La Ciudad y el Ciudadano en Egipto
Por Félix Alonso y Royano
4 febrero, 2006
Modificación: 8 febrero, 2017
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Como ya explicitamos en “Instituciones familiares en el Egipto faraónico[1]“, primero y después en nuestro libro “El derecho de familia en el Egipto faraónico[2]“, cuya edición notablemente ampliada se prepara en estos momentos; y de acuerdo con Martín Bernal[3] y con mi querido amigo Ferrán Iniesta[4], ya desde el Coloquio de la UNESCO de 1974, siguiendo a Diop[5] y a Obenga[6] fundamentalmente, y después a Vercoutter, Blanc y Leclant[7], así como también a Avdiev[8], hoy día está clarificado que el antiguo pueblo egipcio fue camita, y su parentesco, tanto lingüístico (galla, somalí, wolof, swahili <bantú>, etc) como antropológico (medición craneal en sepulturas arcaicas de Nagada), no deja lugar a dudas.

De tal suerte que los intentos por parte de algunos historiadores que aún pretenden demostrar su origen lingüístico y cultural asiático-semita son absolutamente erróneos. Sin que esto quiera decir que, en oleadas de invasiones pacíficas a lo largo de su historia antigua (incluidos los hicsos), no fuesen mezclándose diferentes razas, lenguas y culturas periféricas.

La pretensión de este trabajo, dado que los límites establecidos impiden otro tipo de tratamiento, profundo y exhaustivo, será la de hacer un bosquejo superficial sobre la ciudad y el ciudadano (con todas las connotaciones que pueden hacerse a estas expresiones), para lo cual distinguiremos, respecto a la ciudad[9], algunos modelos como las ciudades-templo (Karnak/Tebas/Akhetatón), las ciudades-fortaleza (Elefantina y Buhen) y las ciudades-artesanos (Deir-el Medina y Kahun); y respecto al ciudadano/habitante, su papel como subdito y como administrado. Todo ello nos lleva a contemplar la organización social; es decir la agricultura y la ganadería, el comercio y la administración de justicia; y la administración pública desde la óptica estatal y desde la religiosa.


[*] Félix Alonso y Royano. Doctor en Derecho. Miembro de la Fondation Egyptologique Reine Elisabeth. Bruxelles. Profesor-Tutor de Historia del Derecho y las Instituciones en el C. A. “Bizkaia” de la UNED.
[1] Tesis doctoral, leida el 21 de enero de 1994 en la Facultad de Derecho (Dpto de Historia del Derecho y las Instituciones) de la UNED.
[2] Edit. Lcpsius, s.l. Valencia, 1995 y EUE, Bilbao, 1996.
[3] “Atenea negra”. Edit. Critica. Barcelona, 1993
[4] “Antiguo Egipto. La nación negra”. Edit. Sendai. Barcelona, 1989
[5] Diop, Cheikh Anta.- Nations négres et culture; de 1′ Antiquité négro-égyptienne aux problémes culturéis de rAfrique noire d’aujourd’hui. París. Présence Africaine. 1955
[6] Obenga, T.- L’Afriquc dans l’Anüquitc: Égypte pharaonique, Afrique noire. París. Présence. Africaine, 1973
[7] Vercoutter, J.; Blanc, N.; Leclant, J. et allii- “Poblamiento del antiguo Egipto y desciframiento de la escritura meroítica”.- Serbal/UNESCO, París, 1983
[8] Avdiev, V.I.- “Historia económica y social del Antiguo Oriente”. Akal. Madrid, 1986
[9] No entraremos en descripciones de las distintas capitales que tuvo Egipto, comenzando por Incb Heg (Muro Blanco), esto es Mentís capital del Imperio Antiguo, fundada por Aha (“Alcón combatiente”) fue en principio una ciudad fortaleza, rodeada de murallas y situada en un lugar estratégico, que a partir de Zoser se convierte en residencia real y sede de la administración central.

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