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Estudios sobre la Magia Egipcia, IV. A propósito de ciertos gestos en escenas funerarias del R. N.
Por Prof. Jorge Roberto Ogdon
15 octubre, 2005
Modificación: 16 febrero, 2017
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El tema de las posturas corporales y gestos en el antiguo Egipto ha sido siempre un campo interesante y difícil. Es bien sabido que las variadas poses adoptadas por el cuerpo pueden tener variados significados para los seres humanos, ya sea desde los puntos de vista psicológico, social, individual, cultural e, incluso, religioso. Por lo tanto, su estudio y apropiado entendimiento es un tema mayor para una mejor comprensión del pensamiento egipcio antiguo.

Muy recientemente, el Dr. R. H. Wilkinson[1] ha hecho una contribución significativa al análisis de este aspecto de la cultura egipcia, señalando el hecho de que uno debe ser muy cuidadoso al momento de definir qué es una postura cargada de significado preciso (p.ej., como paso de un ritual religioso o como una pose de propósito político o social), y qué no es tal cosa. Esta advertencia debe seguirse cuidadosamente porque uno podría volverse entusiasta y ver actitudes con significado en todas partes, lo que no es el caso. Sin embargo, hay ciertos contextos en donde un gesto dado puede ser sospechado de tener un cierto sentido, y que no se trata de una mera imaginación de la mente del artista antiguo, sino la representación seleccionada ex profeso de una acción significativa.

Un caso recientemente revelado es el de los gestos manuales hechos por los bailarines-mww, quienes frecuentemente son enseñados al momento de realizar sus danzas en la necrópolis, en el curso de las cuales adoptan algunas gesticulaciones curiosas. (1ª) Estos gestos manuales, tomados junto con otros detalles de su papel y vestimenta, han conducido a identificarles como “boteros protectores” a cargo de dar la bienvenida al difunto y tomar cuidado de su ataúd durante el trayecto que le conduce a su tumba, en el marco de las ceremonias funerarias de entierro[2].

En el libro del Dr. Wilkinson podemos encontrar numerosas referencias a diferentes gesticulaciones y sus verdaderas o especuladas significaciones, y nuestra presente intención es la de hacer algunos comentarios sobre una serie de tales actitudes que, hasta donde sabemos, su significado no ha sido reconocido todavía, aunque hayan sido tratadas en el pasado.

Las gesticulaciones de los Bailarines-MWW

Una de las cuestiones planteadas por la ambigua imagen de los danzarines-mww es acerca del verdadero sentido de los gestos manuales que hacen al realizar sus bailes ceremoniales. Los últimos estudios han demostrado que los mww estaban, originalmente, relacionados con los “boteros” y la gente del común del área del Delta egipcio, y que jugaban, en el marco de los funerales, el papel de aquellos quienes guardaban y protegían el traslado a salvo del difunto al sepulcro[3]. En cuanto a sus actitudes, G. Reeder ha sugerido que eran idénticas a las hechas por los magos que aparecen en las “Escenas de los Pastores de Ganado”, en las cuales un rebaño vacuno es guiado por un grupo de pastores, en tanto cruzan un vado de un curso acuático, en donde un cocodrilo espera al acecho para atrapar a un ternero desprevenido[4].

En estos últimos casos, las gesticulaciones han sido interpretadas como una postura perteneciente a una operación mágica de protección, destinada a rechazar la actividad de seres o animales peligrosos[5]. Aunque, en general, existe la creencia extendida de que estos gestos están dirigidos directamente contra el potencial atacante o enemigo, debemos destacar que, en las “Escenas de los Pastores de Ganado” del Reino Antiguo, los mismos son dirigidos hacia quienes necesitan ser protegidos, i.e., el rebaño vacuno, y no contra los animales dañinos.

-Escena de los Pastores de Ganado- en el mastaba (Saqqara, Lepsius S16) de Shepsesra. Principios. Mediados Dinastía V. Dibujo del autor

-Escena de los Pastores de Ganado- en el mastaba (Saqqara, Lepsius S16) de Shepsesra. Principios. Mediados Dinastía V. Dibujo del autor.

Es más, aunque las proposiciones mencionadas antes parecen haber resuelto los problemas, en realidad, no lo han hecho. Porque, si los gestos en las “Escenas de los Pastores de Ganado” son dirigidos hacia los seres que necesitan ser protegidos, ¿a qué o quién son dirigidos los que hacen los bailarines-mww? Una detenida observación de estos últimos personajes rápidamente revela que las gesticulaciones son realizadas apuntando los dedos hacia la tierra, la que, cuando menos, parece ser un intrigante y extraño destino para tal tipo de manipulaciones, las cuales buscan cuidar al difunto encerrado en su ataúd. Sin embargo, el hecho de que dichos gestos sean adoptados en el marco del encuentro de los mww con la procesión funeraria, o cuando la acompañan hacia la tumba, parece bastante significativo para definir más precisamente su verdadero significado.

Según G. Reeder, “ya que los muu son, aparentemente, los boteros que aseguran el transporte a salvo del difunto, es entendible por qué surgen del Más Allá armados con refulgentes gestos de manos. Como los pastores de ganado en sus botes guiando ganado por el agua, los muu guian al difunto por los senderos sinuosos al paraíso[6]”. Pero ya dijimos que los pastores hacen mucho más que, simplemente, “guiar” su ganado a través de un vado para desembarcar en la otra orilla: ellos, realmente, los mantienen vivos por el acto de transmitirles sus “energías vitales” (kA.w) a ellos, a fin de rechazar cualquier tipo de acción mortal realizada por cualquier enemigo. En otras palabras, la proyección de los kA.w del mago sobre el rebaño es lo que actúa como un “escudo protector”, probablemente al incrementar el “poder vital” del ganado, que, entonces, estaría imbuído con el mayor y más fuerte medio para mantener a raya a la Muerte: donde la Vida está presente, la Muerte está ausente[7].

Teniendo en mente que éste es el verdadero significado de las manipulaciones adoptadas por los pastores de ganado, su sentido en el caso de los danzarines-mww – y si coincidimos con la teoría de G. Reeder – debe ser idéntico, así que ellos deben dirigir sus propios kA.w a un destino específico, que no puede ser otro que la tierra misma. Esta no es una idea fantasiosa o errónea: analicemos el contexto de aparición de los gestos hechos por estos bailarines.

Las actitudes son adoptadas en el momento del encuentro de la procesión, o acompañándola a la sepultura, como puede verse, i.a., en las tumbas TT 60 de Antefoqer (tempus Sesostris I) y TT 15 de Tetiki (Reino Nuevo)[8].

Los danzarines-mww en la tumba (TT 60) de Antefoqer (tempus Sesostris I)

Los danzarines-mww en la tumba (TT 60) de Antefoqer (tempus Sesostris I).
Los danzarines-mww en la tumba (TT 15) de Tetiki (Reino Nuevo)

Los danzarines-mww en la tumba (TT 15) de Tetiki (Reino Nuevo).

En ambos casos, un sacerdote de pie enfrenta a los bailarines-mww, asumiendo la postura del llamado, i.e., con un brazo extendido hacia delante en la pose de llamar a alguien. En la tumba tebana del Reino Medio de Sehetepibra, el sacerdote exclama: “¡Oh, venid (adelante), (danzarines-) mww![9]”, tal como lo hacen en atestiguaciones más tardías. G. Ree4der afirmó que estas manipulaciones eran hechas por los bailarines cuando ellos “dan la bienvenida al cortejo fúnebre[10]”, así que ellos están estrechamente relacionados con el mismísimo acto de transportar el ataúd. La asociación de los danzarines-mww con el jalaje ceremonial del sarcófago es notoria, ya que podemos obtener más datos relevantes de los textos que acompañan las representaciones de esta acción.

En la tumba TT 82 de Amenemhat (Reino Nuevo), sobre la gente que arrastra el catafalco, una corta inscripción reza: iy nTr sA-tA sp<-sn> II, “El Dios viene, (hacer el acto de) ‘Protección de la Tierra’, dos veces[11]”.

Otro ejemplo similar puede encontrarse en la tumba VR 62 del rey Tutanjamon (fines Dinastía 18), que dice: i nTr sA-tA, “¡Oh Dios, (hacer el acto de) ‘Proteger la Tierra’!”[12]. En esta ocasión, encontramos la interjección introductoria en el vocativo i, coincidiendo con las representaciones del sacerdote lector ya mencionadas. Las exhortaciones citadas han sido tomadas, por lo general, como referentes a un gesto de homenaje, pero tal interpretación es enteramente gratuita; por el contrario, deseamos ver al sA-tA como un rito mágico específico destinado a proteger el suelo sobre el cual debe pasar el ataúd cuando es conducido a su destino final en la tumba. Si aceptamos esta hipótesis, seremos capaces de entender mejor las gesticulaciones hechas por los bailarines-mww: las mismas están acompañando, como un “medio mecánico”, a un más amplio rito de protección mágica, destinado a asegurar la salvaguarda del camino que conduce al sitio de reposo último del difunto.

El uso de poses manuales idénticas por los pastores de ganado y los bailarines-mww, de este modo, hallaría una base firme: en ambos casos, los personajes están realizando una proyección o transmisión de sus propios kA.w para “vitalizar” a lo que o a quien necesita ser protegido, ya sea el ganado o la tierra; no existe diferencia entre “seres” y “objetos”, en tanto que, para el sistema de creencias egipcio antiguo, todo ser o cosa está “vivo” – en realidad, “animado”, i.e., posee un “alma” o “ánima” – en la dimensión del Mundo Manifiesto crado por el Ser Supremo[13].

Resumiendo: las posturas de manos de los bailarines-mww no son una mera postura de homenaje, ni maniobras par guiar, sino que poseen un significado más profundo: los mismos son la expresión de un ritual mágico de protección logrado mediante la proyección del kA desde los danzarines hacia el suelo sobre el cual el catafalco debe pasar, a fin de asegurar la salvedad del mismo, que encierra al cuerpo del difunto, hasta su destino de descanso póstumo: la tumba.


[*] La presente es la versión en español de la primera parte de nuestro artículo “A Propos of Certain Gestures in Funeral Scenes of the New Kingdom”, publicado en Cahiers Caribéens d’Égyptologie 5 (2003), 141-57. Queda hecho el depósito que marca la Ley N° 11.723 de Registro de la Propiedad Intelectual de la República Argentina. Derechos reservados. Es propiedad. Especial para Amigos de la Egiptología, Barcelona (España).
[1] R. H. Wilkinson, Symbol and Magic in Egyptian Art (Londres-Nueva York, reed. 1999), 192 y ss.; Id., artículo “Gesture” en The Oxford Encyclopedia of ancient Egypt II (Oxford, 2001), 20-4.
1ª. Sobre los danzarines-mww, véanse, i.a., A. Moret, Mystéres égyptiennes (París, 1927), 257 y ss.; E. Brunner-Traut, Der Tanz im alten Ägypten (Hamburgo, 1938), 43 y 53-9; H. Junker, “Der Tanz der Mww und das Butisch Begräbnis im Alten Reiches”, en MDÄIK 9 (1940), 1-39; J. Vandier, “Quelques remarques sur les scénes de pelerinage”, en CdÉ 19 (1944), 35 y ss.; J. Settgat, Untersuchungen zu altägyptischen Bestattungsdarstellungen (Gluckstadt-Hamburgo, 1963), 19, 30 y ss., 42 y ss. & 50; H. Altenmüller, “Zu Frage der Mww”, en SÄK 2 (1975), 1-37; G. Reeder, “The Mysterious Mww and the Dance They Do”, en KMT 6/3 (1995) [versión on-line[
[2] H. Altenmüller, l.c., 12; G. Reeder, l.c., [13[
[3] Id., l.c., 12 y 16; Id., l.c., [8[
[4] Sobre el tema, véanse A. Erman, Rede, Rufe und Lieder au altägyptischen Darstellungen (Leipzig-Berlín, 1909), 30 y ss.; P. Montet, Scénes de la vie privée dans les tombeaux égyptiennes de l’ancien empire (Estrasburgo, 1925), 66 y ss.; P. Guglielmi, Rede, Rufe und Lieder… (Bonn, 1973), 100 y ss.; J. R. Ogdon, The Protection of Life. An Everyday Magical Practice in ancient Egypt (Buenos Aires, 1997), passim; Id., “Studies in Ancient Egyptian Magical Thought (IV)”, en DE 13 (1989), 59 y ss.
[5] R. H. Wilkinson, o.c., 194 fig, 144.
[6] G. Reeder, l.c., [11[ in fine.
[7] Sobre este asunto, véase nuestro, The Protection of Life…, citado en nota 4.
[8]Antefoqer: N. de G. Davies-A. H. Gardiner, The Tomb of Antefoker, Vizier of Sesostris I… (Londres, 1920), lám. XXII; Tetiki: N. de G. Davies, “The Tomb of Tetiki at Thebes, n° 15”, en JEA 11 (1925), 10-8.
[9] E. Brunner-Traut, o.c., 43; G. Reeder, l.c., [2[
[10] G. Reeder, l.c., [11[, epígrafe a la fig. 8.
[11] N. de G. Davies-A. H. Gardiner, The Tomb of Amenemhet (n° 82) (Londres, reed. 1973), lám. XI.
[12] Ch. Desroches-Noblecourt, Toutankamon et son temps (París, 2ª ed., 1967), lám. frente a p. 141.
[13] Cf. i.a., Ch. Jacq, Le monde magique de l¿Égypte ancienne (Mónaco, 1980), 18 y ss.

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