Una pequeña plaga de figurillas
Por Susana Alegre García
22 diciembre, 2012
Modificación: 3 enero, 2017
Visitas: 8.339

Desde hace algún tiempo vengo observando que en el mercado de antigüedades van apareciendo un tipo de figurillas de aspecto similar. Se trata de pequeñas esculturas que oscilan entre los 15 a 25 cm. de alto y que muestran a un personaje masculino. Las figurillas se muestran trabajadas de un modo más o menos tosco, y su apariencia es más o menos rudimentaria, o más o menos deteriorada o inacabada. Pero ya se presente de modo más atractivo o burdo, en todas ellas me llama la atención que se observen características que creo extrañas en la plástica egipcia, o hasta ajenas.

Fig. 1. Collage de figurillas integrantes de “la plaga”

Fig. 1. Collage de algunas de las figurillas integrantes de “la plaga”

A ello sumar el hecho de que todas ellas lucen una idéntica inscripción en un emplazamiento también idéntico: recorre el brazo derecho del personaje. La localización peculiar del texto y el tipo de texto, además de la plasticidad, volumetría, proporciones y acabado, me hacen pensar que estas piezas son muy sospechosas en cuanto a su autenticidad como antigüedades. De hecho, debido a su reiteración y éxito en el mercado, se podría afirmar que se han convertido en una especie de plaga en serie que se extiende desde Barcelona hasta Londres, pasando por Madrid y Sídney.

Ya en 2004 la galería F. Cervera Arqueología (Barcelona) vendía a pares este tipo de figurillas. Ello puede corroborarse mediante el catálogo “Como un viaje en el tiempo…, por los tiempos del antiguo Egipto” (publicado en 2003, ver p. 11.). La exposición comisariada por Fernando Estrada Laza pudo ser disfrutada en la sede barcelonesa de la galería del Sr. Cervera (entonces en la calle de la Paja, 9), y posteriormente en Madrid (Claudio Coello, 90). Lo cierto es que estas dos piezas tan similares, aunque una más fracturada que la otra, ya llamaron extraordinariamente mi atención por sus características y textura, y por lucir ambas idéntica inscripción y de un modo singular sobre el brazo derecho.

En mayo de 2012 otra figurilla de esta gama se presentaba en Durán Subastas (Madrid), con el número de Lote 64 (http://www.duran-subastas.com/admin/img_faq/ARQUE-2.pdf). En realidad esta pieza procedía nuevamente del ámbito del Sr. Cervera, pues Durán sacaba a subasta un conjunto de piezas que procedía, a su vez, de la galería madrileña Ars Histórica. De hecho, la figurilla había sido promocionada poco antes en el contexto de la exposición “Egipto Mágico”, celebrada en la sede de la propia galería Ars Histórica y con el comisariado de José Miguel Parra. La figurilla aparece en la página 21 del catálogo editado con motivo de la muestra, donde se presenta un extracto del informe de catalogación realizado por Fernando Estrada Laza. La misma descripción y explicaciones son las que aparecen en la ficha del Lote 64 en la web de Durán Subastas www.duran-subastas.com/catalogo.asp?numsus=484&codsus=9 (Fig. 2).

Fig. 2. Ficha de la web de Durán Subastas

Fig. 2. Ficha de la web de Durán Subastas

Parece que en las antípodas australianas la plaga también ha hecho furor, donde al parecer se han vendido varias de estas figurillas. Un buen testimonio de ello lo constituye la pieza sacada a la venta por Xanthos  (http://www.xanthos.com.au/order/itemDetail.asp?v=2&vprodid=2874&vOrder). (Fig. 3). En la descripción en la web de la galería se asegura que la estatuilla procede de Saqqara, aunque sin dar ningún tipo de argumento. También se afirma que anteriormente formaba parte de un colección francesa, pero no se especifica el nombre del propietario de dicha colección.

Fig. 3. Ficha de la web de Xanthos

Fig. 3. Ficha de la web de Xanthos

Un nuevo ejemplo de esta singular plaga salió a la luz el 24 de octubre de 2012, en la sede londinense de la casa de subastas Bonhams (Lote 208) (www.bonhams.com/auctions/20021/lot/208/?page_anchor=MR1_page_lots%3D21%26r1%3D10%26m1%3D1) (Fig. 4). Aunque en este caso se observa un pequeño cambio en la inscripción, la figurilla encaja perfectamente en la tipología de figurilla que tanto se ha extendido por el mercado. Bonhams la presenta como una pieza de la colección Cyrus, que fue adquirida por Edward Safani en 1950. Ciertamente se trata de una referencia notable, pues la familia Safani forma parte de una antigua saga de mercaderes de antigüedades que en 1998 estableció su propia galería en Nueva York. http://www.safani.com/about_us.html

Fig. 4. Ficha de la web de Bonhams

Fig. 4. Ficha de la web de Bonhams

Desde mi punto de vista las figurillas que constituyen esta pequeña plaga presentan muchas características magníficas para seducir a posibles compradores. Las figurillas tienen, en general, un aspecto llamativamente egipcio (no todo lo egipcio lo parece a primer golpe de vista, y eso puede restar atractivos de cara a la venta). Las formas esquemáticas y casi siempre únicamente sugeridas, o inacabadas o erosionadas, les otorgan un cierto halo de misterio (salvo en algunos ejemplares de la plaga, que precisamente por resultar tan acabadas consiguen ser más precarias en cuanto a su credibilidad) (Fig. 5).

Fig. 5. Comparativa de acabados de diversas figurillas de “la plaga”

Fig. 5. Comparativa de acabados de diversas figurillas de “la plaga”

La erosión o corrosión presente en algunas de las figurillas alude al tiempo; y el aspecto inacabado, en el que únicamente se sugieren ciertos rasgos, genera una atmósfera de rusticidad que esperan muchos compradores en su ensoñación de lo antiguo. Las dimensiones son también sugestivas, pues son en general piezas lo suficientemente grandes como para no parecer ridículas en la ornamentación de un comedor, o recibidor, o sala de estar o quizá hasta en la vitrina de un museo. Pero tampoco son figurillas de dimensiones descomunales, que resultan demasiado ostentosas y por descontado más difíciles de transportar y llevárselas a casa empaquetadas desde la galería por el propio comprador; además, las más grandes también resultan más complejas de cara a su instalación en el marco de la decoración doméstica. Vamos, que se trata de figurillas de cierto empaque y de aspecto interesante, pero que a la vez resultan discretas y hasta dotadas de un cierto tipo de practicidad. Y entre los aderezos añadidos hay que tener en cuenta que lo estilizado consigue una atemporalidad estética y minimalismo que suele ser muy del agrado del gusto moderno.

No menos relevante es el hecho de exhibir jeroglíficos en un lugar prioritario. Lo cierto es que si los textos estuvieran en pilastras dorsales (carentes en estas figurillas), podría ser complicado su lucimiento adecuado a la hora de exponer la pieza en el comedor, recibidor o sala de estar. La ausencia también de pedestal integrado o peana sustentante puede propiciar la localización de los signos sobre el brazo, facilitando una contemplación directa (frontal y especialmente lateral) y sin complicaciones (sin necesidad de instalar un espejo, rodearla o, peor aún, tener que tomar la decisión decorativa de colocarla de espalda).

En cuanto a los textos me parece una sorprendente casualidad, como mínimo, que no exista fractura o grieta producida por los milenios que afecte seriamente a ninguno de los signos en ninguna de las figurillas de la plaga. Es remarcable que en todos los casos que he podido observar, y a pesar de estar la pieza más o menos corroída o inacabada, los jeroglíficos son igualmente legibles y se muestran bastante bien conservados y con la misma extensión. Ni un signo más, ni un signo menos. La lectura varía entre Aminpytakenkau (en “Egipto Mágico” y Durán Subastas), Imy Nikay Ptah (en el mercado de Australia) y, Bonhams, donde sí existe un leve cambio en la inscripción, identifica al personaje como Impy Nykauptah (Fig. 6).

Fig. 6. Comparativa de textos en las figurillas. Idénticos a excepción de la pequeña variación en las presentada por Bonhams (la situada más a la derecha)

Fig. 6. Comparativa de textos en las figurillas. Idénticos a excepción de la pequeña variación en las presentada por Bonhams (la situada más a la derecha)

Efectivamente, el texto no se centra en reproducir un título más o menos complejo o una fraseología más o menos tradicional; se afirma que se trata nada más y nada menos que del nombre del personaje retratado, del mismo nombre en todas ellas.

Lo cierto es que la evocación de identidades remotas resulta muy estimulante de cara a los compradores de antigüedades egipcias y es un elemento especialmente valorado. En definitiva, ¿no parecen demasiadas características adecuadas para lo comercial?. ¿No parece todo eso demasiado artificial?; incluso, ¿no parecen piezas demasiado ad hoc?.

De modo que ante el conjunto de lo visto he de decir que creo que estas piezas lucen una serie de rasgos desconcertantes: el aplanamiento sobre el brazo derecho para instalar los textos, la forma de los tocados, la posición general, la manera de modelar los volúmenes, los rostros, los torsos y la conexión con los hombros, la manera de tallar y el acabado final, la localización estratégica de la corrosión o de las formas indefinidas, los elementos que las integran y los que les faltan, la repetición abusiva del tipo, la manera en que se repite el tipo… Aunque ciertamente unas más que otras, eso es cierto, las figurillas me parecen rodeadas de un halo de modernidad y comercialidad. Aunque no se trata de un trabajo especialmente hábil y en ocasiones la impericia llega a ser incluso chocante. Hasta tal grado que pienso que algunas de estas figurillas seriadas difícilmente podrían competir en credibilidad ante algunos souvenirs en un mercado de turistas. Aunque en lo que seguro ganan es en los precios, pues quien desee hacerse con una de ellas tendrá que preparar al menos 4.000 Dólares, entre 2.000-3.000 Libras y 4.500 Euros (depende del lugar donde se produzca la compra o la subasta).

Mis dudas, además, no quedan solventadas con la información a la que se tiene acceso en webs o catálogos. Estas informaciones, pensadas para seducir a los posibles compradores (por tanto, difundidas con gran cuidado), me sorprende que únicamente incrementan mis interrogantes. Por ejemplo, ¿qué impulsa a que Xanthos presente la pieza como procedente de Saqqara?. La afirmación es rotunda en la web, pero ¿hay argumentos?. Su segura afirmación supongo que significa que han encontrado en la pieza algún indicio claro para establecer ese origen, entonces, ¿qué han encontrado en semejante objeto?.

Por otro lado me pregunto qué explica la disparidad en las dataciones que varían entre la Dinastía IV, V-VI o VI. ¿Qué es lo que ven en estas obras para asignarlas respectivamente a una u otra dinastía?, ¿o qué motivos hay para no dar ninguno de estos argumentos en las webs o catálogos si el objetivo precisamente es seducir a los compradores?. De todos modos considero que muchos de estos argumentos se podrían corroborar con algún paralelo. Así que, ¿cómo es que no hay citados paralelos en las webs o en los catálogos?.

Pero lo que más que me llama la atención es que no se ofrezca en las webs y en los catálogos ni una sola explicación que aluda a los rasgos más destacados de estas figurillas. Por ejemplo, a qué se debe que no se indique lo inusual que es la presencia de un texto a lo largo de un brazo en una supuesta figurilla egipcia y que ese mismo texto, en idéntica localización, aparezca en otras figurillas. Algunas de estas galerías, de hecho, han puesto a la venta varias de estas figurillas en los últimos años ¿acaso un hipotético comprador no merece saber eso y que el posible hecho fortuito que explicaría ciertos rasgos en una de ellas también sirve para explicar los rasgos de otras?. Acaso si es reiterado… ¿seguiría siendo un hecho fortuito?.

Ciertamente en las webs y catálogos en los que aparecen las figurillas se ofrecen palabras claras en lo generalista y superficiales en lo concreto. Ni siquiera ofrecen hipótesis para explicar la naturaleza singular de estas obras, a excepción quizá de la tan fugaz como críptica explicación de Fernando Estrada Laza: “Estatuilla esculpida mediante rebaje de bloque de caliza del revestimiento interior de una mastaba y que debía estar originariamente integrada en un grupo de varias de ellas alineadas en un friso representando al propietario de la tumba” (ver en la web de Durán Subastas (Fig. 2) y en el catálogo de la muestra “Egipto Mágico”, al citar el extracto del informe de catalogación en la p. 21).

Y en lo que respecta al texto de las figurillas, Impy Nykauptah, resulta que me he topado con lo que solo puedo describir como una asombrosa casualidad. Ciertamente me ha conmocionado que sea coincidente con lo aparecido en ciertos bloques estudiados en un proyecto de investigación dirigido por Josep Cervelló en Egipto (ver en “120 años de arqueología española en Egipto”, 2009, pp. 260-261, ver también el resumen que se presentan los servicios de prensa  del Gobierno de España http://www.lamoncloa.gob.es/ServiciosdePrensa/NotasPrensa/MCU/_2009/ntpr20090406_exposicion.htm ). Algunos bloques del tipo sometidos a estudio por investigadores españoles se vieron envueltos en un llamativo escándalo al ser descubiertos a la venta en el mercado de antigüedades barcelonés. De hecho uno de ellos aparece en el catálogo “La mirada de Egipto” (2007, p. 12), exposición promocional también comisariada por Fernando Estrada Laza y realizada en el marco de la Galería F. Cervera Arqueología. Debido a la denuncia presentada por Josep Cervelló y gracias a la eficaz actuación de las autoridades competentes, los bloques en cuestión fueron recuperados por Egipto (de lo que se hizo amplio eco la prensa televisiva http://www.324.cat/noticia/1657172/ociicultura/Catalunya-torna-a-Egipte-8-peces-arqueologiques-espoliades-de-la-necropolis-de-Saqqara, radiofónica http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/espana-devuelve-egipto-piezas-faraonicas/csrcsrpor/20120321csrcsrsoc_5/Tes y escrita http://www.que.es/cultura/201205311442-egipto-tiene-poder-ocho-piezas-efe.html). Es decir, se efectuó la devolución de algo que había sido robado y salido ilegalmente de Egipto; de algo que, por tanto, nunca debería haber encontrado los cauces para llegar al mercado. Pero más allá de estas circunstancias creo que es inevitable que surja la pregunta de si la inscripción en las figurillas tiene algo que ver con los bloques e incluso posiblemente sea inevitable preguntarse si los textos en los bloques pueden haber servido de plantilla inspiradora para los textos de las figurillas.

De modo que ante lo visto solo puedo concluir que dudo, muy intensamente, y considero que de manera fundada, sobre la antigüedad de esta plaga de figurillas. Los vacíos argumentales de quiénes exhiben y publican las piezas para su venta tampoco me ayudan a paliar las dudas, más bien todo lo contrario. Así que personalmente tiendo a creer que se trata de obras del Siglo XX o quizá XXI… Después de Cristo, claro.

Para concluir esta breve nota sobre este grupo de figurillas, quiero expresar mi agradecimiento a Albert Lópes, participante en la Lista de distribución de Amigos de la Egiptología, que me ha proporcionado ciertos datos relevantes para la confección de este escrito.