Todo para viajar a Egipto
Por Rosa Pujol
19 febrero, 2004
Modificación: 8 febrero, 2017
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Los Templos

El templo egipcio es la construcción religiosa por excelencia. Eran de planta más o menos rectangular. La entrada estaba formada por dos paredes de mampostería de forma trapezoidal, dejando el acceso en el centro de estas dos paredes. Se solían construir orientados a la salida del sol, de forma que cuando el sol estaba entre ambos muros materializaba el signo jeroglífico de “horizonte”, que es un sol entre dos montañas. Delante de estos muros llamados pilonos, se colocaban dos obeliscos, e igualmente figuras sedentes o de pie del faraón.

Se pasaba a un patio rodeado de doble fila de columnas de planta cuadrada. De allí se transcurría hacia la gran sala hipóstila, donde ya no tenía acceso el pueblo. El techo del templo es cada vez más bajo, al tiempo que el nivel del suelo se eleva, y se estrechan las paredes hasta llegar a la “Sala de la Barca” o Santuario del dios.

En un lateral solía haber un lago sagrado.

En templos muy grandes, como el de Karnak, cada faraón importante iba añadiendo un nuevo templo dentro del templo con otro nuevo pilono. El templo de Karnak tiene 10 pilonos.

En época griega (ptolemaica) se añadió un anexo al templo llamado “mammisi”, que era la sala de nacimiento del dios. Además de unir las columnas de la sala hipóstila con altas paredes de mampostería llamados intercolumnios, para evitar que los fieles vieran los ritos iniciáticos que tenían lugar en el interior.

Las columnas tienen los capiteles básicamente de tres formas: lotiformes, papiriformes y hathóricas (con la efigie de la diosa Hathor), aunque en época temprana las hubo “protodóricas” o cuadradas y en época tardía palmiformes y florales, pareciéndose ya mucho a las corintias.

Ritos funerarios

Es conocida la práctica de embalsamar a los muertos en Egipto. Esto consistía en abrir el cadáver por el abdomen y extraer las vísceras. Lavaban luego la cavidad y la rellenaban de plantas y aceites aromáticos. Extraían también el cerebro por las fosas nasales, y lavaban el cráneo con aceite de palma. Incluso rellenaban las mejillas y los ojos para que resultara natural. Una curiosidad: no sacaban ni el corazón ni los riñones de los cadáveres. El corazón por motivos religiosos, pero se cree que los riñones no los vieron y nunca supieron que existían). Se sumergía el cuerpo en una baño de natrón (sodio) durante 70 días. Luego se vendaba con largas tiras de lino, entre las cuales colocaban amuletos con fines piadosos.

En las tumbas se representaban las escenas del “juicio de Osiris”, en el que se colocaba el corazón del difunto en una balanza, cuyo contrapeso era una pluma, símbolo de la verdad. Si el corazón era puro, y estaba equilibrado con la pluma, el difunto era admitido en el paraíso. Había también pasajes del Libro de los Muertos, y del Libro de las Puertas que daban al difunto la posibilidad de tener las “contraseñas” ante cada dificultad del Más Allá. Se llevaban objetos de uso diario a las tumbas, así como alimentos y figurillas funerarias, destinadas a sustituir al difunto en los posibles trabajos físicos que le ordenaran los dioses.

Religión

Resultaría muy prolijo enumerar la cantidad de dioses egipcios, pero relacionamos los más representados en las paredes de los templos.

  • AMON-RA Forma humana con dos grandes plumas en la cabeza
  • OSIRIS Forma humana momificada, con las carnes verdes
  • ISIS Mujer con trono en la cabeza, o dos cuernos con disco solar
  • HORUS Halcón, u hombre con cabeza de halcón con doble corona
  • ANUBIS Chacal en plinto, u hombre con cabeza de chacal negro
  • HATHOR Mujer con orejas de vaca y un sistro en la mano, o vaca
  • MUT Mujer con tocado de buitre
  • HAPI Hombre obeso con plantas acuáticas en la cabeza
  • THOT Hombre con cabeza de Ibis
  • MIN Varón itifálico momificado, con látigo en la mano
  • NUT Mujer alargadísima, con vestido de estrellas
  • GEB Varón semireclinado en el suelo
  • SHU Varón que sostiene a NUT con sus brazos en alto

El Mito de Ositis

Según el relato de Plutarco, la cosmogonía heliopolitana era ésta:

En el principio solo existía el caos, Nun, o aguas primordiales. De estas aguas surgió una colina, llamada Colina Primigenia o Piedra Ben-Ben (origen de los obeliscos), y allí apareció Atum. Atum escupió y creó a Shu (vacío aéreo), Tefnut (humedad), Geb (tierra) y Nut (cielo). Nut y Geb permanecían separados por Shu, que los mantenía separados todo el año (360 días). Pero en los días sobrantes (5 días epagómenos) podían unirse. De su unión nacieron: Osiris, Isis, Neftys y Set. Estos a su vez se casaron Osiris con Isis y Neftys con Set.

Set estaba celoso de su hermano Osiris y planeó asesinarle. Para ello le invitó a un banquete y le hizo probarse un sarcófago que se había hecho construir. Una vez tuvo a Osiris dentro del sarcófago, sus compinches lo cerraron y sellaron con rapidez, tirándolo al Nilo.

Su esposa Isis, junto con Neftys se dedicaron a recuperar el sarcófago río arriba. Tuvieron noticias de que el sarcófago había salido por el brazo tanítico (de Tanis) del Delta. Fueron por él. El sarcófago se había alojado en interior de un árbol, que el rey de aquel país había hecho cortar para que sirviera de columna en su palacio. Le rogó que se lo devolviera, y se lo llevó a Heliópolis. Isis convertida en pájaro batió sus alas sobre él, y lo resucitó y tuvo relaciones sexuales con él.

Su hermano volvió a asesinarlo y desmembró su cuerpo esparciendo los pedazos por todo Egipto. Isis recompuso casi todo el cuerpo, y en cada lugar en que aparecía un trozo, erigía un cenotafio. Se dice que la cabeza apareció en Abydos (Osireion). No apareció el miembro viril, que se comió el pez Oxirrinco.

El hijo de la unión Osiris-Isis era el dios-halcón Horus, que se dedicó a luchar contra su tío Set y vengar la muerte de su padre. En la lucha perdió un ojo. (El ojo bueno es uno de los amuletos más comunes). Al final hubo un juicio y Set fue perdonado, pero a partir de entonces se le consideraba un dios con bastantes connotaciones negativas. Aunque mucho tiempo después, en la Din. XIX hubo dos faraones que trataron de rehabilitarlo, consagrándose a él: Sethi I y Sethi II.

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