Las pirámides fueron obra de trabajadores libres, no de esclavos
Por Mónica G. Prieto
20 enero, 2010
Modificación: 12 junio, 2017
Visitas: 2.986

Las pirámides fueron obra  de trabajadores libres,  no de esclavos

Para la memoria colectiva, alimentada por la tradición judeocristiana y las películas de Hollywood, las pirámides fueron erigidas por esclavos famélicos encargados de arrastrar toneladas de piedra mientras eran maltratados por sus capataces. Unos pocos van más allá y las consideran una prueba de la presencia alienígena en el planeta Tierra. Pues no: ni siervos ni extraterrestres. Los últimos hallazgos confirman que los ‘peones’ de los faraones era un ejército de trabajadores de la construcción, bien alimentado, organizado y completamente libre -como ya apuntaban algunas investigaciones de los años 90- que realizaba su trabajo de forma profesional.

Finalizada la excavación inicial del 5% del área donde se suponían enterrados los obreros, las autoridades egipcias han comunicado sus primeras conclusiones. Han sido halladas las tumbas de decenas de braceros que levantaron las dos pirámides más antiguas del Valle de Giza, Keops y Kefrén, al principio de la Cuarta Dinastía o, lo que es lo mismo, hace más de 4.500 años. Se trata de pozos que contienen docenas de esqueletos pertenecientes a los jornaleros, bien preservados gracias a la arena seca del desierto y enterrados junto a jarras de cerveza y pan para su otra vida.

El anuncio lo realizó el polémico ministro de Cultura egipcio, Farouk Hosni, y fue detallado por el jefe del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio, Zahi Hawass, un ambicioso ‘Indiana Jones’ nacionalista que suele publicitar sus descubrimientos para mayor gloria propia y de su país. “Estas tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo que indica que esta gente no era de ninguna manera esclava”, explicó Hawass. “Si hubiesen sido esclavos, no se les habría permitido construir sus tumbas al lado de la de su rey”, agregó.

El panteón más destacable de los hallados es una estructura rectangular con techo abovedado que contiene varios nichos. La bóveda confirmaría que la edificación data de principios de la Cuarta Dinastía. Otros dos panteones inferiores en tamaño, más al sur, provienen de la misma época. 44 cabezas de ganado al día

Amigos de Khufu

La situación de las tumbas, al sur de las tres pirámides y de la imponente Esfinge y a la entrada de una necrópolis, no es la única razón que lleva a los arqueólogos a replantearse el estrato social al que pertenecían los obreros. Los nichos albergaban trabajadores que levantaron las pirámides de Khufu y Khafre. Anteriormente, Hawass había anunciado el hallazgo de inscripciones en las paredes en las que los peones se calificaban de “amigos de Khufu”, lo que vendría a demostrar el respeto que sentían hacia el faraón para el que edificaban.

¿Y el mito de la famélica legión? Hawass sostiene haber hallado pruebas de que los granjeros del Delta del Nilo enviaban cada día 21 búfalos y 23 ovejas a la explanada donde fueron levantadas las pirámides para alimentar a los obreros, que no se calculan en más de 10.000 pese a la estimación del historiador griego Herodoto, que hablaba de 100.000 ‘esclavos’. Los peones rotaban cada tres meses, podían ser atendidos in situ de las lesiones que les producía su labor y aquellos que fallecían durante el trabajo eran sepultados en el área. Los ganaderos egipcios que les enviaban los alimentos estaban exentos de pagar impuestos, lo cual es atribuido al hecho de que participaban en un proyecto nacional.

Según Hawass, el hallazgo de las tumbas de los constructores de las pirámides es uno de los descubrimientos más significativos de los siglos XX y XXI, y viene a confirmar las primeras investigaciones realizadas en los años 90, en las que los expertos ya cuestionaban el mito de los esclavos. En concreto, fue el egiptólogo Mark Lehner quien dio con las claves de quién había levantado las pirámides. Tras realizar un estudio geológico inaudito en el Valle de Giza, los estratos de las piedras y los fósiles hallados en las piezas que forman las tumbas faraónicas le permitieron hacer el camino inverso que hicieron las rocas, y de esa forma logró aproximarse al área donde tenían que haber residido los trabajadores. Su esfuerzo permitió el hallazgo de dos ciudades vecinas que albergaban a los peones de los faraones, las mismas que siguen siendo excavadas por las autoridades egipcias.

Panaderías, graneros

Para los antiguos egipcios, cuando el faraón moría se convertía en Osiris, rey de los muertos, mientras que su sucesor se transformaba en Horus, Rey de los Cielos y protector del Rey Sol. La creencia implicaba que parte del alma del rey fallecido, llamada Ka, permanecía en el cuerpo, lo cual obligaba a momificar el cadáver para evitar su descomposición, lo que sin duda dificultaría su labor como nuevo rey de los muertos. Algo semejante sólo podía traer desgracias al Antiguo Egipto. De ahí que la momificación y la edificación de la tumba donde el rey descansaría fueran extremadamente cuidadas.

Esas convicciones en una sociedad fuertemente jerarquizada y religiosa apoyan la idea de que trabajar en la construcción de las tumbas de los faraones fuera un trabajo anhelado, profesionalizado y en absoluto infravalorado. Desde que, hace 20 años, fuera hallado casualmente el muro exterior de lo que se supone que fue una de las ciudades de los constructores -para gran alegría de Lehner-, las excavaciones han hecho emerger la panadería más antigua de Egipto, que podía hornear miles de hogazas al día, así como casas, cementerios, graneros y carnicerías donde se han hallado miles de restos de ganado.

Según ‘National Geographic’, algunos de los obreros trabajaban de forma permanente para el faraón, mientras que otros eran reclutados en pueblos cercanos para faenar de forma temporal. Entre los restos de trabajadores exhumados se han hallado mujeres.

Fuente: El Mundo
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/20/cultura/1263978813.html

Reseña: Roberto Cerracin

Una respuesta a “Las pirámides fueron obra de trabajadores libres, no de esclavos”

  1. “Cría fama y échate a dormir…”
    Sabemos que las dos civilizaciones clásicas, conocidas “desde siempre” en la cultura occidental moderna son Grecia y Roma.Las dos, podría decirse, no hubieran sido lo que fueron sin el estamento de “los eclavos”.
    Por eso, a partir de la “Description de l’Egipte” de Napoleón Bonaparte, realizada por la legión de sabios estudiosos que llevó con él en su incursión a Egipto, la sociedad europea de la época empezó a soñar con esa “recién descubierta” para ellos, fascinante y antigua civilización.La Biblia, por un lado puso su grano de arena, con su “particular” interpretación de la historia del hombre, y la falta de datos, por otra parte hicieron hasta que que se fuera creando una imagen de Egipto con faraones tiránicos y legiones de esclavos oprimidos condenados a ser la fuerza bruta que levantó sus grandes obras arquitectónicas.Finalmente Champollion descifró la escritura jeroglífica y se pudieron traducir a nuestras lenguas actuales miles de papiros, relieves de templos y tumbas etc.Este ha sido un trabajo que llevó mucho tiempo y que aún no ha terminado; a los que más les ha servido ha sido a los arqueólogos y egiptólogos profesionales y aficionados y a toda la legión de admiradores de esta maravillosa civilización.Pero al “gran público” e incluso a las materias educativas que se enseñan a nuestros hijos en los colegios, no les ha servido para mucho los conceptos que se van aclarando con el tiempo y que hacen que se caigan los falsos mitos que sobre el Antiguo Egipto, han circulado en nuestra sociedad.La industria cinematográfica, con gran peso en la imagen que se forma la gente sobre distintas realidades, ha hecho flaco favor a la egiptología, pues la mayoría del “capital” está en manos judías, con todo el respeto que me merecen, y debido a la forma en que viven su religión, creen a “pies juntillas”, que la odisea egipcia que sufrió el pueblo judío tal y como lo cuentan en las Sagradas Escrituras fue cierta.Y basándose en ello han nacido películas como “Los diez Mandamientos” y más recientemente “El prícipe de Egipto”, entre otras, y toda una sociedad, hebrea o no, lo adoptan como verdades absolutas.Sólo los que realmente amamos el Antiguo Egipto, nos hemos preocupado de no terminar nunca de creernos esa versión y que personas como Mark Lehner trajeran a la luz las pruebas de lo contrario con el descubrimiento de las aldeas de constructores cerca de las pirámides de Giza.
    Es mi humilde opinión, sin pretensiones de “verdad absoluta” porque yo tampoco pude creer que una civilización con el concepto maravilloso de Maat, pudiera permitir la existencia de la esclavitud entre ellos, tal y como existió en casi todas las otras civilizaciones de la Antigüedad y por desgracia sigue ocurriendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *