La declinación de la Cuarta Dinastía Egipcia
Por Prof. Jorge Roberto Ogdon
1 agosto, 2007
Mastaba de Shepseskaf. Saqqara. Foto Susana Alegre
Modificación: 8 febrero, 2017
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A partir del reinado de Menkaurê (Micerinos), la poderosa dinastía que produjo las grandes pirámides de Guiza comienza a entrar en una época nebulosa y caótica que concluye con el surgimiento de un nuevo linaje, al que frecuentemente se le ha atribuido la elevación de la religión solar a la cúspide del poder, especialmente por la aparición de los llamados templos solares en Abusir y Abu Gurob, que conocemos actualmente como la Quinta Dinastía de faraones, y que, según la propaganda oficial áulica, desciende de un sacerdote del culto de Rê[1].

Según los historiadores, el último soberano de la Cuarta Dinastía se llamó Shepseskaf, a quien se considera el sucesor de Menkaurê, pero esto no es así al decir de la Aegyptiaca de Manetón, quien menciona a un rey más luego de Seberchéres (= Shepseskaf): Thamphtis. Y también refiere a un desconocido Biecheris entre Menkaurê y Shepseskaf mismo. El Papiro Real de Turín no resulta más claro al respecto, excepto que la Cuarta Dinastía estuvo comformada por ocho reyes, como dice Manetón, de los cuales sólo dos (Snofru y Jafrê) conservan sus nombres en forma completa: el resto ha desaparecido[2], y los reinados de Quéope, Dyedefrê, Menkaurê y Shepseskaf sólo son inferidos a través de sus restos arqueológicos y correlacionados con las líneas de registro del papiro, aunque se ignore, en realidad, su verdadera ubicación. Porque, si bien se dice que Biecheris sucedió en algún momento a Menkaurê, no se sabe si reinó antes o después de él[3].

Por lo que sabemos, Shepseskaf sucedió directamente a Menkaurê, siendo quien se encargó de terminar sus monumentos mortuorios: culminó su templo funerario, en Guiza, con ladrillos de adobe, aunque dejó mucha de su estatuaria sin terminar. Para su propia sepultura eligió mudarse a Saqqara Sur, a mitad de camino entre Dahshur y la Pirámide Escalonada de Dyoser, quizá en un intento de legitimar su derecho al trono, y seleccionó para su tumba un diseño totalmente inédito en forma de sarcófago y no una pirámide perfecta, aunque algunos creen que ese era el formato final que tendría la misma[4]. Esta construcción, conocida como Mastaba el-Faraun (ár., “La tumba del Faraón”), se llamaba qbHw-Spss-kA.f, que se interpreta variadamente como “Frío está Shepseskaf”, “Libación de Shepseskaf” o incluso “La pirámide Purificada de Shepseskaf”[5]. Si bien su forma exterior es curiosa, no ocurre lo mismo con su disposición interna, que sigue los lineamientos de las pirámides de Menkaurê y Jentkaues I[6]. Los cuartos fueron realizados en granito, y la cámara sepulcral tiene una falsa bóveda arqueada. El curso inferior del revestimiento exterior también fue hecho con bloques de granito, aunque sólo parcialmente su templo funerario fue hecho en piedra y fue terminado con ladrillos de adobe, aparentemente por su sucesor[7]. La única parte concluida de este recinto es una sala de ofrendas con estela puerta-falsa y cinco almacenes que le rodean. No se han hallado nichos ni estatuaria alguna, aunque se conoce un ejemplo fragmentario[8], que hace suponer la existencia de un culto mortuorio. Tampoco se conocen su templo del valle o su calzada procesional, si las tuvo.

Según el edicto encontrado en las ruinas del templo del valle de Menkaurê, Shepseskaf concluyó por terminar la obra de su predecesor al año siguiente al primer “censo” luego de su ascenso al trono (rnpt (m-)xt sp tpy, Abd 2 prt, sw 28)[9], y que no comenzó con la suya propia hasta terminar aquella. De acuerdo al Papiro Real de Turín[10] Shepseskaf reinó por 4 años, en tanto Manetón le concede unos 7 años[11].

Sobre el misterioso Thamphtis es nada lo que puede decirse con certeza. Algunos especialistas lo han identificado tentativamente con Dyedefptah, Baufrê y Dyedefhor (o Hordyedef)[12], pero es plausible que ninguno de ellos haya ceñido la corona. Concerniente a estos últimos candidatos, W. Helck[13], volvió sobre la tardía (Doceava Dinastía) inscripción del Uadi Hammamat que menciona las cartelas de cinco faraones de la Cuarta Dinastía: Quéope, Dyedefrê, Quefrén, Dyedefhor y Baufrê, alegando que posiblemente no sea “legendaria”, sino más bien histórica, pero su sugerencia ha caído en saco roto. Algo más substancial es la identidad con Dyedefhor, en tanto y en cuanto éste recibió un culto post mortem[14], pero tal cicunstancia es común a todos los muertos, quienes en definitiva eran considerados un nTr según las creencias egipcias[15].

Por último, quisiéramos agregar algo sobre ese otro vago personaje que es Biecheris. De acuerdo a Manetón habría reinado entre Menkaurê y Shepseskaf por espacio de 22 años, lo que ciertamente es una exageración[16]. Si la identificación con la línea perdida del Papiro Real de Turín es correcta, habría estado en el trono por una cantidad indeterminada de años[17].

A pesar de la carencia de datos fehacientes sobre él, generalmente se le atribuye la Gran Fosa Inacabada en Zawiyet el-Aryan, que fue excavada por A. Barsanti[18], quien halló muchos bloques de piedra caliza en el interior, algunos inscriptos con marcas de cantera e incluso cartelas reales. Lamentablemente, estas últimas no son lo suficientemente claras en cuanto al propietario, cuyo nombre ha sido variadamente interpretado, ya fuera como Neferka[19], Nebka[20], Bikka o Horka[21], Uehemka[22], Setka[23], o Baka[24]. Este último es identificable con uno de los hijos de Dyedefrê[25], y no han faltado quienes, viendo grandes similitudes entre la fosa de Zawyet el-Aryan y el diseño interno de la pirámide de ese último rey en Abu Roash[26], le han hecho un sucesor suyo, aunque otros le suponen un sucesor de Quefrén[27].

Sea como fuere, la estimación de la duración de su reinado en siete años se considera una arbitrariedad y, en realidad, el grado de excavación de la Gran Fosa Inacabada en Zawyet el-Aryan no demuestra más de uno o dos años de trabajo. Y eso, sólo si se confirmara su atribución a Biecheris, lo cual está lejos de saberse, como muchas otras cosas relativas a ese período elusivo de la historia faraónica.


[1] Sobre la Cuarta y Quinta dinastías en general, véase, i.a.e.g., J. Padró, Historia del antiguo Egipto (Madrid, 1997); P. Grimal, Historia de Egipto (Madrid, 1997); B. Kemp, Egipto, anatomía de una civilización (Barcelona, 1994); A. Pérez Largacha, Egipto en la época de las pirámides. El Reino Antiguo (Madrid, 1998); J. Málek, In the Shadow of the Pyramids: Egypt during the Old Kingdom (Londres, 1986); Id., The Old Kingdom (c. 2686-2125 B.C.), en I. Shawn (ed., The Oxford History of ancient Egypt (Oxford, 2000), 89-117; C. Aldred, Los tiempos de las pirámides (Mdrid, 1967); E. Cassin-J. Bottéro-J. Vercoutter, Los imperios del antiguo Oriente. I. Del Paleolítico a la mitad del segundo milenio (Madrid, 1993); P. Clayton, Crónica de los faraones (Barcelona, 1996); F. Daumas, La civilización del Egipto faraónico (Barcelona, 1972); A. Dodson-D. Hilton, Las familias reales del antiguo Egipto (Madrid, 2005); É. Drioton, El Egipto faraónico (Bilbao, 1967); Id.-J. Vandier, Historia de Egipto (Buenos Aires, 1981); A. H. Gardiner, El Egipto de los faraones (Barcelona, 1994); etc.
[2] G. Farina, Il papiro dei re restaurato (Roma, 1938), 27-30; A. H. Gardiner, The Royal Canon of Turin (Oxford, 1959), lám. 2; J. Málek, en JEA 68 (1982), 93-106. Para la versión de Manetón, véase W. G. Waddel, Manetho (Londres, 1948); W. Helck, Untersuchungen zu Manetho und den ägyptischen Königslisten (Leipzig, 1956). Véase tamb. J. von Beckerath, Chronologie des Pharaonischen Ägypten (Berlín, 1992). Para la cronología de las Cuarta y Quinta dinastías, véanse i.a. W. Barta, en ZÄS 108 (1981), 11-23; M. Verner, “Archaeological Remarks on the 4th and 5th Dynasty Chronologies”, en Archiv Orientální 69/3 (2001), 363-418.
[3] M. Verner, o.c., 379; J. von Beckerath, o.c., 159. W. Barta, o.c., 19.
[4] E.g., M. Verner, o.c., 384.
[5] Lehner, The Complete Pyramids (Londres, 1997), 17. Vèase tamb. G. Jequier, Le Mastaba Faraun (El Cairo, 1928). También se ha comparado su formato con el de una capilla pr-nw elongada; A. Cwiek, Relief Decoration in the Royal Funerary Complexes of the Old Kingdom (Varsovia, 2003), 107 n. 429. Nos inclinamos por la interpretación “Firmamento de Shepseskaf”, que estaría más de acuerdo con la naturaleza astral de los nombres de las pirámides de los reinos Antiguo y Medio.
[6] M. Lehner, o.c., 139.
[7] V. Maragioglio-C. Rinaldi, L’architettura delle piramidi memphite VI (Rapallo-Turín, 1968), 144 ss.
[8] Véase, e.g., C. Neuman-J. R. Ogdon, “A New Approach to Ancient Objects, I. A Preliminary Report on Statue Louvre E.12627”, en DE 10 (1988), 10 ss.
[9] La fecha inscripta en el lado izquierdo de la capilla de Merysânj III, que se refiere al comienzo de los funerales de la reina, fue atribuida por G. A. Reisner a Shepseskaf; W. S. Smith, History of Egyptian Sculpture and Painting in the Old Kingdom (Boston, 2ª ed., 1949), 118 fig. y 126, al igual que por P. Jánosi, Giza im Alten Reich (tesis doctoral inédita presentada en Viena en el año 2000), 501; D. Dunham-W. K. Simpson, The Mastaba of Queen Mersyankh III (Boston, 1974), 8 y lám. 2a, la atribuyen al reinado de Menkaurê. Para el edicto de Shepseskaf, véase G. A. Reisner, Mycerinus. The Temples of the Third Pyramid at Giza (Cambridge Mass., 1931), 278 nº 1; H. Goedicke, Königlische Dokumente aus den Alten Reiches (Wiesbaden, 1960), 16 ss. y fig. 1; P. Jánosi, en GM 141 (1994), 49-54.
[10] Columna III, línea 15 (?).
[11] Por su parte, W. Barta, o.c., 23, le da tres años completos + dos incompletos, y J. von Beckerath, o.c., 159, brinda “cinco años”. Su rnpt smA tA.wy está registrado tanto en la Piedra de Palermo (A. Schäffer, Ein Bruchstück altägyptischer Annalen (Berlín, 1902), 32 ss.) como en varias tumbas contemporáneas a su reinado (e.g. G5552 y G7450); véase M. Verner, o.c., 383.
[12] D. Wildung, Die Rolle der ägyptischen Könige im Bewustein ihrer Nachtwelt (Berlín, 1969), 164 ss.; A. Roccati, La litérature historique sous l’Ancien Empire éyptien (París, 1982), 55 ss.; D. B. Redford, Pharaonic King-lists, Annals and Day-books (Toronto, 1986), 25. Según W. Hayes (The Scepter of Egypt I (Nueva York, 1954), 66; cp. J. Von Beckerath, o.c., 54 n. 15), debería identificarse con Dyedefptah, en tanto otros hacen a Baufrê uno con Baka o Biecheris; A. Roccati, loc.cit.
[13] W. Helck, en B. Bryan-D. Lorton (eds.), Essays in Egyptology in Honor of Hans Goedicke (San Antonio TX, 1994), 111 ss.
[14] V. Ritter, en Égypte, Afrique et Orient 15(1999), 41 ss.
[15] J. R. Ogdon, «La naturaleza humana antes y después de la Muerte, según las concepciones egipcias antiguas”, en www.egiptologia.org.ve
[16] W. Barta, o.c., 21, le da entre seis y siete años, y J. Von Beckerath, o.c., 159, se inclina por esta última cifra.
[17] Columna III, línea 13 (?). El número de años se ha perdido.
[18] A. Barsanti, en ASAE 7 (1906), 260-86. Actualmente, el monumento se encuentra delimitado por un camapamento militar y, por lo tanto, resulta inaccesible.
[19] G. Maspero, en ASAE 7 (1906), 257.
[20] J. Cerny, en MDÄIK 16 (1958), 26 – la identificación fue propuesta por K. Sethe.
[21] J.-Ph. Lauer, en RdÉ 14 (1962), 34 ss.
[22] K. Baer, según N. Swelim, Some Problems on the Third Dynasty (Alejandría, 1983), 143 n. 4.
[23] A. Dodson, en DE 3 (1985), 21-3 n. 9.
[24] J. Von Beckerath, Handbuch der ägyptischen Köningnamen (Berlín, 1984), 54 n. 12.
[25] G. A. Reisner, A History of the Giza Necropolis I (Cambridge Mass., 1942), 28.
[26] I. E. S. Edwards, The Pyramids of Egypt (Hardmonsworth, 1991), 97-105; Dobrev, 20 ss.
[27] J.-Ph. Lauer, en RdÉ 14 (1962), 31 ss. ; V. Maragioglio-C. Rinaldi, o.c. IV (Rapallo, 1967), 16-29.