La mujer en el antiguo Egipto
Por Myriam Jara
18 enero, 2008
Modificación: 5 noviembre, 2017
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Según “La Historia de la Mujer” Tomo I, prehistoria y antigüedad, de los historiadores: Louis René Nougir, Jean Bottéro y otros, en el capítulo primero; estudio especializado de Jean Vercoutter, para comprender la sociedad egipcia antigua, la divide en las siguientes épocas: período protodinástico y de las primeras dinastías o período tinita desde 300 a 780 en ocho subperíodos desde el imperio antiguo hasta el período ptolomaico 332-30 AJ. De acuerdo con estos historiadores es importante entender el comportamiento social y político en cada uno de estos períodos.

Según los mencionados historiadores y algunos otros textos de historia universal antigua, la relación de género en las sociedades egipcias, fue de total igualdad y equidad, en todo lo mítico como en el comportamiento organizacional del estado, se actuaba como pareja en todo momento, el principio de que era un todo indivisible aparece a lo largo de toda la historia egipcia. Esta singularidad hace de Egipto un ejemplo de participación igualitaria y ello le ha permitido a la mujer egipcia contemporánea y moderna la participación en todas las áreas y sobre todo en la política como parte de la convivencia diaria.

La teoría teológica egipcia de la creación del mundo, refiere que el dios primigenio emergió del caos inicial de la humanidad y creó a las primeras parejas divinas, enfrentando así el dilema del inicio de la humanidad en parejas, sin crear el mito de la superioridad del sexo masculino. Un texto mitológico pone en boca del dios Ra la siguiente frase: “soy aquél que ha hecho al toro para la vaca, de modo que pueda nacer el placer sexual”. Este texto además, expresa la igualdad de todos los seres vivos de la creación. Será más tarde, cuando se diferencia entre animales comunes y el hombre.

El mismo autor confirma que la diferencia entre la raza humana y el animal aparece a fines del primer intermedio y cita un texto al respecto: ” los hombres rebaño de Dios han tenido una suerte ventajosa; Dios ha hecho el cielo y la tierra para ellos, …”. Según los historiadores del libro en estudio, los egipcios consideraban los principios de lo masculino y femenino existentes desde la eternidad. Helíopolis, el dios primordial, procrea a la primera pareja divina: Chu el principio masculino y Tefnet el femenino; estos a su vez procrean a Geb, la tierra como masculino, y a Nut el cielo como femenino y así surgen las parejas que dan origen a la civilización egipcia, consideradas entre las primeras Isis y Osiris, Set y Nefis.

Isis, prototipo de la mujer egipcia

La leyenda de esta diosa demuestra claramente el respeto y admiración hacia la mujer y las funciones que realiza dentro del imperio y el poder político. Isis es una de las diosas primeras dentro de la cosmología heliopolitana, se la presenta como una mujer inteligente, con gran personalidad y de carácter, y se presenta eficiente no por ser diosa sino más bien recalcando la capacidad humana de liderazgo, de sacrifico y de grandes decisiones. Isis es la hermana y esposa de Osiris, (en toda sociedad antigua se conservaba la sangre real casándose entre hermanos.); el rey-dios, que impulsa la cultura y la civilización y transforma a los egipcios en verdaderos seres humanos, retirándolos de su condición común a las bestias salvajes. Isis, según la leyenda, busca sin sosiego el cadáver de su esposo, a quien había asesinado su hermano Set. Más tarde cuida y defiende a su hijo Horus de la envidia y la persecución y presenta los alegatos ante el tribunal divino del Maestro universal Ra el dios sol.

En todo momento Isis es el símbolo de la esposa fiel y luchadora, de la madre abnegada y sacrificada que la convierte en la patrona especial de las madres egipcias. Otra mujer símbolo de la antigüedad egipcia, es Hathor, que es la diosa de la alegría familiar y social, del amor físico. La leyenda cuenta que esta diosa oraba con frecuencia y sus oraciones estaban dedicadas a pedir esposo para la mujer viuda y un hogar para las vírgenes. Esta diosa es comparada por los griegos con Afrodita.

Otras de las diosas enzalzadas por los egipcios son: Nefitis, Mut, Maat, Uadchet, Bastet la gata; Sekhmet la leona y Seshat diosa de la escritura. Lo importante en la cultura egipcia es que la adoración a las diosas era general, pues no solo se veneraba a las principales sino a todas, cualquiera que fuera su nombre; lo que demuestra la importancia que atribuían al principio femenino. Las diosas egipcias son esencialmente protectoras del hogar y la familia, pero sin perder el respeto a la mujer como persona. En los inicios de la historia no existen documentos que determinen la ubicación sociopolítica que ocupaba la mujer, dentro de la estructura social de cada una de las tribus, pero los antropólogos insisten en que, desde el aparecimiento de las representaciones de alfarería el porcentaje de figuras masculinas y femeninas es equitativo, la apertura de las tumbas faraónica manifiesta que, mujeres y hombres recibían igual trato ante la muerte y los ritos se aplicaban a ambos sexos por igual.

Pese a todo ello, no existen documentos probatorios del rol de la mujer en el manejo político; sin embargo, la tumba de Merneith, admirada por su estructura y belleza por los excavadores, que creyeron que se trataba de alguno de los faraones y no tumba de una mujer. El ideal de la belleza femenina, fue estereotipado por los egipcios desde muy temprano y se mantuvo hasta el fin de la civilización. La mujer egipcia se representa de porte muy distinguido, caderas definidas pero no anchas, brazos y piernas largas, cabeza pequeña, el pecho alto y voluminoso, imagen contraria a la de otras civilizaciones antiguas.

Según Vercoutter, autor del texto que estamos comentando, en la época de las pirámides desde la III dinastía que la etapa más prestigiada y reconocida de la historia de Egipto, no existen escritos ni visibilización de la real situación de la mujer en los diferentes estratos sociales; sin embargo algunos textos jurídicos y literarios hacen alusión a la situación de la mujer egipcia de estos períodos; pero estos documentos no reflejan en ningún momento la evolución de costumbres y cultura bajo la influencia de la cultura europea que se había ya desarrollado a otros niveles.

Existe gran cantidad de documentos figurados, estelas, estatui-llas, bajos relieves y murales de mujeres, que si bien ratifican el principio de igualdad de la antigua civilización, no expresan una participación real de la mujer en la estructura del estado. Las reglas de moral llegadas a manos de los historiadores como el papiro Prisse, que es una de las copias que llegó a manos del egiptólogo francés de ese mismo nombre, no hace mayor referencia clara a las mujeres; sin embargo, en uno de los versículos dice: “la verdadera elocuencia es más rara que la turquesa, y, sin embargo, a veces se encuentra en las sirvientas que trabajan en la piedra de moler”. Esta frase ratifica en todo momento el respeto que los hombres en general sentían hacia la mujer.

Otro texto citado por el mismo autor dice: “si quieres conservar la amistad en la morada que entres, sea en calidad de maestro, de pariente o simple amigo, allí donde entres, guárdate de acercarte a las mujeres”. Según Vercoutter, esta expresión indica que las mujeres ocupaban un lugar especial en la casa de morada, pero parece no ser igual al lugar de una mujer de harem oriental o en el genecéo helénico. En todo caso parece que los egipcios no compartían las mujeres dentro de su hogar, respetaban a las empleadas domésticas y las de sus parientes y amigos, contrario a los pueblos de la antigüedad, la monogamia sería el estilo de vida conyugal de la sociedad egipcia.

Fuente: La Gaceta
http://www.lagaceta.com.ec/site/html/dominical.php?sc_id=12&c
_id=114&pg_id=34739

Reseña: Manuel Crenes

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