Estudioso de la alimentación en el Antiguo Egipto, Pierre Tallet
Por Pierre Tallet y Víctor-M. Amela
Creación: 2 julio, 2002
Modificación: 6 junio, 2018
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Tengo 35 años, nací en Burdeos y vivo en París. Soy egiptólogo, profesor en la Universidad de la Sorbona de París, y he vivido en Egipto, donde sigo excavando. Estoy casado y tengo una hija, Elise (3 años). ¿Política? No me interesa. Soy agnóstico. En el libro “Historia de la cocina faraónica” explico lo que se comía en el Antiguo Egipto. “La lechuga era un afrodisiaco en Egipto”

José María Alguersuari entrevista a Pierre Tallet 

¿Usted sabe lo que comían los egipcios mientras construían las pirámides?

Sí. Los alimentos básicos eran pan y cerveza. Y, además, cebollas crudas -¡son muy energéticas!-, guisos de habas (también de lentejas), y leche, queso y pescado del Nilo.

¿Cómo lo sabe? ¡Hace 4.000 años de eso!

Por datos dispersos en papiros y en “ostraca” (fragmentos de arcilla con anotaciones), por alusiones en jeroglíficos y por muchas escenas grabadas y pintadas en tumbas.

¿No comían carne?

El pueblo llano, muy de tarde en tarde. ¡Otra cosa era el faraón y su corte, los poderosos…! La carne de bovino era la más apreciada, y los patos y otras aves…

¿Y bebían cerveza en vez de vino?

La cerveza es la bebida más antigua en el Egipto faraónico: se bebía desde el principio, ¡desde 4.000 años antes de Cristo!, o más, desde el neolítico… El vino llegó más tarde.

¿Cuándo?

Egipto importaba vino de Palestina hasta que el faraón plantó viñas en Egipto, para tener producción propia, en el 3.100 a.C.

La cerveza egipcia ¿era como la actual?

Era más espesa y menos alcohólica. El cereal era la base de la alimentación egipcia, y cada día en las casas se hacía pan y cerveza.

¿Y a qué sabía el vino faraónico?

Hemos encontrado una ánfora con residuos de un vino ¡de hace 3.200 años!: era más dulce, porque le ponían higos chafados (el azúcar permitía resistir mejor el calor). Para beberlo, lo rebajaban con agua.

¿Bebían mucho?

En la vida cotidiana, moderadamente. En los banquetes funerarios, mucho: las borracheras, ahí, tenían un carácter de trance sagrado. ¡El vino simbolizaba el renacimiento del difunto! Y a los faraones se les enterraba con ánforas de los mejores vinos.

¿Unos Gran Reserva faraónicos?

Algo así, sí: tenían ánforas con vino envejecido 37 años, como las de la tumba de Tutankhamon. Hay en esas ánforas un sello que reseña el tipo de uva, viña de origen, viticultor…: ¡la denominación de origen!

Y el pan, ¿era como el de hoy?

De un trigo muy similar, no igual. Y se hacía sin levadura, más parecido a una torta.

¿Cuál era el alimento más lujoso?

Carne de bovino a la brasa. Olía bien, y para los egipcios los olores eran muy importantes. ¡Creían que el olfato conectaba con el corazón, el órgano más noble del hombre! Olían muchos perfumes, sobre todo loto.

¿Cuál sería el caviar egipcio?

Digamos que las huevas de mújol, un pez marino. Se amojamaban como aún hoy se hace en España y en la zona de Marsella.

¿Y un plato de cada día?

El puré (“ful”) de “metmes” (habas), que en copto aún se dice “ful medames” (el copto es la derivación del egipcio antiguo): hierva medio kilo de habas frescas peladas en una olla con el doble de agua que de habas…

¿Me está dando la receta?

Sí. Cueza a fuego lento, con la olla tapada, hasta que las habas queden untuosas. Escurra y añada media cebolla y un ajo picados, un poco de comino y dos cucharadas de aceite de oliva. Triture todo, deje cocer a fuego lento en una cazuela (cinco minutos), salpimente y añada perejil picado. ¡Comerá usted como un antiguo egipcio!

Veo que ya consumían aceite de oliva…

Sólo desde el 1.400 a.C., cuando Ramsés II mandó plantar olivos. Mayoritariamente, de todos modos, se consumía aceite de lino.

¿Y qué merendamos?

Hacían tres comidas al día, la de mediodía fuera de casa (en el campo), y la cena en familia. Pero merienda galleta de chufa. La chufa es la raíz de la primera planta domesticada, ya en Mesopotamia, 4.000 años a.C.

¿Las chufas de las que sale la horchata?

Sí. Muélalas y, con su harina y con agua, haga una pasta y mézclela con otra pasta de dátil y miel. Deles forma cónica y fríalas en aceite de oliva. Yo me las cociné, según esta receta ¡de hace 3.500 años! ¡Comida fósil!

¿Pasamos a la cena?

Calabaza hervida: escurrida, sírvala en una fuente, sálela y viértale una preparación triturada de dátiles y piñones, pimienta, comino, cilantro, menta, vinagre, aceite y miel.

Y, para postre, ¿fruta?

Las básicas eran los dátiles, los higos y la uva. El higo se tomaba para curar dolores internos: una pasta hecha con higos tostados, remojados -junto con pasas- en aceite de moringa, es una receta de un papiro médico.

¿Había gordos en la época faraónica?

Sólo entre los pudientes. Era signo de respetabilidad. Pero buena parte de la población tenía carencias nutricionales. Y vemos, en los dientes de los faraones, caries y abrasiones, por masticar pan en el que había fragmentos del sílice de las piedras de moler.

¿Y sabían conservar alimentos?

Cortaban carne en lonchas finas, ponían especias y las secaban al sol: ¡se comían como las “chips”! O pescado seco. O hacían salmueras, o confitaban en grasa. Hemos hallado una ánfora con restos de patos confitados.

¿Dentro de una tumba?

Sí. ¡El espíritu del muerto tenía que comer! Y por eso las tumbas están pintadas con tal variedad y profusión de alimentos.

¿Y tiene alguna receta afrodisiaca?

Receta… no, pero sé que otorgaban valor afrodisiaco a la mandrágora y a la lechuga.

¿¡A la humilde y tranquila lechuga!?

Sí, porque al quebrarla por su troncho rezuma un líquido blanco, evocador del semen. Y por eso la lechuga era una ofrenda típica a Min, el dios egipcio de la fertilidad, siempre representado con su falo erecto.

Fuente: La Vanvuardia
http://www.lavanguardia.es/web/20020702/30466437.html

Reseña: María Inés Aróstegui

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