Una estatua de Serdab del Reino Antiguo en Buenos Aires, República Argentina
Por Prof. Jorge Roberto Ogdon
12 diciembre, 2003
Modificación: 2 enero, 2017
Visitas: 6.317

La estatua de serdab que enseñamos en la figura 1 fue subastada en 1987 por la firma Posadas subastas S.A., Buenos Aires, Argentina, y, anteriormente, perteneció a un coleccionista privado argentino, anónimo.[1]

La figura esta tallada en basalto negro y tiene 21,5 cm. de altura y 11 cm. de ancho, en los puntos máximos conservados. La superficie de la piedra ha sido pulida hasta un alto grado, aunque presenta algunas picaduras que no llegan a afectar la preservación general del objeto; el mismo está roto por una limpia quebradura longitudinal al nivel de las caderas, por debajo del ombligo de la mujer representada, determinando la pérdida de toda su parte inferior (piernas, pies y zócalo de base).

La imagen representa a una dama de la nobleza del período del Reino Antiguo, de pie – quizás con ambos pies juntos[2] -, con sus brazos pendiendo a los lados del cuerpo y luciendo un largo y ajustado vestido[3]. El cuerpo es sinuoso y está bien y delicadamente proporcionado. Si la clara representación del ombligo podría conducir a alguien a creen que se trata de una figura desnuda, lo más seguro es que estuviera vestida, un detalle que habría sido posible confirmar en la parte inferior del ropaje, a la altura de las (ahora perdidas) piernas[4].

Una estatua-de-Serdab del Reino Antiguo en Buenos Aires, República Argentina

La mujer luce un pesado tocado consistente de trenzas verticales contrabalanceadas, que corren perpendicularmente a partir de una “raya al medio”, la que, a su vez, va desde la frente hasta la nuca, dividiendo así su “cabello” en dos mitades iguales[5]. Sobre la frente, y apareciendo por debajo de dicha “peluca”, puede verse la parte frontal de su cabello natural y propio, que cae hacia ambos lados a partir de un peinado similar al anterior; este es un detalle corriente en estatuas femeninas del período[6]. Los rasgos del rostro constituyen un genuino retrato, aunque sigue las tendencias generales de la representación idealizada de la persona: un rostro ovalado y ligeramente lleno, finos y carnosos labios[7], ojos almendrados – en este caso, sin incrustaciones[8] -, y una nariz recta y de fosas algo dilatadas. Todavía puede apreciarse (no en la foto, pero a sí a ojos vista) restos de la pintura del collar-usej, “el Ancho”, sobre el pecho, sugiriendo que el resto de sus ornamentos estuvieron, igualmente, pintados sobre la superficie de la piedra pulida. Quizás incluso su vestido haya sido también pintado, aunque actualmente no sobreviven trazas de esta supuesta capa de pintura original. Es una pena que el zócalo de base se haya perdido, ya que el pilar dorsal, de sección cuadrangular, sobre el que el cuerpo se apoya, es anepígrafe, sugiriendo que las inscripciones identificatorias estuvieron escritas en aquel.

Debido a la carencia de registros arqueológicos para esta pieza[9], la datación cronológica y el propósito original de la misma permanecen ignotos, y proponen un problema que, en este caso, solamente puede resolverse a través de la comparación estilística de sus características. Los rasgos generales y el tratamiento del objeto son comunes a aquellos presentados por otras estatuas-de-serdab de mujeres nobles, que datan desde la Dinastía IV muy temprana en adelante: una cara oval, cuello con papada, fusionado con la base del rostro sin solución de continuidad[10], y la aparición del cabello natural por debajo de la peluca[11], son sólo dos de los aspectos rápidamente discernibles de todas estas representaciones. La masividad del tocado también es característica del Reino Antiguo Temprano. La simetría de la musculatura del tronco está contrabalanceada por el estatismo de los miembros superiores, que permanecen en una postura “pasiva” que ha sido notada para la estatuaria femenina de la Dinastía V inicial[12]. Tales detalles corresponden a la monumentalidad nobiliaria de la producción artística temprana del Reino Antiguo, así que podríamos considerar a la estatua en estudio como no más reciente que los comienzos de la Dinastía V y tan antigua como la Dinastía IV temprana. La piedra usada como material de base por el escultor, i.e., basalto negro, apunta, del mismo modo, a una fecha temprana en el Reino Antiguo, ya que el empleo de rocas tan duras fue gradualmente abandonado hacia finales de la Dinastía V, cuando se prefirieron las calizas suaves[13].

Probablemente algunos considerarán que la artesanía de la obra no es excelente, pero coincidirán en que es bastante competente. Por todas las características plásticas expuestas anteriormente, la estatua, indudablemente, fue parte del equipamiento de representaciones colocado en la cámara del serdab de un mastaba, del cual, lamentablemente, carecemos de posibilidades para identificarlo con exactitud. A causa de su calidad y estilo artístico, podemos conjeturar como mera hipótesis que procede de alguno de los cementerios nobiliarios de la ciudad de Menfis, siendo Guiza o Saqqara los candidatos probables.

Debido a que la estatuaria del Reino Antiguo es un ítem bastante raro en el mercado de antigüedades “frescas”, con la consecuencia de un lento paso para agregar a nuestros conocimientos de la época, y, teniendo en cuenta que es todavía más sorprendente que un objeto tal pueda aparecer en el mercado Sudamericano, hemos creído tener motivos suficientes como para dar a conocer este nuevo ejemplo a todos los interesados en el Reino Antiguo y el arte del Antiguo Egipto.


[*] Esta es la versión en español, ligeramente modificada, de nuestro artículo “A Female Serdab-Statuette of the Old Kingdom at Buenos Aires”, publicado en Göttinger Miszellen. Beiträge zur Ägyptologische Diskussion 113 (1989), 71-7 + 2 pll. [4 figs.].
[1] Oportunamente, agradecimos el permiso para fotografiar y publicar la pieza al anónimo poseedor de la misma y al Sr. Ignacio Burundarena, Gerente General de Posadas subastas S.A., quien, lamentablemente, falleció hace algunos años atrás. Valga la presente reedición como homenaje a su memoria. Según el propietario de aquel entonces, el objeto fue adquirido en un subasta de Sotheby’s de Londres, hacía como 10 años (i.e., aproximadamente en 1975-7). Nuestra búsqueda en catálogos de venta de dicha casa fue en vano. La estatua fue anunciada para la venta en el catálogo IVth Art Auction, 01-03.12.1987 de Posadas subastas S.A. (editado por la firma ese mismo año), como el rubro N° 187 del rubro “Esculturas”. Notemos que en la fotografía que publicamos aquí, por malhadadas razones de los diablillos del laboratorio fotográfico, el color del objeto ha virado a un tono azulado que el mismo no posee; la pieza es de basalto negro con ligeras patinaciones rojas aquí y allá.
[2] Para esta postura en estatuaria femenina del Reino Antiguo, ver i.a. estatua de Sekernefer y su esposa = C. Aldred, Old Kingdom Art in Ancient Egypt (Londres, 1949), 36-7 y pl. 51 (Museo Egipcio de el Cairo, Din. V, Saqqara); estatua de Memy y su esposa Sabu = íbidem, 32 y pl. 32 (Metropolitan Museum of Art/Rogers Fund 48.111, Din. V tardía o VI temprana, Guiza); estatua de la Reina Hetepheres II y Mersânj III = íbidem, 32 y pl. 31 (Museum of Fine Arts Boston, Din. IV tardía, Guiza); tríadas del Rey Menkaure/Micerinos y la diosa Hathor con las personificaciones de los nomos Cinopolita y Diospolita = W. Wood, “A Reconstruction of the Triads of King Mycerinus” en The Journal of Egyptian Archaeology 60 (1974), 82-93 y pll. XXIII (1)-XXIV (1); etc.
[3] Para la actitud, ver i.a. estatua de Mitry y su esposa = C. Aldred, o.c., 35 y pl. 45 (Metropolitan Museum of Art/Rogers Fund 18.2.4, Din. V tardía o VI temprana, Saqqara); torso de mujer desconocida = íbidem, 33 y pl. 36 (Worcester, Mass. Museum, Din. V tempran, ¿Guiza?).
[4] Para el detalle, ver íbidem, pl. 51.
[5] Para la peluca de cabello largo, ver i.a. A. Erman, Life in ancient Egypt (Nueva York, reed. 1971), 222 (fig.inf.); W. Stevenson Smith, The Art and Architecture of Ancient Egypt² (Hamondsworth, reed. 1965), pl. 23 (= estatua de la dama Sepa, Musée du Louvre, Din. III temprana, ¿Saqqara?); íbidem, pl. 44b (= estatua del Rey Menkaure/Micerinos y la reina Jâmerernebty, Museum of Fine Arts Boston, Din. IV tardía, Guiza).
[6] Para la vincha, ver i.a. A. Erman, o.c., 212-3.
[7] Din. IV: estatua de Nofret, esposa del príncipe Rahotep (Museo Egipcio de El Cairo, comienzos Din. IV, Meidum) = C. Aldred, o.c., 28 y pl. 10; estatua del Rey Menkaure/Micerinos y la reina Jâmerernebty, citada en nota [5] = íbidem, pl. 27 (detalle). Din. V: estatua de Mitry y su esposa, citada en nota [3]; estatua Hildesheim Museum n° 1 (mediados Din. V, de la tumba G215, Guiza) = E. Martin-Pardey, Corpus Antiquitatum Aegyptiacarum, Hildesheim, Plastik des Alten Reiches I (Mainz, 1976), 1.1-1.8. Din. VI: estatia Hildesheim Museum n° 17 (fines Din. V o comienzos Din. VI, de la tumba Guiza D23, Guiza); estatua Hildesheim Museum n° 418 (Din. VI, de la tumba Guiza D61, Guiza).
[8] Ambos tipos de estatuas, con y sin ojos incrustados, fueron muy corrientes durante las dinastías IV y VI.
[9] Véase nota [1].
[10] Cf., especialmente, la estatua de Nofret, esposa del príncipe Rahotep, citada en nota [7]: “Din. IV temprana”; y la estatua del Rey Menkaure y la reina Jâmerernebty, citada en nota [5]: “Din. IV tardía”.
[11] Este detalle de la peluca aparece tan tempranamente como los comienzos de la Dinastía IV, ver notas [7] y [10].
[12] Cf., especialmente, los comentarios de C. Aldred al torso de mujer desconocida, citado en nota [3].
[13] Cf. C. Aldred, passim. Piedras duras fueron especialmente usadas durante la Dinastía IV; ver i.a. J.H. Harris (ed.), The Legacy of Egypt² (Oxford, 1971), 99 y ss.