El escarabajo de cristal de Tutankamón vino del espacio exterior
Por Will Iredale
Creación: 27 junio, 2006
Modificación: 27 junio, 2006
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Los científicos creen que han solucionado el misterio que rodea una pieza de un raro cristal natural, ubicada en el centro de un elaborado collar encontrado entre los tesoros del Tutankamon, el rey niño.

Creen que un frágil meteorito se rompió en cuanto entró en la atmósfera, produciendo una bola de fuego cuyas temperaturas sobrepasaron los 1800 ºC, convirtiendo las arenas y rocas del desierto en lava derretida que finalizó convirtiéndose en cristal cuando se enfrió.

Los expertos se han interrogado sobre el origen del cristal verde amarillento – tallado en forma de escarabajo – desde que se recuperó en 1922 en la excavación de la tumba del faraón adolescente, que murió aproximadamente en el 1323 antes de Cristo. Generalmente se estaba de acuerdo en que venía de un área llamada el Gran Mar de Arena pero han existido dudas sobre el modo en que se formó, ya que no existen cráteres que respalden la idea del impacto de un meteorito.

Ahora se cree que el meteorito responsable no finalizó intacto sino que se fragmentó en escombros sueltos.

“Una bola de fuego que se movía más rápida que un huracán habría implicado una explosión de aire tan caliente que podría haber derretido toda la arena y roca que hubiera sobre el suelo”, comentó Mark Boslough, un experto en física de impactos que trabaja en los Laboratorios Nacionales de Sandía, en Nuevo México.

Boslough recreó el efecto en su computadora y descubrió que un objeto con un diámetro de 119 metros de diámetro y viajando a 20 kilómetros por segundo podría verdaderamente haber producido suficiente calor como para derretir la arena y crear cristal sin necesidad de dejar un cráter, ya que se fragmentó en la atmósfera.

La teoría forma la base del programa de televisión de la BBC2, “King Tut’s Fireball” (La bola de Fuego del Rey Tutankamón), que será emitido el próximo mes.

“Se podría haber convertido en un lago fundido de arena líquida burbujeante y a medida que la arena se enfrió, se habría formado el cristal que terminó siendo la joya del rey Tutankamón”, dijo Boslough.

El collar que alberga a la pieza de cristal ovalado, se guarda en el Museo Egipcio de El Cairo. Era solo una de los cientos de objetos descubiertos por el arqueólogo británico Howard Carter en una tumba del Valle de los Reyes de Luxor.

En su diario, Carter describió la gema de un color brillante como “calcedonia amarilla verdosa”. Sin embargo, en 1999 un geólogo italiano comprobó la composición química del escarabajo y concluyó que no era calcedonia, sino cristal natural del desierto, el cual se encuentra solo en el Gran Mar de Arena, a 800 kilómetros al sudoeste de El Cairo.

Muchos cráteres de meteorito solo son visibles desde el espacio, de modo que los expertos en fotografías de satélite examinaron el área. Farouk El-Baz, director del centro para observación remota en la Universidad de Boston dijo: “Si este cristal es de origen meteórico entonces debería haber un cráter de aquella época. Pero no encontramos ningún arma humeante de sílice (cristal) allí”.

En 1932 Patrick Clayton, inspector británico que trabajaba en el desierto realizando un trabajo para el Servicio Geológico Egipcio, descubrió pedazos de cristal. “Corrió de forma divertida por toda el área con sus piedras brillantes”, comentó este fin de semana su hijo Peter.

El año que viene Londres acogerá una exposición en la que se mostrarán, por primera vez, muchas de las piezas halladas por Carter.

Fuente: Astroseti
http://www.astroseti.org/vernew.php?codigo=2311

Reseña: Roberto Cerracin

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