El Nilo en Pompeya. Una exposición en el Museo Egipcio de Turín
Por María Pilar Ceresuela
9 mayo, 2016
Modificación: 10 junio, 2020
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El Museo Egizio de Turín, en colaboración con la Soprintendenza Pompei y el Museo Arqueológico Nacional de Napoles, nos presenta una exposición temporal sobre la influencia de la cultura nilótica en el mundo grecorromano, que fue inagurada el pasado mes de marzo.

La exposición se integra en un proyecto que se desarrollará de forma conjunta a lo largo de este año en colaboración con Pompeya, donde tiene lugar una segunda muestra en la Palestra Grande en la que se exhiben figuras cedidas por el Museo de Turín de la diosa Sekhmet y la estatua sedente del faraón Tutmosis III. El proyecto finalizará en Nápoles con la inauguración en el mes de junio de una muestra de la difusión de la cultura egipcia en el Mediterráneo.

«El Nilo en Pompeya» nos muestra frescos, estatuas y objetos cedidos por varios museos con la pretensión, como bien se anuncia, de ser «un viaje del Egipto faraónico a la Italia romana, partiendo de Alejandría, pasando por la ciudad griega de Delos hasta llegar a Pozzuoli» durante el cual se verá la influencia egipcia en el ámbito artístico en especial el religioso.

La fundación de la colonia comercial griega de Naucratis, en el delta del Nilo, con la autorización del faraón que se duda entre Psamético I o Ahmonose II, supuso el asentamiento de los griegos en Egipto y posteriormente, tras la victoria de Alejandro Magno sobre de los persas que habían invadido Egipto y la fundación de la ciudad de Alejandría por éste, convirtiendose en gran centro cultural y comercial, supuso la expansión de las influencias culturales en el ámbito mediterráneo, provocando una asimilación y evolución de las divinidades egipcias y su iconografía.

La exposición nos muestra apartados que van desde Egipto y el mundo griego; la devoción a Osiris, Isis y la leyenda Osiriaca; Serapis e Isis; el Iseo de Benevento; el culto de Isis en Pompeya y las excavaciones de villas pompeyanas como la Casa de la Pulsera de Oro y La casa de Octavius Quartio entre otras, e Isis en el Piamonte, sitio arqueológico de bronce, pudiendo ver en cada uno de ellos estatuas, piezas y frescos.

Si algo llama la atención en esta exposición es como se fusionaron en el aspecto artístico la cultura egipcia con la grecorromana. Digo esto puesto que los cánones eran diferentes. No debemos olvidar que la estatuaria egipcia pretendía perdurar en el tiempo, era atemporal, estaba efectuada para ser vista frontalmente, se daba una simetría y no pretendía expresar movimiento. Por el contrario en el mundo grecorromano se pretendía buscar el ideal de belleza a través del equilibrio y la armonía, se buscaba el realismo en la figura humana, se daba una gestualidad facial, movimiento en el cuerpo, destacando la anatomía de éste y eran realizadas para ser vistas desde cualquier ángulo.

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Escultura kourus Apollo (Museo Arqueológico Nacional de Florencia, Inv. 99042, 550 a. C.), y enfoque en solitario.
Dcha.: ( Museo Egipcio de Turín, inv. C. 1384, 332-200 a. C.)

En la escultura del kourus Apollo Milani (Fig.1), realizada en mármol, muestra una desnudez del joven, con cabello trenzado, sonrisa etrusca y los brazos a lo largo del cuerpo con los puños cerrados y la pierna izquierda adelantada. A su lado, de menor tamaño, vemos una estatua en diorita de la época ptolemaica en la que podemos apreciar la misma posición de los brazos a lo largo del cuerpo y postura de la pierna izquierda. Aquí está la fusión y asimilación del canon egipcio.

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Sarcófago del escriba del Tesoro de la finca de Amón,
Khonsumose, Dinastía. XXI

La creencia egipcia sobre el origen del cosmos la vemos en el sarcófago del escriba del Tesoro de la finca de Amón Khonsumose de la Dinastía XXI (Fig. 2). En la parte inferior hay un detalle de la diosa Nut con el cuerpo arqueado a modo de bóveda celeste sobre su marido Gueb, la tierra, siendo las extremidades quienes simbólicamente representan los cuatro pilares sobre los que se apoya, (Fig. 3). En el mundo heleno la creación tiene cierto paralelismo con la cosmogonía egipcia, según Hesíodo en un principio existía el Caos y luego surgió Gea, la tierra, dando a luz a Urano y a partir de ahí se fueron generando dioses. Set se asocia a Tifón y se da una paralelismo mitológico en el enfrentamiento que éste tiene con Zeus, al igual que Set lo tuvo con Osiris. Plutarco se vale del mito de Osiris para explicar algunas asimilaciones entre las divinidades egipcias y griegas.

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Detalle del Sarcófago del escriba del Tesoro de la finca de Amón,
Khonsumose( Museo Egipcio de Turín, inv. C. 2238)

La diosa Isis fue considerada la diosa madre, la protectora, la maga, su iconografía sufrió variaciones. Era la madre de Horus, en quien se encarnaba el soberano, sostenía al niño en sus rodillas y portaba un trono en la cabeza, pero este tocado se perdió, así vemos la estatua de Isis-Hathor, (Fig. 4), hallada en Coptos que nos muestra a Isis con la corona del disco solar rodeado por los cuernos de bovino, característica de la diosa Hathor, la diosa nutricia, con la que se le asociada en la Dinastía XVIII, portando en sus manos el uas y el ank. Isis forma tríada con su hermano y esposo Osiris y su hijo Horus, heredero al trono. Es la diosa madre cuyo culto se difundirá por el Mediterráneo y tendrá una profunda aceptación popular.

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Estatua de Isis-Hathor, descubierta en Coptos (Museo Egipcio de Turín, inv. C. 694)

Delos fue la isla que expandió el culto a Isis en el mundo griego, debido a las tradiciones de los comerciantes y navegantes de origen egipcio o personas que habían servido en el ejército egipcio con los ptolomeos, pero es en el mundo romano donde se da su asimilación y se construyen Iseum o Iseion.

El culto de Isis y Serapis su consorte (Osiris-Apis) en Alejandría con la dinastía griego-macedonia de los Ptolomeos, llevo a su extensión fuera de las fronteras de Egipto. Era una ciudad donde el espíritu heleno imperaba y se fusionan divinidades como Osiris-Serapis, Isis-Afrodita, Tot-Hermes, Amón-Zeus.

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Estatua de Serapis identificado como Hades-Plutón, s. III d .C.
(Museo Ostiense, SBAO 1125)

El dios Serapis surge del sincretismo del buey Apis con Osiris, o sea, la representación del dios Apis elevado a la categoría de Osiris una vez fallecido. Este dios, al que se atribuían una serie de cualidades muy similares a las de Hades griego, fue nombrado patrón de Alejandría y dios oficial de Grecia y Egipto por Ptolomeo I, para estrechar lazos entre ambos pueblos. Se instaura el culto a Serapis pero con iconografía helenística como podemos observar en la estatua que se muestra (Fig. 5). Su aspecto con túnica griega, sobre su cabeza el kalathos y peinado griego con barba, pero su ritual ceremonial se adaptó a los ritos egipcios. De hecho los habitantes de las colonias griegas en Egipto adoraban dioses egipcios bajo una forma helenizada y se conocían por los nombres de ambos pueblos.

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Estatua de Halcón (Horus) en anfibolita, Dinastía XXX, s.IV a. C., convento San Agostino en Benevento (Museo de Sannio, inv. 1894)

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Estatua de Domiciano, 81-96 d.C., convento S. Agostino en Benevento.

El Iseo de Benevento fue el templo dedicado a la diosa Isis y su decoración era de estilo faraónico. El emperador Domiciano acepto el culto a Isis como madre de Horus, heredero legítimo del trono, se producía con ello la asimilación del emperador a la figura divina de Horus. En dicha localidad se encontraron varias estatuas como la de Horus representado como halcón, (Fig. 6), que se muestra y la protagonista de la exposición es la figura en diorita del emperador Domiciano (s. I d. c.), con los brazos a lo largo del cuerpo con puños apretados y pierna izquierda adelantada, (Fig. 7). Tenemos también a la diosa Isis con su carácter protector que se concreta iconográficamente mediante la representación de la figura alada, protegiendo a su esposo Osiris o al faraón (Fig. 8), y una estatua acéfala de sacerdote con vaso canopo (Fig. 9).

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a) Parte superior, fragmento de relieve de Isis en mármol, año 81-96 d. C, en Benevento, convento de S. Agostino (Museo del Sannio, inv. 1899),
b) Figura intermedia, Isis alada protegiendo al faraón elaborada en madera y pasta vítrea, 722-332 a. C. (Museo de Torino, c.518),
c) Figura inferior, Isis protegiendo a Osiris, realizada en bronce, 1076-772 a. C. (Museo de Torino, c.514)

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Sacerdote con vaso canopo, realizada en diorita entre el 117-138 d. C, convento de S. Agostino en Benevento (Museo de Sannio, inv.1926)

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Relieve de oreja votiva (Museo Arqueológico de Campi Flegrei, inv. 320548)

En el ámbito religioso tenemos como ofrendas votivas las orejas, que para los egipcios simbolizaban la capacidad del dios de escuchar las plegarias de los devotos y con su ofrenda esperaban que sus ruegos llegaran a éste de forma mágica y con mayor rapidez. Podemos encontrarlas inscritas en las estelas o modeladas en forma de ofrendas como la encontrada efectuada en mármol, en Pozzuoli y datada en el s. II d. C. (Fig. 10). También el vaso canopo fue adoptado y en dicha localidad se halló el de alabastro que se muestra del s. I d. C., de dimensiones mayores a los egipcios y su contenido no eran los órganos sino las cenizas de la cremación del difunto (Fig.11).

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Vaso canopo en alabastro descubierto en Pozzuoli ( Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, inv. 144814)

Los romanos tuvieron inclinación a sumarse al culto y creencias de las culturas con las que se relacionaron a lo largo de su expansión y estamos viendo que la exposición hace hincapié en la diosa Isis. El motivo quizás lo encontremos en el hecho de la fuerte crisis religiosa que se vivía en el mundo latino, arraigando la devoción por el culto isíaco y los cultos mistéricos. Se exhibe la maqueta que representa el Templo de Isis en Pompeya, cedida por el Museo di Capodimonte (inv.1907-1913, n.3060) (Fig. 12).

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Maqueta del templo de Isis en Pompeya

Destruido casi por completo en el terremoto del año 62 d. C., fue reconstruido por la devoción que se profesaba a Isis, situándose en un alto pódium según el esquema del templo itálico, con escalinata lateral (Figs. 12, 13, 14, 15). En el interior del templo se conservaban pinturas realizadas a base de estuco pintado que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles que siguen un canon grecorromano incluido el que representa a un sacerdote con la máscara de Anubis (Fig. 15), dicho dios fue considerado el guardián de la necrópolis, sería identificado en el culto latino con Mercurio.

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Pintura templo de Isis, Pompeya (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles,inv. 8922)

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Pintura Templo de Isis, Pompeya (Museo Arqueológico Nacional Nápoles, inv. 8925)

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Pintura sacerdote con máscara de Anubis, templo de Isis, Pompeya (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, Inv. 8920)

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Pintura ofrenda a Harpócrates, en templo de Isis, Pompeya (Museo arqueológico Nacional de Nápoles, inv. 8975)

A destacar el fresco de culto que muestra a un sacerdote con la cabeza rapada, sandalias y túnica blanca, portando dos candelabros a un infantil Harpócrates, desnudo y con el dedo en la boca (Fig.16). Si bien ese gesto para los egipcios era propio de la infancia, fue entendido en el mundo romano como una petición de silencio necesario en el culto religioso.

Dichas pinturas reflejan una movilidad gestual en las figuras a diferencia de la pintura egipcia en la que las figuras se presentan de perfil, excepto tronco y ojos, hay una ausencia de perspectiva como tal aunque se utilizan recursos para resaltar profundidad y el tamaño de las personas según su categoría social, un criterio jerárquico. Se guiaba por unos cánones y su finalidad religiosa era de carácter funerario: decorar las moradas para la eternidad.

La diosa Isis representa muchos aspectos del ideario femenino romano: esposa, madre universal, que encarna en sí misma la maternidad, la protección y la tenacidad en pro de la familia algo muy importante en la sociedad patriarcal romana dado que la familia estaba bajo la tutela del pater familia. La diosa junto con el niño Horus-Harpócrates serán objeto de gran aceptación y llegaron a la Campania.

Los romanos adoptaron a Isis reconvirtiéndola con el aspecto y ropajes propios, de esta forma su culto era más apropiado y mejor visto si cabe, representándose en muchos casos al igual que en Egipto, como madre abnegada y protectora.

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Isis en alabastro (Museo Egpcio Turín, C.173)

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Isis en bronce (Museo Egipcio Turín C158)

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Isis lactante en terracota (Soprintendenza Pompei, Inv.76724)

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Óleo de La Virgen María y el Niño , s. XV (Colección privada)

La imagen de Isis con apariencia romana, sin duda, estableció las bases de la iconografía cristiana de María como madre de Dios, portando al niño sobre sus rodillas y como representación de la maternidad, así podemos verla en las dos últimas imágenes que acompaño de la exposición que muestran diferentes aspectos de Isis (Fig. 17,18,19, 20).

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Isis lactante, s. I a.C.- s. I d. C. ( Museo Vaticano)

La asimilación de esta diosa en el arte romano-egipcio, en un principio, muestra algunas diferencias como vemos en esta estatua del s. I d.c. de Isis lactante, con Horus (Fig. 21). Si nos fijamos es más grande que las exhibidas generalmente de la misma temática, reproduce fielmente los rasgos característicos del modelo faraónico, como la corona de cuernos de bovinos, el traje y la peluca pero sin embargo la figura refleja un estilo distinto visto desde el punto de vista del óvalo de la cara y la forma de las orejas y ojos de Isis.

Destaco también de esta exposición las estatuillas de diferentes tamaños como esfinges, dioses, animales, que fueron encontradas en las excavaciones de jardínes de villas romanas de Pompeya y Herculano. Su carácter ornamental es un ejemplo perfecto del uso del fenómeno cultural egipcio y cómo se abrió camino en la vida cotidiana de los romanos de posición acomodada entre el s. I a. C. y el s. I d. C.

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Fotografías de las excavaciones

Las fotografías nos muestran las excavaciones que se llevaron a término en las casas de Octavius Quartio y de Acceptus ed Euhodia, en Pompeya (Figs. 22, 23, 24) y en sus jardínes aparecieron diversas estatuas, unas realizadas en terracota otras en mármol, de babuinos, esfinges, ranas, Harpócrates niño, el dios Bes, que adornaban fuentes y canales o pequeños estanques de agua longitudinales en los jardines (Figs. 25, 26, 27, 28, 29). Fue una adaptación de la estatutaria a su modus vivendi puesto que en Egipto las estatuas de dioses del panteón eran objeto de culto no elementos decorativos.

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Estatua de Bes en terracota vidriada s. I d. C (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, inv.116665)

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Estatua de Ptah-Pateco en terracota vidriada s. I d. C (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, inv. 22607)

La presencia de algunas deidades menores como Path y Bes, como elementos decorativos hace que me formule la pregunta si también los consideraron como los egipcios dioses protectores que ahuyentaban a los seres malignos, en el caso de los Patecos se llevaban incluso como amuletos, de hecho Herodoto habla de ellos en sus Historias (III, XXXVII), cuando Cambises entra en el templo de Vulcano y se mofa de su ídolo parecido a los Patecos fenicios de las proas de los barcos, que llevaban como imágenes protectoras, identificándolos erróneamente con pigmeos. Pero los orígenes debemos buscarlos en el dios Path, estaban relacionados con éste que recibió el epíteto de «el enano» por ser un dios de pequeña estatura, pero su figura envuelta en un sudario era hierática, a diferencia de éstos, seres pequeños, deformes, con la cabeza rapada y bonete, al igual que el dios.

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Esfinges ornamentales de villas pompeyanas

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Estatua de esfinge alada de toba gris de Villa Prisco, s. II-I a. C (Soprintendenza Pompei, inv. 25896)

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Estatua en forma de esfinge, 30 ac-395 d. C (Museo Egipcio Turín, C.1410)

La estatua de Bes (Fig. 30), el dios enano con las piernas dobladas arqueadas y las manos sobre las rodillas, realizada en mármol pulido, material típico de la estatuaria occidental, he querido compararla con la de la derecha, que se exhibe en el Museo del Louvre (Fig. 31), hallada en Sqqara, del reinado de Nectanebo II, y observamos sobre todo la estilización de los rasgos faciales, desaparición de los rizos de la barba leonina. Los egipcios representaban de forma grotesca a dicho dios, su cara parecía una máscara pero era para ahuyentar a los demonios como dios protector que era. Es una adaptación de la imagen egipcia del dios por otra más estilizada.

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Estatua de Bes, s. II-III dc, realizada en mármol (Museo Vaticano, inv. 22843)

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Estatua de Bes (Museo del Louvre)

La decoración pictórica de las casas nos muestra los frescos de yeso pintado de La Casa del Bracciale d’Oro, del comedor de verano de una casa patricia pompeyana, cedidos por la Soprintendenza Pompei (Figs. 32, 33, 34). Dicha villa se encuentra en la Insula Occidentalis (VI, 17,42), data de finales del siglo I a. C o inicios del s.I d.C.

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Fresco de Casa del Bracciale d’Oro en Pompeya

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Fresco de Casa del Bracciale d’Oro en Pompeya

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Fresco de Casa del Bracciale d’Oro en Pompeya

Las pinturas pese a la vegetación y la fauna que presentan estas eran del lugar no nilóticas, siendo su carácter decorativo pero sin la finalidad de los frescos egipcios cuyo destino eran las tumbas no para decoración de las paredes de las viviendas. La pintura mural egipcia tenía una finalidad religiosa y se guiaba por unos cánones. Las escenas que se representaban de la vida cotidiana como la caza, la pesca, banquetes con músicos, ofrendas, eran la reproducción de la vida del morador de la tumba que debían acompañarle en el Más Allá.

Los frescos que se exponen poseen abundante vegetación, pero esta es mediterránea, nos encontramos con adelfas y laureles, no hay palmeras, cañaverales ni lotos ni papiros del Nilo; las aves son asimismo gorriones, oropéndolas, palomas, no hay ibis, ni ocas ni tilapias; es una adaptación en la que se entremezclan, como podemos observar, estatuas ornamentales de esfinges y fuentes e incluso el buey Apis, al que se suponía la encarnación de Osiris

Esta Exposición es sumamente interesante al mostrar la influencia de la cultura del Valle del Nilo en el mundo grecorromano a través del arte, de marcado carácter religioso, y la adaptación que de éste hicieron como se puede observar en las piezas que se muestran. Nos damos cuenta de la fusión de cánones en la escultura y la gran diferencia significativa que los frescos pictóricos tuvieron en la decoración de las viviendas de la pintura egipcia de fuerte componente simbólico para un ámbito religioso-funerario.

Autra de los textos y de las fotografías:
M Pilar Ceresuela Ramón
Abril 2016.

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