Trabajo y reivindicaciones laborales en el antiguo Egipto
Por Susana Alegre García
1 mayo, 2018
Artesanos realizando diversas tareas. Tumba de Ipui. Imperio Nuevo.
Modificación: 18 mayo, 2018
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Frecuentemente el arte egipcio nos muestra a mujeres y hombres en plena actividad laboral. Son recurrentes las imágenes de agricultores, ganaderos, matarifes, artistas, panaderos, pescadores, lavanderos, escribas… La arqueología, por su parte, también nos ha desvelado herramientas propias de algunos de estos oficios: azadas, mazas, paletas, pinceles, punzones…

agricultor_egiptologiaMaqueta funeraria que muestra el trabajo de arar el campo. Museo del Louvre.

azadas-egiptologiaHerramientas de labranza. Museo del Louvre.

En lo que respecta a los textos muchas veces se loa la relevancia de trabajar y obedecer a los superiores y se llega a presentar el trabajo como un bien divino “Si eres agricultor, cultiva el campo que Dios te ha dado”.  Incluso en las Enseñanzas de Ptahhotep se afirma: “Sé diligente en todo momento. Haz más de lo que te ordena. No desperdicies el tiempo que puedes dedicar al trabajo; es execrable el hombre que hace mal uso de su tiempo”.

lavanderia-egiptoRepresentación de una lavandería egipcia del antiguo Egipto y maqueta funeraria que muestra el trabajo en una panadería.  Museo egipcio de Turín.

panaderia_antiguo_egipto

Sin embargo, también las enseñanzas egipcias nos ofrecen avisos contra los abusos sobre los trabajadores, considerándolo como algo aberrante: “… procura no abusar de tu situación. No seas duro con respecto a la cosecha de granos”. Y resulta muy interesante que también se presente como algo negativo el exceso de servilismo por parte del trabajador. Posiblemente a Onchsheshonqy nos ofrezca el mejor ejemplo con su advertencia: “Quien se esconde detrás de un amo, tendrá quinientos amos”.

Lo cierto es que resulta sorprendente el grado de reivindicación al que llegaron los trabajadores egipcios y ello se plasma en documentos como un ostracon que se conserva en Berlín: “Comunico a mi señor que estoy trabajando en las tumbas de los príncipes cuya construcción mi señor me ha encargado. Estoy trabajando bien… No soy un negligente. Comunico a mi señor que estamos completamente empobrecidos. Se nos ha quitado un saco y medio de cebada para darnos un saco y medio de basura”. Aunque sin lugar a dudar la máxima cota en cuanto a la lucha por los derechos de los trabajadores se documenta en un papiro conservado en el Museo Egipcio de Turín, que da testimonio de las reclamaciones que se produjeron en el año 29 del reinado del faraón Ramsés III por unos trabajadores de la aldea de Deir el-Medina que no cobran lo acordado y que por ello deciden organizar una huelga y una sentada, pasando día y noche en el templo de Tutmosis III. Esta es la reclamación que a través de un escriba desean que llegue a su faraón, tras meses de quejas y manifestaciones: “Ha sido a causa del hambre y de la sed por lo que hemos venido aquí. No hay vestidos, ni aceite, ni pescado, ni verduras. Por este motivo envía noticia al faraón, que viva y esté sano y salvo, nuestro buen pastor. Transmite también al visir, nuestro superior, para que se nos entregue el abastecimiento“.

Papiro-huelga-TurinPapiro de la Huelga. Museo Egipcio de Turín. 

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