El Museo de El Cairo cumple 115 años
Por Susana Alegre García
14 noviembre, 2017
Foto: Museo de El Cairo.
Modificación: 14 noviembre, 2017
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El 15 de noviembre de 1902, bajo el gobierno del jedive Abbas Helmi II, se inauguraba el Museo Egipcio de El Cairo. Esta gran institución de la egiptología, que cumple su 115 aniversario, se alza en la Plaza Tahrir con su característico color rosado y sus jardines jalonados con piezas faraónicas. Se trata de un lugar muy especial en el corazón de la bulliciosa urbe, que es casi una especie de oasis de sosiego entre el ruido y el intenso tráfico.

El museo, en realidad, era heredero de varios proyectos anteriores. Un primer Museo de El Cairo fue creado en 1835, en los jardines de Ezbekeya. También algunas zonas de la Ciudadela de Saladino sirvieron durante un tiempo como emplazamiento para acoger antigüedades. Ya en 1878 las colecciones se reunieron en el llamado Museo Bulaq, que fue dirigido por Auguste Mariette. Pero solo diez años después una intensa inundación amenazó las antigüedades y fue cuando se emprendió el formidable plan de crear un gran edificio diseñado solo para acoger antigüedades egipcias. En su tiempo se trató de un objetivo realmente novedoso, de escala gigantesca y muy ambicioso… Solo hay que imaginar que, nada más empezar, el museo albergó unas 50.000 antigüedades; ahora aloja unas 150.000.

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A pesar de sus grandes dimensiones y de su solemne porte neoclásico diseñado por el arquitecto Marcel Dourgnon, en poco tiempo el edificio se quedó pequeño. La gran riqueza arqueológica de Egipto ofrecía un caudal inagotable de piezas a exponer. A ello sumar el descubrimiento de la tumba de Tutankhamón en 1922, cuyo ajuar funerario llenó buena parte de la segunda planta, convirtiéndose en un reclamo, aún más irresistible, para los turistas y los amantes del antiguo Egipto.

A pesar de su aspecto desfasado y decadente, desconchado y lúgubre, a veces hasta renqueante y descuidado, con sus vitrinas de madera abarrotadas de antigüedades y polvo, y sus letreros escritos a máquina, el museo es parte fundamental del corazón de la egiptología. Un museo que, poco a poco, está viviendo una verdadera transformación y que, además, en los últimos años está siendo despojado de algunas de sus piezas más emblemáticas, que son trasladadas a las instalaciones del Grand Egyptian Museum que se construye en Guiza y que se espera que, al menos parcialmente, sea inaugurado muy pronto.

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Aunque poco ha trascendido sobre los planes ideados para la continuidad del viejo Museo en la plaza Tahrir, tan querido por los apasionados por la egiptología, sí se sabe que continuará dando acogida a miles de obras del antiguo Egipto. Aunque el tesoro de Tutankhamón ya no estará bajo su techo, otras muchas piezas maravillosas seguirán cautivando a cuantos allí se acerquen. Muchas, de hecho, verán la luz por primera vez tras permanecer almacenadas durante décadas. Esperemos que esas piezas estén en mejores condiciones expositivas y que para entonces la remodelación de los almacenes esté terminada, que los centenares de antigüedades que necesitan restauración la consigan, que los laboratorios estén actualizados, que se modernice la biblioteca, que la seguridad impida que vuelvan a producirse robos y vandalismos, que se realice una completa base de datos de las obras para propiciar la investigación, que el museo se convierta en un motor que impulse los estudios de egiptología… Tantas cosas por hacer…

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El viejo museo, con sus 115 años, emprende un camino de remodelaciones y transformaciones de dimensiones verdaderamente faraónicas, pero no perderá su esencia y su devoción por el Egipto de los faraones. Esperemos que todos estos cambios impulsen al centenario museo hacia un brillante futuro, preservando el más fascinante de los pasados.

 

Recorrido fotográfico por el Museo de El Cairo:
http://egiptologia.com/media_category/cairo/

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