Las obras del Instituto Bíblico Oriental ya han finalizado y tan sólo resta la dotación del mobiliario y el equipamiento. Las fuentes consultadas por Diario de León han manifestado que la inauguración de este nuevo museo está prevista para el próximo otoño. Con este motivo se ha creado una comisión que trabajará en el proyecto de la apertura oficial.
El Instituto Bíblico Oriental se albergará en la Colegiata de San Isidoro, que custodiará la colección Van Dijk. Comenzó sus actividades en León en el año 2003, promovido por Jesús García Recio y por la Obra Social de Caja España, con el patrocinio del grupo Eulen, Vega Sicilia, El Enebro y Caja España. La fundación que tiene como objetivo el estudio y la reflexión de la Biblia y el Oriente bíblico.
El Instituto posee una colección única de libros y piezas de la civilización mesopotámica. Se trata de los fondos Van Dijk, que este erudito holandés experto en la cultura asiria logró reunir hasta formar una de las más importantes colecciones sumerias. Un legado de incalculable valor que dejó en herencia a su alumno más aventajado, el sacerdote leonés Jesús García Recio, licenciado en semíticas y ciencias bíblicas.
Una conjura en arameo
La biblioteca asiriológica está integrada por más de 10.000 volúmenes, incluidos algunos textos cuneiformes únicos. La Colegiata mostrará este mismo año un millar de piezas, como terracotas mesopotámicas o piezas del siglo XIX a. C, que integran los fondos del Museo Bíblico y Oriental. U tesoro que hasta ahora no ha podido verse.
No es por casualidad que sea la Colegiata de San Isidoro la que albergue el tesoro legado por Van Dijk. Y es que Santo Martino, enterrado en el Panteón Real, peregrinó en el siglo XII a Oriente en busca de las fuentes del conocimiento, y el Museo alberga la valiosa biblia visigótico mozárabe del siglo X.
Hace cinco años el Instituto Bíblico y Oriental se ponía en marcha en la Obra Social de Caja España con un ciclo de conferencias. Pero sus objetivos son muy ambiciosos, como la búsqueda de los orígenes de la actual civilización, en el corazón de la antigua Mesopotamia.
Los fondos del Museo Bíblico y Oriental están cargados de historias apasionantes de las culturas que surgieron en el valle bañado por los ríos Tigris y Eufrates.
Se trata de maravillas como dos pictogramas de la época Uruk (2.800 a. de C.), mensajes enigmáticos, algunos aún pendientes de ser traducidos, o una tabla de dividir infantil, con dos errores, fechada en el siglo XIX antes de Cristo o una de las primeras letras de cambio.
Además, los estudiosos del Derecho pueden encontrar un contrato de adopción de la era mesopotámica, en el que figuran desde los padres al nombre del niño y los testigos. Documentos de compraventa, fletes, inscripciones reales, textos religiosos, himnos… de hace miles de años también forman parte de esta valiosísima colección.
Legado de Antonovich
El Museo también albergará un importante número de cartas paleobabilónicas, algunas con su correspondiente sobre de arcilla, que nunca han sido abiertas y, por tanto, permanecen sin ser descifradas; terracotas con escenas de la vida cotidiana mesopotámica; cilindros-sellos para certificar documentos, que se usaban en el 2.400 a. de C.; y hasta un conjuro arameo contra los espíritus fechado en el siglo III antes de Cristo.
Recientemente, Francisco Antonovich, español nacido en El Cairo y actualmente residente en París, uno de los grandes expertos mundiales en Alejandro Magno, así como un gran estudioso de la cultura árabe y del Oriente Medio, amén de excepcional coleccionista de piezas históricas, donaba al Museo Bíblico un centenar de piezas y documentos.
Se trata de una colección arqueológica y documental en la que cabe mencionar valiosas biblias antiguas, diversos objetos de la cultura egipcia con inscripciones jeroglíficas, sarcófagos de toda la región, desde egipcios a hebreos -destacando uno procedente de Jerusalén, del siglo primero-, así como textos sumerios, fenicios o ugaríticos. Además, Antonovich ha prestado temporalmente al museo leonés un excepcional belén de 300 figuras procedente del Reino de Nápoles, que, junto con otro que se halla en el Palacio Real, es uno de los más valiosos del mundo.
Fuente: Diario de León
http://www.diariodeleon.es/se_cultura/noticia.jsp
?CAT=114&TEXTO=7054986
Reseña: Gerardo Jofre



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