Sobre el reinado del faraón Dyedefrê (Cuarta Dinastía)
Por Prof. Jorge Roberto Ogdon
1 agosto, 2007
El rey Dyedefrê. Museo del Louvre.
Modificación: 16 febrero, 2017
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El sucesor del afamado rey Quéope (eg. Jufui o Jnum-jufui) fue el faraón llamado Dyedefrê (“Rê le estabiliza”), habiendo sido un probable hijo suyo y, difícilmente, un vástago bastardo o secundario, procedente de una inexistente “rama líbica” de la familia del primer soberano, como se supuso por largo tiempo[1]. Esta sucesión directa se vio confirmada cuando se halló su nombre inscripto en uno de los bloques que sellaba la barca solar[2] de Quéope junto a su pirámide en Guiza[3].

Es notorio que se desconozca alguna evidencia sobre la supuesta damnatio memoriae que sufriera por la hipotética usurpación que se le atribuyera entonces, y todo ahora hace creer que realmente fue un heredero legítimo del trono faraónico. Es más, ahora se piensa que gobernó mucho más que tan sólo los ocho años que le da el Papiro Real de Turín[4], pero el tema no está bien definido aún y deberá aguardarse a que concluyan los trabajos de la misión franco-suiza en el lugar antes de pronunciarse definitivamente sobre la cuestión de la duración efectiva o aproximada de su reinado.

Al respecto de ello, es obvio que su complejo piramidal no quedó completamente inconcluso, como se pensaba antes, aunque sí está muy deteriorado a causa de que fuera depredado extensamente[5]. El lugar seleccionado por el soberano para erigir su monumento funerario ha señalado un cambio de camposanto real de Guiza a Abu Roash – a 8 km al norte de Guiza -, lo cual ha determinado que se creyera en un cambio de familia o de orientación en cuanto a la política de Estado por parte del mismo. Tal creencia cae por su base en cuanto recordamos que Dyuedefrê era hijo de Quéope y que su pirámide sigue los lineamientos generales de la de su padre, aunque a menor escala[6]. Por otro lado, se ha sugerido que la Gran Esfinge de Guiza es obra de Dyedefrê y que representa al rey Quéope como divinidad solar[7].

Si bien ha causa de la depredación mencionada antes se ignora si la superestructura de su pirámide (llamada en los monumentos contemporáneos sHdw Dd.f-ra, “Dyedefrê es una estrella-sHdw”) fue realmente terminada, lo que se ha empleado como prueba para la corta duración que se atribuía a su reinado, la infraestructura fue realizada en una profunda trinchera en la roca viva, creando un pasaje descendente y una cámara sepulcral, ambas ahora expuestas a cielo abierto. El recinto superior que rodeaba al monumento incluye una pirámide satélite[8], una fosa de barca y un templo mortuorio al este de la pirámide principal. De todo ello, sólo quedan algunos bloques de fundación, ya que hasta los bloques del pavimento han sido desmantelados, pero se han podido hallar trazas de un gran portal con un enorme patio frente a él.

El área noreste ha revelado construcciones en ladrillo, que seguramente fueron talleres temporarios, y que han arrojado evidencia de su empleo durante la época de duración del culto funerario debido al monarca a lo largo del Reino Antiguo, i.e., la Cuarta y Sexta dinastías, con una inexplicable ausencia durante la Quinta[9]. Que el templo mortuorio fue concluido lo demuestran los restos arquitectónicos, como las columnas de granito y la numerosa estatuaria hallada, que alcanza casi al millar[10]. Agreguemos que la calzada procesional de su complejo es la más larga (1,5 km) y más grande (12 mts de altura) que se conoce para todas las pirámides, incluída la Gran Pirámide de Quéope, pero, al igual que el supuesto templo del valle que le acompañaba, nunca ha sido excavada, por lo que ignoramos todo lo referente a su arquitectura y posible decoración[11].

De esta manera, el hecho, vuelto evidente por la misión franco-suiza, es que Dyedefrê sí concluyó por terminar su propio monumento y complejo funerario, además de embarcarse en una amplia actividad constructiva en Guiza mismo (e.g., las fosas de barcas de la pirámide de su padre; la posible confección de la Gran Esfinge, etc.), lo cual termina por demostrar que el suyo fue un gobierno que duró muchos más años que ocho y que contó con un absoluto respaldo de las clases dominantes, y aunque la escacez de documentos contemporáneos podría hablar a favor de un corto reinado, ya vemos que tal no parece ser el caso. Sin embargo, hemos de aguardar a la conclusión de las tareas de excavación de la misión franco-suiza para poder emitirnos más ajustadamente al respecto.


[1] Para una crítica acabada de las antiguas teorías, véase ahora V. Dobrev, “A propos d’un statue fragmentaire du roi Menkaurê trouvée à Abou Rawash”, en J. Van Dick (ed.), Études sur l’Ancien Empire et la nécropole de Saqqara dediées à Jean-Philippe Lauer (Montpellier, 1997), 155-66. Ha habido opiniones taxativas pero erróneas sobre su gobierno, su personalidad y su memoria, e.g., la opinión de E. Chassinat de que esta última “fue abolida por razones de Estado” (en “À propos d’une tête en grès rouge du roi Didoufrî (IVe Dynastie) conservée au Musée du Louvre”, en Monuments Piot 25, 1921-22, 69 y 75); o la de G. A. Reisner de que “había matado a su hermano mayor Kawab” y que su propia vida como usurpador del trono fue “acortada por acción de los príncipes herederos de la línea legítima, ya fuera por asesinato o batalla” (A History of the Giza Necropolis I (Cambridge, Mass., 1942), 28).
[2] Véase ahora H. Altenmüller, “Funerary Boats and Boat Pits of the Old Kingdom”, en Archiv Orientální 70/3 (2002), 269-90.
[3] M. Z. Nour et alii, The Cheops Boat I (El Cairo, 1960); V. Maragioglio-C. Rinaldi, L’archittetura delle piramidi menfite IV (Rapallo, 1965), 70-2 y láms. 1, 9-10; A. M. Abu Bakr-A. Y. Moustafa, «The Funerary Boat of Khufu», en G. Haeny (ed.), Aufsätze zum 70. Geburgstag von Herbert Ricke (Wiesbaden, 1971), 8-12; M. Verner, Die Pyramiden (Hamburgo, 1998), 238. Para la barca de Dydefrê en Abu Roash, véase V. Maragioglio-C. Rinaldi, Notizie sulle piramidi di Zedefra, Zedkare Isesi, Teti (Turín, 1962), 19-20 y lám. 3; Id., L’archittetura delle piramidi menfite V (Rapallo, 1966), 24-7 y lám. 4; M. Lehner, The Complete Pyramids (El Cairo, 1997), 120. El grafito mencionando el “censo del año 10” en uno de los bloques (A. M. Abu Bakr-A. Y. Moustafa, o.c., 11 fig. 6) debe ser atribuído a Dyedefrê y no a Quéope, como lo han propuesto algunos (e.g., W. S. Smith, “The Old Kingdom in Egypt and the Beginning of the First Intermediate Period”, en CAH, 3rd.ed. (Cambridge, 1971), 173; W. Helck, Geschichte des alten Ägypten, 2º ed. (Berlín, 1981), 54 n. 6; A. Spalinger, en SÄK 21 (1994), 285; J. Vercoutter, L’Égypte et la Vallée du Nil I (París, 1992), 276); véase M. Valloggia, “La descenderie de la pyramide de Radjedef à Abou Rawash”, en J. Van Dick (ed.), o.c., 421 n. 9. Cp. Id., “La complexe funéraire de Radjedef à Abou-Roasch: état de la question et perspectives de recherches», en BSFÉ 130 (1994), 5-17.
[4] Columna III, línea 11 (?); cp. W. Barta, en ZÄS 108 (1981), 21. El grafito encontrado en uno de los bloques de sellado de la barca de Quéope ya mencionado, alude a la fecha rnpt sp 10 (¿u 11?), Abd 1 pr(t), sw 24 (?), y aparece junto con numerosos grafitos de los constructores, que incluyen los nombres de los equipos obreros, registros de mediciones, etc., entre los que se cuentan varias menciones a la cartela de Dyedefrê o a su nombre-de-Horus-Dorado como parte de tales designaciones; cp. A. M. Abu Bakr-A. Y. Moustafa, o.c., 9-11.
[5] Sir W. M. F. Petrie afirmó que en sus días (1880-1) hasta 300 camellos cargados con fragmentos de piedra y cascajos se sacaban diariamente de la pirámide de Abu Roash; véase Id., The Pyramids and Temples of Egypt (Londres, reed. 2000), 140. Nótese que la destrucción del lugar comenzó en la época romana y se mantuvo hasta el siglo XIX; A. Cwiek, Relief Decoration in the Royal Funerary Complexes of the Old Kingdom (Varsovia, 2003), 96. De esta manera, queda descalificado el comentario de A. Pérez Largacha, Egipto en la época de las pirámides. El Reino Antiguo (Madrid, 1998), 92-3, quien afirmó que “un ejemplo son los conflictos internos de la IV dinastía, cuando se suceden tres reinados muy breves y la desaparición de una pirámide real como la de Redjedef,…”; tal opinión, como ya vimos, debe ser descartada, no sólo en cuanto al momento de la destrucción del monumento del monarca, sino también en cuanto a la duración de su reinado.
[6] Primero, fue concebida como una “pirámide verdadera”, tal como lo demuestra el descubrimiento de la roca madre usada como base para los bloques de revestimiento externo, que fue modificada de una inclinación de 60º a otra de 52º, como en la Gran Pirámide de Guiza; segundo, tal hallazgo echa por tierra la antigua idea de que la pirámide del rey fuera planeada como una “pirámide escalonada”, como sugirieron i.a., Maragioglio-Rinaldi, I.E. S. Edwards y N. Swelim; véase I. E. S. Edwards, The Pyramids of Egypt (Harmondsworth, 1991), 145-6. La construcción tuvo originalmente 200 codos de lado (i.e., más o menos 106 mts) y 125 codos de alto, esto es, aproximadamente el mismo volumen de la pirámide de Menkaurê en Guiza. Fue recubierta con bloques de granito por lo menos hasta su veintavo estrato superior; M. Lehner, o.c., 121, y se usó un promontorio de roca madre como núcleo que equivale al 45 % del volumen para relleno interno; M. Valloggia, o.c., 418.
[7] V. Dobrev, o.c., 18. Asimismo, Quefrén habría continuado la obra de Dyedefrê e incorporado a la Gran Esfinge en su propio complejo piramidal. Que la zona de la pirámide de Quéope fue objeto de adiciones y ampliaciones por parte de Dyedefrê se evidencia, posiblemente, en la creación de las fosas para las dos barcas al sur de la Gran Pirámide, así como la de la pirámide satélite G-1c; véase V. Dobrev, o.c., 17; P. Jánosi, Die Pyramidenanlagen der Königingen (Viena, 1996), 13. Aún es muy debatible si la excavada y reconstruida nave de Quéope fue hecha y utilizada sólo después de su muerte; M. Z. Nour, o.c., 9; B. Landström, Ships of the Pharaohs (n.l., 1970), 28; Z. Hawass en W. M. F. Petrie, The Pyramids and Temples of Egypt. An Update (Londres, 1990), 113.
[8] La existencia de esta pirámide satélite al sudoeste de la principal se sospechó por mucho tiempo, hasta que fue descubierta efectivamente en abril de 2002. El hallazgo en su interior de tres cámaras, un sarcófago pétreo y posibles jarras canópicas, ha hecho que Z. Hawass opine que se trata de la pirámide de una reina, más que de una verdadera pirámide satélite.
[9] Se ha querido implicar que estas construcciones de ladrillo “fueron hechas apresuradamente”; I. E. S. Edwards, o.c., 145. Pero bien sabemos que su naturaleza corresponde a talleres temporarios, los que, a posteriori de su uso, eran desarmados. De este modo, tal punto carece de valor para determinar el estado de terminación de toda la obra del rey en Abu Roash.
[10] E. Chassinat, o.c., 55, para las columnas, una de ellas portando el nombre de Dyedefrê, que fueron reutilizadas en el convento cercano de Nahiya. Para las estatuas, véase ahora J. Vandier, Manuel d’archéologie égyptienne III (París, 1958), 15-7; H. Altenmüller, art. “Königspastik”, en LdÄ II, 561 nn. 19-21; M. Baud, “La statuarie de Rêdjedef. Rapport préliminaire sur la collection de l’IFAO », en L’Art de l’Ancien Empire (París, 1999), 35-61.
[11] A. Cwiek, o.c., 98.