Egipto en el museo de Málaga
Por Juan Martín Aguilera
11 octubre, 2020
Egipto en el Museo de Málaga
Modificación: 11 octubre, 2020
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El Museo de Málaga es una institución estatal gestionada por la Junta de Andalucía, fruto de la unión administrativa en 1972 de dos antiguos museos provinciales: El Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico. Cuenta con más de 15.000 fondos de arqueología y una amplia colección de arte de 2000 obras desde el siglo XV al arte contemporáneo. Es uno de los museos provinciales de mayor tamaño de España y de Andalucía.

En las últimas décadas se han incorporado piezas procedentes de las excavaciones efectuadas por la Universidad de Málaga. De igual forma, se han ido depositando diversos lotes provenientes de las abundantísimas intervenciones arqueológicas preventivas y de urgencia que en los últimos 20 años se han desarrollado en el casco urbano de Málaga.

La colección de arqueología, organizada en siete bloques temáticos, destaca en piezas singulares como la colección Lorinigiana, los restos óseos de neanderthal de Zafarraya, las colecciones líticas de Nerja, los ajuares de los Dólmenes, las tumbas fenicias de Chorreras o Calle Refino, el Mosaico romano del Nacimiento de Venus procedente de Cártama o los ajuares cerámicos y maderas medievales de la Alcazaba.

Sin embargo, este museo posee una serie de piezas con iconografía egipcia poco conocidas pero que merecen sin lugar a dudas ser comentadas.

Dios Bes del Torreón

Se trata de una representación del dios Bes con un tocado de plumas, barbado, vientre abultado con el ombligo marcado, mano derecha abierta con gesto ritual y mano izquierda portando atributos. Le faltan los miembros inferiores y presenta una abertura en la parte posterior para facilitar la cocción. En su día estuvo pintado, pero actualmente solo quedan restos de blanco y rojo.  Fue descubierto en 1974 durante la realización de unas obras en la finca el Torreón de Estepona (Málaga) y el que se tratase de un hallazgo casual, carente de contexto estratigráfico, nos ha privado de una importante información que habría sido muy útil para datar con precisión la pieza. Podría encuadrarse entre los siglos VII y VI a. C.

Bes es una divinidad protectora (especialmente de mujeres embarazadas y recién nacidos) y propiciatoria de la fertilidad, que se ha representado de distintas formas. Desde mediados del I milenio a. C. se incorporan a la religión fenicia divinidades procedentes de Egipto; éste es el caso de Bes, dios que alcanza una gran difusión, también en el Mediterráneo Occidental, donde incluso pudo dar nombre a la isla de Ibiza.  En Málaga está documentada la aparición de un dios Bes en oro en el siglo XIX y el Museo de Málaga cuenta con otra representación de Bes en un disco de arcilla, procedente de una excavación del siglo VI a. C. realizada en la ciudad de Málaga.

 Anillo con escarabeo del Guadalhorce

La piedra del escarabeo es ágata veteada de color marrón-blanco, de forma ovalada y cortada a la contra. El soporte es de plata, tiene sección circular, abierta y con los extremos más finos para engarzar la montura giratoria. Las joyas con forma de escarabeo eran amuletos muy utilizados por los egipcios, pero también por los fenicios que acabaron teniendo gran estima por ellos. El escarabeo hallado en la desembocadura del río del Guadalhorce tiene grabada la figura de perfil de un faraón con cabeza de halcón tocada con las coronas del Alto y Bajo Egipto. Lleva una palma en una mano, mientras que en el otro lado tiene un signo en forma de serpiente. Este tipo de imágenes del faraón representado como Horus, es propia del periodo de los hicsos, aunque continuada en Época Saíta, e incluso alcanza a producciones de influencia etrusca. Se dató en un contexto de los siglos VII-VI a.C.

Marfil egiptizante del teatro romano de Málaga

En esta placa de marfil aparece grabada la figura de un hombre de perfil con la cabeza cubierta con un tocado emplumado similar a los utilizados para representar al dios Amón-Re o Shu. Tiene el torso desnudo, pero adornado con un gran collar, y la cintura cubierta con un paño en el que se sobrepone una larga falda abierta por delante para dejar a la vista las piernas. Encima del hombre aparecen el disco solar alado y las cobras protectoras, una imagen que podemos ver representada en el templo de Edfú consagrado a Horus Behedety. En el lateral aparece una columna con un capitel de flor de papiro abierto. En el otro lateral falta parte de la composición, pues el personaje se apoya en un cetro uas, pero en el mismo cetro también se aprecia otra mano y un brazo fragmentado, cuya disposición indica que en su día hubo otra figura enfrentada a la conservada. Los investigadores han hallado representaciones similares en marfiles procedentes de Cartago y Esparta, en los que también aparecen personajes enfrentados apoyados en el árbol de la vida. Este marfil del teatro romano de Málaga, que en su día posiblemente decorara un mueble de mayores dimensiones, constituye un hallazgo extraordinario en España. Se ha datado a finales del siglo VI a. C.

Anillo con escarabeo de la tumba del guerrero

Este anillo tipo sello consiste en un escarabeo de cornalina con un grabado en el que se representa a la diosa Sekhmet, diosa egipcia de la guerra y la curación. Esta se encuentra entronada y coronada por un disco solar y el uraeus. Ésta sostiene con una mano el ojo de Horus; sobre la diosa está el signo del cielo, mientras que cerca de la figura de la diosa encontramos un cartucho con inscripción jeroglífica. Este cartucho haría referencia al faraón Necao I, de finales del siglo VII a.C Este anillo formaba parte del ajuar de un posible mercenario que habría prestado sus servicios en Egipto y que halló en la Málaga fenicia un poderío económico envidiable.

Medallón de Trayamar

La decoración de esta joya está basada en una escena simbólica. En la parte inferior aparece un terreno elevado, compuesto por gránulos en triangulo, y en cuya cumbre aparecen flanqueándola dos representaciones de la diosa Uadjet (uraeus). En las cabezas de la serpiente se posan sendos halcones referentes a Horus. Los halcones, que miran al centro, flanquean un disco solar y una media luna portada por un disco solar con cabeza de ave. Sobre la parte superior del disco solar (representación de la ascensión de Horus a los cielos), culminando el conjunto, surgen serpientes protectoras realizadas mediante un alambre de oro. Esta escena egiptizante es parecida a la de otros medallones encontrados en enterramientos de Douimes y Dermech, de Cartago; Malta; Tharros, en Cerdeña; Cádiz; o Ibiza; sin embargo, tal vez sea el de Trayamar (Algarrobo, Málaga) el que tenga una ejecución más depurada. El medallón formaba parte de los enseres que acompañaban a un cadáver hallado en un enterramiento, concretamente un hipogeo datado en el siglo VII a. C.

Alabastrón de Lagos

El Alabastrón de Lagos tiene cuerpo ovalado, paredes rectas y muy finas. El cuello es cilíndrico, corto y con el borde vuelto ligeramente hacia fuera. Dos pequeñas asas circulares parten de los hombros y la parte inferior termina en punta, por lo que requeriría una base adecuada para mantenerse estable. Cuando lo encontraron contenía los huesos incinerados de un varón de entre 40-50 años, junto al cual se hallaron desperdigados huesos de otra incineración, restos cerámicos y un anillo con escarabeo dedicado a Menkheperre, uno de los títulos del faraón Tutmosis III (1490-1436 a.C.). Hallado fortuitamente en Lagos (Vélez-Málaga, Málaga) en 1989, el alabastrón pudo conservarse íntegro, pero la destrucción del lugar en que fue depositado impidió recoger más datos y determinar si el pozo donde estaba era similar a los de la necrópolis de Almuñécar (Granada), en la que también han aparecido alabastrones egipcios. Este tipo de vasos era empleado originariamente en Egipto para conservar vino o aceite de calidad; sin embargo, para los fenicios que los traían hasta sus colonias eran objetos sagrados y de lujo, pues los utilizaban para depositar los restos de sus muertos. Alabastrones como el de Lagos, datado en a finales del siglo VIII a. C., constituyen piezas excepcionales, siendo más frecuentes en las necrópolis del Sur de España que en otros puntos del Mediterráneo. Parecidos al de Lagos tendríamos los procedentes del Retiro en Churriana (Málaga); el de Assur, actualmente en Berlín; y el del Puerto de Santa María (Cádiz). Éste último con una inscripción jeroglífica dedicada a un sacerdote tebano de la Dinastía XXI

 

Tras haber realizado un recorrido analizando estas piezas, podemos acabar con la siguiente conclusión: aunque a priori no parezcan piezas de una gran envergadura, nos resultan extremadamente interesantes para conocer la importante influencia cultural, material y religiosa del Antiguo Egipto en el contexto del Occidente Mediterráneo durante los siglos VII y VIII a. C.

 

 

Autor: Juan Martín Aguilera

Todas las fotos proceden de www.museosdeandalucia.es

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