Debod y la pequeña momia de Isis
Por Mabel Amado
Creación: 12 agosto, 2005
Modificación: 12 agosto, 2005
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El Templo de Debod, salvado de las aguas de la presa de Asuán, sigue la tradición de la mágica historia del antiguo Egipto. El ensamblaje de sus piedras trajo aparejada su propia leyenda encarnada en un felino del color de la noche.

Son muchas las leyendas que rodean los hallazgos arqueológicos en Egipto. Desde muertes a demencias, pasando por apariciones, lo cierto es que el mundo antiguo ha hecho correr ríos de tinta, algunas veces también de color negro.

Es el caso del madrileño Templo de Debod (calle Ferraz, s/n), un monumento donado a España en 1970 por el presidente Nasser de Egipto para agradecer la ayuda prestada para salvar los restos arqueológicos del valle de Nubia -los templos de Abu Simbel-, donde iba a ser construida la presa de Asuán.

Aunque el santuario que podemos admirar junto al paseo del Pintor Rosales no es el original, construido en el siglo IV a.C., esta reconstrucción parece tan real que hasta ha incluido su propia leyenda, la de un gato negro que se aparece de noche por los alrededores.

La trayectoria del sol

Quienes estudian estos fenómenos aseguran que se trata de una representación del dios Amón en versión felina. No en vano, este templo fue levantado para adorar a esa divinidad egipcia y sigue la trayectoria original del Sol, es decir, del dios Ra: este-oeste. Además, antiguas leyendas recuerdan que fue en Debod donde Isis sintió los primeros dolores de parto, aunque su hijo Horus finalmente nació en Filé.

Ahora sólo falta comprobar si las otras tres naciones colaboradas en el salvamento de los restos arqueológicos de Nubia y que también recibieron como regalos un templo -Dendur, a Estados Unidos; Ellesiya, a Italia, y Taffa a Holanda- cuentan en sus alrededores con leyenda y gato incluido…

Momias y sarcófagos

Pero ésta no es la única huella egipcia en Madrid. Como recuerda Jesús Callejo, autor de «Un Madrid insólito», momias y sarcófagos han poblado varios museos de Madrid y han dado pábulo a la leyenda. Si el Museo Arqueológico Nacional tiene una de las secciones más importantes de la ciudad, el pequeño y a veces desconocido Museo Cerralbo también acoge en una vitrina figurillas que recuerdan a Isis, Anubis y Osiris. Sin embargo, lo que pocos recuerdan es la pequeña momia que durante mucho tiempo permaneció arrumbada tras una pizarra en el facultad de Medicina de la Universidad Complutense.

Se trata de la momia de una hija de Ramsés II que llegó a España gracias a los buenos oficios de un cónsul español en Egipto en 1884. Según cuenta la historia, esta mujer, de nombre Isis en honor a la diosa, murió en plena adolescencia a consecuencia de tuberculosis. Hasta que el egiptólogo Esteban Llagostera reparó en ella sirvió de mudo mobiliario e, incluso, de sorna a los numerosos estudiantes que pasaron por el aula.

Con maldición o sin ella, fueron dieciocho años de intensa búsqueda hasta que se encontró en el ámbito universitario…

Fuente: abc.es
http://www.abc.es/abc/pg050812/prensa/noticias/Madrid/Madrid/
200508/12/NAC-MAD-193.asp

Reseña: Roberto Cerracin

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