Theodore Monroe Davis
Por José Antonio A. Sancho y Gerardo Jofre
1 enero, 2007
Modificación: 12 febrero, 2017
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Theodore Monroe Davis

New York (EEUU) 1837/Miami (EEUU) 23-2-1915

A pesar de su contribución a la Egiptología, Theodore Monroe Davis, es una de las figuras menos conocidas de su historia. Y lo es en gran medida por el desconocimiento que se tiene de una parte importante de su vida lo que hasta el momento ha imposibilitado a cuantos lo intentaron la realización de una biografía más o menos fiel, más o menos completa de su persona. Un ejemplo de tales carencias lo tenemos ya en su origen, pues si bien se sabe que nació en 1837 en la que ya era la mayor ciudad de los EEUU, New York, siguen sin trascender datos tales como la fecha de nacimiento y entorno familiar dónde se desarrollara. Sea como fuere Davis acabó siendo abogado en su ciudad y amasó una considerable fortuna en negocios tan dispares como la extracción de cobre en ciertas minas de Michigan o el casino de la ciudad de Newport en Rhode Island dónde llegaría a ser uno de sus principales accionistas.

Tras casarse en 1860 con la señorita Anne F. Buttles en la ciudad de Iowa, en 1889 se trasladó definitivamente a Newport dónde había construido una magnífica residencia muy próxima al mar, «The Reef» (El Arrecife), rodeada de un bello jardín y huerto a los que era muy aficionado.

Con una vida resuelta, sin hijos, perteneciendo a selectos clubes neoyorkinos, y con 52 años, al igual que otros muchos magnates norteamericanos de la época, emprendió un crucero por el Mediterráneo en compañía de su esposa que le llevarían a pisar tierra egipcia en el invierno de 1889-1890.

Aquélla fue su primera visita, y si bien no se conoce su impresión, todo parece indicar que aquél viaje provocó en Davis un especial interés por conocer su antigua civilización para lo que contaría con la colaboración de su amigo, el asiriólogo y arqueólogo Archibald Henry Sayce (1846-1933) quien le presentaría al egiptólogo Percy Edward Newberry (1868-1949) y ser ya este quien definitivamente fomentara su pasión por las antigüedades egipcias. Y a tanto parece que lo consiguió, que a ese primer viaje le sucedió otro apenas dos años después (invierno de 1892-1893) que, a bordo de una «dahabiya», le harían surcar el Nilo y conocer diversos monumentos en compañía de su compañera de viaje, la señorita Emma B. Andrews. Este último parece deslumbró especialmente al «yankee» y cuando en la temporada 1896-1897 visitó de nuevo Egipto acabó adquiriendo uno de esos barcos a vela al que bautizaría como «Bedawin»(Beduino) con el que realizaría otras múltiples travesías por el Nilo para acabar convirtiéndose en su verdadero hogar durante las cerca de veinte ocasiones en las que llegaría a visitar el país.

Durante una de sus estancias Newberry le presentó a Howard Carter y a Gaston Maspero, por entonces director del Servicio de Antigüedades de Egipto quien, dadas las dificultades económicas de su departamento, estaba muy interesado en que ricos europeos y americanos financiasen las excavaciones que llevaba a cabo el joven Carter en el Valle de los Reyes, y proponiéndoselo a Davis este aceptó de buen grado a la vez que en aquél pacto entre caballeros, tan al uso en la época, Maspero se comprometía a entregar, al que llamó «mecenas», parte de lo que pudiera hallarse. Y en tales condiciones se inició aquélla primera excavación en el invierno de 1901-1902. Los resultados no pudieron ser más espectacularesdurante las 12 temporadas que acabaría manteniendo su concesión, bien descubriendo nuevas tumbas, bien efectuando su desescombro: KV3, KV7, KV10, KV11(?), KV19, KV20, KV43, KV44, KV45, KV46, KV47, KV48, KV49, KV50, KV51, KV52, KV53, KV54, KV55, KV56, KV57, KV58, KV59, KV60, KV61, y pozos KVA, KVC, KVD/E o S, KVL, KVM, KVN, KVO, KVP, KVQ, KVR…, entre otros. De entre todas ellas, Davis se mostró especialmente satisfecho con el hallazgo en 1905 de la tumba de Yuya y Tuya, la KV46, curiosamente no realizado por Carter, que tras algunos incidentes fue trasladado al Bajo Egipto, sino por James Edward Quibell.

Pero no habría de ser este su último valedor en las excavaciones, pues el carácter presuntuoso, déspota y muy desdeñoso del americano aconsejaron al Servicio de Antigüedades sustituirlo por otro de carácter más amable y diplomático (y muy preparado), Edward Russell Ayrton, quien descubriría lo que Davis creyó era la tumba de su anhelada reina Tiy e incluso la del rey «hereje» Ajenatón, la KV55, o la llamada «Tumba de Oro», la KV56, dónde se hallaría la más espectacular colección de joyas de la XIX dinastía. Mas todo era poco para el «yankee» y tras doblegarlo por un breve periodo de tiempo, su presión acabó provocándole el infarto y Ayrton decidió abandonar el Valle y casi la egiptología. A él le sucederían Ernest Harold Jones y a este Harry Burton quien se ha citado que por suerte, a pesar de haber excavado muy cerca, no localizó la tumba de Tutanjamón que pocos años después descubriría Carter. Y no por su profesionalidad que queda fuera de toda duda, sino por la escasa labor investigadora que sin duda le hubiera impuesto Davis. Finalizada su concesión, Theodore M. Davis se retiró a EEUU dónde acabó legando sus fondos a diferentes museos estadounidenses, y muy especialmente al Boston Museum o al Metropolitan Museum de New York.

El 23 de febrero de 1915, Davis murió en la ciudad de Miami con el reconocimiento internacional (muchas veces criticado a posteriori), de que su figura quedará indiscutiblemente unida para siempre a la del Valle que tantas satisfacciones le dio.

Bibliografía

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  • The Tomb of Queen Tiyi, Archibald Constable & Co., Ltd, Londres,1910
  • The Tombs of Harmhabi and Touatankhamanou, Archibald Constable & Co., Ltd, Londres,1912
  • Finding Pharaoh’s in-Laws, KMT, San Francisco, 1991
  • The Tomb of Iouiya and Touiyou, Duckworth, Londres, 2000
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  • The Tombs of Harmhabi and Touatânkhamanou, Duckworth, Londres, 2001
  • The Tomb of Siphtah: the Monkey tomb and the Gold Tomb, Duckworth, Londres, 2001
  • The Tomb of Queen Tiyi, Duckworth, Londres, 2001
  • The Tomb of Thoutmosis IV: Mr. Theodore M.Davis excavaciones: Bibân el Molûk, Duckworth, Londres, 2002
  • The Tomb of Hâtshopsitû, Duckworth, Londres, 2004
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