El conservador del Templo de Debod dice que su estado no es alarmante
Por Europa Press
Creación: 15 marzo, 2007
Modificación: 15 marzo, 2007
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El jefe de la División de Investigación del Museo de San Isidro y responsable de la conservación del Templo de Debod, Alfonso Martín Flores, ha asegurado que el estado de este santuario egipcio no es “preocupante o alarmante” como para tener que ser cubierto inmediatamente con una estructura de cristal como propuso el pasado sábado el Centro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en la Comunidad de Madrid.

Martín Flores ha recordado que la opción de acristalar el templo ya fue formulada en 1970 por el alcalde de Madrid entonces, Carlos Arias Navarro, después de que se produjese una gran nevada que cubrió parcialmente los sillares que se encontraban en el alto del Cuartel de la Montaña antes de que comenzara el montaje de la estructura.

El investigador del Museo de San Isidro también ha señalado que si el Templo de Debod hubiera sido trasladado ahora a España su ubicación no sería la actual, sobre el promontorio donde se encontraba antiguamente el Cuartel de La Montaña, junto al Paseo del Pintor Rosales, aunque reconoció que “el mayor factor de riesgo es su instalación al aire libre”.

Martín Flores ha asegurado que, a pesar que ni al Ayuntamiento ni a los responsables de conservación del templo les ha llegado ningún tipo de propuesta por parte de la UNESCO, “cualquier idea” en este sentido será examinada “con todo el interés”.

Ubicarlo en un museo

Además, ha subrayado que otra posibilidad para evitar el deterioro del monumento es situarlo en el interior de un museo y seguir así el ejemplo de los otros países (Estados Unidos, Italia y Holanda) que recibieron un edificio de similares características como agradecimiento por su colaboración en la salvación de los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel.

“Esta opción permitiría que las actividades que actualmente se desarrollan en el templo pudieran realizarse en otros espacios y mejoraría su conservación”, ha señalado el responsable del Museo de San Isidro, quien ha apuntado que todas las opciones planteada “presentan dificultades técnicas o económicas”.

Aun así, ha recalcado que el Templo de Debod está bien conservado gracias al trabajo continuo que se realiza para paliar el deterioro a causa de las condiciones medioambientales. Así, citó el trabajo en los estanques, los pilonos y las cubiertas del templo, el acristalamiento de la parte trasera de la fachada para que el agua de lluvia no penetre en las instalaciones y algunas acciones, “que debían haberse realizado hace muchos años”, como los análisis de los diferentes tipos de piedra y de los morteros que se han utilizado en las diferentes restauraciones.

Un regalo de Egipto

El Templo de Debod fue un regalo de Egipto a España, en el año 1968, en compensación por la ayuda española tras el llamamiento internacional realizado por la UNESCO para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro de desaparición debido a la construcción de la presa de Asuán.

Por otro lado, Martín Flores indicó que los 2.200 años de historia que los expertos calculan que tiene el Templo de Debod “no pasan en balde a ninguna estructura”. En este sentido, hizo referencia al “abandono” y a la “ruina” a la que estuvo sometido “desde el año 600 dC y, especialmente en la segunda mitad del siglo XIX por la mano del hombre”, lo que provocó que se “arruinara” un pilono y las fachadas principal y laterales.

Asimismo, resaltó que otra de las circunstancias que más afectaron a la piedra del santuario egipcio es que estuviera bajo las aguas de la presa de Asuán durante 50 años. Según el conservador, a todo ello se une que el templo ha estado sometido a varias restauraciones, así como al desmontado y trasladado a una isla a 20 kilómetros de su emplazamiento original durante 10 años.

Finalmente, los sillares del Templo de Debod llegaron a España y fueron ubicados “en un parque al aire libre donde las condiciones climáticas son diferentes a las de su anterior emplazamiento”, añadió Martín Flores, quien afirmó que el monumento sufre los “deterioros propios de su historia”, aunque subrayó que la situación no es “alarmante”.

Fuente: El Mundo
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/14/madrid
/1173864638.html

Reseña: Roberto Cerracin

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