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La Princesa de Bakhtan
Por Ildefonso Robledo Casanova
8 enero, 2006
Modificación: 2 agosto, 2017
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La princesa de Bakhtan es el nombre que los egiptólogos han dado a una narración que se ha conservado grabada en signos jeroglíficos en una estela que fue encontrada cerca del templo de Khonsu, en Karnak, en 1829 y que actualmente se conserva en el Museo del Louvre.

Se trata de un texto de tipo propagandístico que los sacerdotes tebanos elaboraron en alabanza al dios Khonsu, al que se atribuía entre sus poderes mágicos una capacidad especial para ahuyentar a los espíritus que molestaban a los hombres. En su contenido todo parece indicar que la narración se inspira en una antigua leyenda popular que los sacerdotes querían ahora convertir en documento oficial.

Estela que relata la expulsión del demonio que poseía a la Princesa de Bakhtan. El rey, a la derecha, y un sacerdote, a la izquierda, ofrecen incienso a Khonsu,

En el texto se dice que los acontecimientos que narra acontecieron durante el reinado de Ramsés II pero está documentado que estamos ante una narración apócrifa ya que lo cierto es que el autor, erróneamente, atribuye al supuesto Ramsés II diversos títulos en su protocolo que realmente corresponden no a este rey sino a Thutmosis IV. En todo caso, la inscripción nos habla de un rey egipcio que ha desposado con una princesa extranjera, de nombre Neferure, que habría nacido en el lejano reino de Bakhtan (quizás lo que nosotros conocemos ahora como Bactriana). La protagonista de la historia es Bentrech, hermana menor de Neferure, de la que se nos dice que está gravemente enferma desconociendo los médicos de su reino el posible modo de curarla.

Ante esa situación el monarca de Bakhtan decide solicitar la ayuda de Ramsés II, al que ruega que envíe a un mago egipcio que se ocupe de la salud de la princesa. Por encargo del faraón uno de los mejores sanadores egipcios se traslada al lejano reino y tras examinar a Bentrech toma pronto conciencia de que la princesa está poseída por un espíritu merodeador, de los que traen las enfermedades a los hombres:

“Cuando el sabio llegó a Bakhtan –se indica en el texto, seguimos a Lefebvre-, se encontró a Bentrech en el estado de (alguien) que está poseída por un espíritu; se encontró por otro lado que (se trataba de) un enemigo al que había que combatir…”

Encontrándose el mago con que el espíritu es un ente de grandes poderes informará a Ramsés II que piensa que es necesario que una divinidad egipcia sea trasladada al reino de Bakhtan para conseguir la expulsión del intruso del cuerpo de la princesa.

Se decide, finalmente, que sea Khonsu, en su acepción de “Khonsu-que-gobierna-en-Tebas” quien viajará al país lejano, no sin que antes el propio “Khonsu-el-Grande” le provea adecuadamente con sus fluidos de poder, que le suministrará a través de cuatro “pasadas” mágicas que se citan expresamente en el texto. Es de especial interés este fragmento de la narración en el que se nos informa de uno de los rituales mágicos que practicaban los egipcios: vemos como Khonsu transmite su poder a “Khonsu-que-gobierna-en-Tebas” a través de varias “pasadas” repetidas y que posteriormente esta segunda divinidad  hará lo mismo con la princesa posesa:

“Provéelo con tu fluido mágico –le dice el rey a Khonsu-, para que yo haga ir a Su Santidad a Bakhtan para salvar a la hija del príncipe.”

Y más adelante se nos dice que: “Entonces este dios (“Khonsu-que-gobierna-en-Tebas”) se dirigió al lugar en que se encontraba Bentrech. Hizo pasar el fluido mágico a la hija del príncipe: ella se encontró bien de inmediato”.

Finaliza esta curiosa narración propagandística de los poderes mágicos de Khonsu indicando que el espíritu, reconociendo el inmenso poder del dios, se declara de inmediato su siervo, marchándose luego en paz, con la aquiescencia de Khonsu. Vemos así que esta divinidad tebana es reconocida como poseedora de poderes especiales que permiten poner en fuga a los espíritus que a veces entran en posesión de los cuerpos de los hombres.

Bibliografía

– Budge, E.A.W. (2005): “La magia egipcia”. Barcelona.
– Lefebvre, G. (2003): “Mitos y cuentos egipcios de la época faraónica”. Madrid.
– López, Jesús (2005): “Cuentos y fábulas del Antiguo Egipto”. Barcelona.
– Martín Valentín, F.J. (2002): “Los magos del antiguo Egipto”. Madrid.
– Murray, M.A. (2005): “Leyendas del antiguo Egipto”. Barcelona.

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