago.

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