Thera: el volcán que llegó a Egipto
Por Gerardo Jofre
1 julio, 2010
Modificación: 20 enero, 2017
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Todavía no hay consenso entre arqueólogos y geólogos acerca de la fecha exacta de la gran erupción en Thera (actual isla de Santorini). Hay una estela erigida en Tebas por el faraón Ahmosis I, el primer faraón de la XVIII dinastía, que documenta una tormenta destructiva. Fragmentos de la estela fueron hallados en el tercer pilono del Templo de Karnak en Tebas, entre 1947 y 1951 por una misión arqueológica francesa. Una restauración y traducción de la estela fue publicada por Claude Vandersleyen en 1967. Al año siguiente (1968), Vandersleyen añadió dos fragmentos más, uno en la parte superior de la inscripción y una pequeña pieza de la línea diez, la cual había encontrado tras la limpieza de los fundamentos del lugar por los arqueólogos. Desafortunadamente la parte más dañada de la estela es la que se refiere a la catástrofe atmosférica, describiéndose cuales fueron las medidas tomadas en Tebas por el rey para reparar los daños causados por la tormenta. Vandersleyen señaló que la narración de esta tormenta es única en Egipto, por lo que los investigadores se han planteado si registra la erupción de Santorini.

De acuerdo con Vandersleyen no puede precisarse su datación exacta durante el reinado de Ahmosis, pero sabemos que tuvo lugar antes del año 22 de su reinado, cuando su nombre se escribía diferente, entre el 1550 y 1528 a.C., o entre el 1539 y el 1517 a.C., de acuerdo con la última revisión cronológica de Kitchen. La estela se alzó para conmemorar las reparaciones realizadas en Tebas, no habiéndose levantado hasta la total finalización de aquellos trabajos.

Fotografía: Free Software Foundation

Otra datación apunta al año 1628 a.C. en base a dos factores arbitrarios: El análisis del cambio de estilos de cerámica y sus enlaces con Egipto. Las excavaciones en Thera revelan una ausencia total de cuerpos y de objetos de valor, significando que los habitantes tuvieron suficiente tiempo para escapar de la erupción. Parece ser que hubo cierta actividad volcánica veinticuatro meses antes de la explosión, que advirtió a sus habitantes que debían salir de allí. La erupción de Thera tuvo una implicación directa en el colapso de Creta. En las tumbas egipcias correctamente datadas de la época de la erupción aparecen detalles de recipientes de estilo minoico que indican un periodo anterior a la erupción, es decir, antes del deterioro comercial de Egipto con el egeo, debido a la explosión de Thera. Estos datos también se han obtenido a la inversa, es decir, en Akrotiri se han hallado influencias procedentes de Egipto. Otro factor para la datación ha sido el análisis realizado por la Universidad de Aarhus (Dinamarca) mediante radiocarbono sobre ramas de olivo carbonizadas que han estimado el año 1613 a.C. (+/- 10 años). Para Bernd Kromer esta datación tiene una fiabilidad del 95,4%, señalando una fecha entre el 1627 a.C. y el 1600 a.C.

El profesor Manfred Bietak sostiene que Thera entró en erupción en una fecha posterior al año 1540 a.C. El equipo de Bietak trabajó en Tell el-Daba y descubrió fragmentos de frescos con una extraordinaria similitud a los minoicos de Akrotiri y Creta. Estos frescos datarían de principios de la XVIII dinastía y son contemporáneos a los frescos de Akrotiri, por consiguiente la erupción de Thera fue posterior a esa época.

El egiptólogo Hans Goedicke afirma que la explosión del volcán tuvo lugar en tiempos de Hatshepsut, sobre el año 1473 a.C.

El epidemiólogo Dr. John Marr cree que la mayoría de las diez plagas podrían haber sido consecuencia de las aguas contaminadas del Nilo. El profesor Synolakis experto en tsunamis, cree que una gran erupción volcánica en la isla griega de Santorini entorno al 1600 a.C. podría haber generado un tsunami que habría afectado al Delta del Nilo. El tsunami podría haber sido registrado en la tradición hebrea como la apertura del Mar Rojo. Tanto los climatólogos, como los oceanógrafos y vulcanólogos sugieren que una cadena de acontecimientos naturales provocados por fenómenos explicarían las plagas y el paso de los israelitas por el Mar de Juncos.

Fotografía de la isla volcánica de Nea Kameni en erupción en el centro de la caldera de Thera en 1950 (Fuente: Universidad de Rhode Island).

En 1999 una catástrofe ambiental sucedió en New Burn, Carolina del Norte (EEUU), los habitantes de la zona vieron como las aguas de su río, el Neuse, se habían vuelto rojas. Más de un billón de peces murieron. La causa, una mutación sobre un microorganismo del río llamado pfiesteria. Su mutación fue debida a la contaminación provocada por una granja porcina cerca del río (el huracán Floyd también fue uno de los desencadenantes). Los desperdicios de la granja iban a parar al agua, causando un cambio genético en un microorganismo que lo hacía letal. El río estaba envenenado.

John Marr, epidemiólogo especializado en desastres ambientales, pensó que una contaminación en el río Nilo podría haber causado las primeras seis plagas. Una caída continua de ceniza volcánica podría haber producido una floración de algas tóxicas en el río Nilo, cuyos efectos serían similares a los causados por la pfiesteria.

Diversas muestras de cenizas procedentes de la explosión de Thera han sido recogidas en el fondo del mar, en la zona del Delta Occidental del Nilo. El oceanógrafo Daniel Stanley obtuvo muestras de los sedimentos en el fondo marino donde se aprecian las cenizas del volcán de Santorini. En la antigua fortaleza de Tharo cerca de la actual orilla del Canal de Suez los arqueólogos egipcios encontraron durante el año 2007 restos de lava volcánica procedente de Thera. Estos 20 fragmentos de lava se han encontrado a unos 900 kilómetros de la isla de Santorini. Otros fragmentos de lava han sido hallados en Tell el-Daba, por un equipo arqueológico austriaco, que las dató entre el 1500 y el 1475 a.C.

La nube de ceniza habría cubierto el cielo, tapando el sol. En el año 2006 la Universidad de Rhode Island (Nueva Inglaterra-EEUU) estimó de acuerdo con los depósitos de piedra pómez volcánica de entre 10 y 80 metros de espesor que el volcán lanzó unos 60 kilómetros cúbicos de material volcánico. El volcán habría producido además cambios climáticos, como la lluvia de granizo. También se habrían producido cambios en la temperatura, una reducción de las precipitaciones y una posible sequía; el agua se habría estancado en combinación con minerales tóxicos procedentes del volcán; el Nilo se habría convertido en una trampa mortal, dando lugar a las siguientes plagas. La columna de humo se levantó a 40 kilómetros sobre el nivel del mar. Los climatólogos están de acuerdo en que la nube podría haber sido vista desde Egipto; durante el día una columna de humo y de noche la electricidad estática causaría rayos en la nube, dando la apariencia bíblica de una columna de fuego.

Simulaciones por ordenador de la erupción de Thera muestran que el colapso de la Isla habría producido un tsunami de 600 pies viajando a una velocidad de entre 300 y 400 kilómetros por hora. La ola habría llegado a Egipto. Está demostrado que poco antes de un tsunami se produce un cambio súbito del nivel del mar que permite andar en zonas que antes estaban cubiertas, para posteriormente llegar la ola que lo cubre todo de manera violenta.

Se sabe que después de la gran explosión, la actividad magmática y sísmica se prolongó durante muchas décadas, quedando la isla completamente deshabitada durante varios siglos.

El hecho de una prolongada actividad volcánica, e incluso acompañada de terremotos, refuerza la teoría de varios éxodos insertados en la tradición del antiguo Israel que han llegado a través de la Biblia. Otro dato que apoya la teoría de múltiples éxodos en diferentes momentos de la historia del antiguo Egipto son las amplias diferencias en las dataciones, algunas de las cuales difieren en cien o en ciento cincuenta años y plantean posibles distintas actividades volcánicas de mayor o menor magnitud.