Giovanni Battista Belzon «Belzoni»
Por José Antonio A. Sancho y Gerardo Jofre
1 diciembre, 2006
Modificación: 12 febrero, 2017
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Giovanni Battista Belzon «Belzoni»

Padua (Italia) 5-11-1778/Gwato (Reino de Benín), actual Ughoton (Nigeria) 3-12-1823

Hijo de Giacomo Belzon y Teresa Pivato

Hijo de una muy humilde familia con profundas convicciones religiosas, sus primeros años los pasó ayudando a su padre en la barbería que tenía hasta que su espíritu viajero, cuando apenas tenía 16 años de edad, y cierta decepción amorosa, le hicieron abandonar su ciudad para dirigirse al viejo monasterio de los capuchinos de Roma dónde al parecer se interesaría por técnicas hidráulicas.

Corría el año 1798, y cuando la capital italiana fue invadida por las tropas napoleónicas, y sus monasterios obligados a ser abandonados, temiendo ser reclutado por el ejército invasor, se dirigió al norte del país dónde viviría de su oficio de barbero además de participar en un circo en el que, por su formidable altura para la época (tenía más de 2 m), actuaría entre otros con el afamado payaso italiano Joseph Grimaldi. Recorrería Francia y Holanda, hasta que en 1803 se trasladó a Gran Bretaña donde viajaría por todo el país mostrando sus números de fuerza y destreza. Sería durante una de sus actuaciones en Dublín dónde conocería a la que sería su mujer, Sarah Banne, quien por su también importante constitución física acabaría acompañando al «Sansón Patagónico», como así se le conocía en sus diversos actos callejeros por el país. En uno de ellos, en Londres, conocería a Henry Salt, notable viajero y anticuario inglés quien lo contrataría para el «Astley Amphitheatre» (una conocida sala de espectáculos londinense) en la que realizaría un número de fuerza consistente en elevar hasta 12 hombres, a la vez que, según parece, incluía en el escenario un ingenio hidráulico por el construído.

No parece que le fuera mal a Belzon (que ahora se hacía llamar Belzoni), durante su etapa inglesa, pues además de permanecer por 9 años, adoptaría la nacionalidad inglesa, hasta que en 1812 su espíritu viajero le hizo partir esta vez rumbo a Francia, Portugal, España y Sicilia, para finalmente, en 1815, recalar en la isla de Malta dónde conocería al emisario del pachá egipcio Mehmet Alí (Muhammad Alí), Ismael Gibraltar, quien hallándose interesado en técnicas hidráulicas que colonizaran nuevas tierras para el regadío y modernizaran el país, decidió probar fortuna con sus nociones de hidráulica en Egipto. Y así lo hizo, embarcó en el bergantín «Benigno» y el 30 de junio de 1816 alcanzaba Alejandría, para poco después, en un pequeño barco que le llevaría aguas arriba del Nilo, alcanzar El Cairo.

En El Cairo fue presentado al pachá a quien le hizo saber que podía construir una rueda tipo «sakia» que elevara el agua con el tiro de un sólo buey en lugar de con los cuatro con que lo hacían habitualmente. Complacido el gobernante de la idea, lo alojó en una de las salas de su recién construído «Palacio de Shubra». Y así se hizo, se construyó aquélla rueda siguiendo las indicaciones de Belzoni, pero el 27 de julio de 1816, fecha en la que fue mostrada aMehmet Alí, por una rotura en el palo de tiro que costaría la pierna a uno de los obreros, y el mal augurio que ello acarreó, fue desestimado el ingenio y Belzoni obligado a abandonar el palacio sin la más mínima compensación económica.

Abandonado en El Cairo, pero dispuesto a seguir probando suerte, la voluntad de Johann Ludwig Burckhardt y la de su viejo amigo Henry Salt, por entonces cónsul británico en Egipto, aprovechándose de la disposición egipcia y el interés europeo por su legado, le fue encargada la tarea de izado y transporte de cierta estatua colosal del Ramesseum de Tebas con destino al British. El buen resultado de la operación alimentó en Belzoni su interés por el antiguo Egipto, y aunque sus métodos son considerados poco ortodoxos en la actualidad (no tanto en la época), siguieron excavaciones en Karnak, Edfú, Filas, Oasis de Bahariya y Fayum, Abu Simbel, Guiza (dónde entraría por primera vez en mucho tiempo en la Pirámide de Khefren), Berenice, Nubia, Valle de los Reyes (dónde descubriría, entre otras muchas, la tumba de Sethy I) y otros, lo que durante 3 años le llevaría a enviar a Londres y otras ciudades europeas un buen número de piezas de diversa consideración y, además de notable prestigio y honores, le harían amasar una importante fortuna.

En 1819 regresaba a Europa, y al año siguiente publicaba en Londres la que es considerada la primera publicación inglesa de egiptología; sus memorias «Narrative of the Operations and Recent Discoveries Within the Pyramids, Temples, Tombs and Excavations in Egypt and Nubia » que fue un éxito en toda Europa por lo que sería recibido en su Padua con grandes honores. Eso sucedía a la vez que exhibía en Londres una importante colección de atlas, facsímiles de la tumba de Sethy (I) y su magnífico sarcófago traslúcido de alabastro hoy en el John Soane’s Museum por negarse a pagar el British lo que le pedía.

Pero su perpetua necesidad aventurera (y económica) le exigieron nuevos objetivos por descubrir, y sabiendo de ciertas viejas leyendas que hacían de la lejana y mítica ciudad de Tombuctú (en la actual Malí), el lugar dónde se hallaban un buen número de tesoros, partió por vía marítima hacia la desembocadura del río Niger, tras haberlo intentado infructuosamente por Marruecos, consiguiendo alcanzarlo el 15 de octubre de 1823.

Pero Belzoni era ya mayor para semejante empresa tantas veces intentada, y tampoco la región era paradigma de la salubridad, por lo que acabó sufriendo una importante infección por disentería (otros dícen que fue asesinado en un ataque) y el 3 de diciembre de 1823 era enterrado tras un breve responso y salvas de honor bajo un arbol de la olvidada aldea del Reino de Benin, Gwato, hoy ciudad nigeriana de Ughoton, no sin antes entregar para su amada esposa el anillo de amatista que le regalara el zar Alejandro I de Rusia.

Bibliografía

  • Narrative of the operations and recent discoveries within the pyramids, temples, tombs and excavations in Egypt and Nubia, and of a journey to the coast of the Red Sea, in search of the ancient Berenice and another to the oasis of Jupiter Ammon, 1820
  • Voyages en Égypte et en Nubie, contenant le récit des recherches et découvertes archéologiques faites dans les pyramides, temples, ruines et tombes de ces pays. Suivis d’un voyage sur la côte de la mer Rouge et à l’oasis de Jupiter Ammon, 1821

Sobre Belzoni

  • Giovanni Battista Belzoni, antesignano dell’archeologia, por Silvio Curto, 1979 y 1981
  • Giovanni Battista Belzoni : un pioniere degli scavi in Egitto, por Franco Cimmino, 1985
  • Grote namen uit de Egyptologie : Giovanni Battista Belzoni (1778-1823), por W. C. Sollman, 1986
  • Belzoni, the Egyptian Hall, and the date of a long-known sculpture, por Nicholas Reeves, 1989
  • Belzoni’s rope from the tomb of Sethos I, por Donald P. Ryan, 1989
  • A Pioneer Egyptologist : Giovanni Baptista Belzoni, 1778 – 1823, por Peter A. Clayton, 1998
  • El gigante del Nilo, por Marco Zatterin, 2000
  • Narrative of the Operations and Recent Discoveries in Egypt and Nubia, por Alberto Siliotti, 2001
  • Giovanni Battista Belzoni – Ein Abenteurer am Nil, por Angelika Lohwasser, 2001
  • Finding What Belzoni Didn’t Take, por Richard H. Wilkinson, 2002
  • Belzoni: le titan de Padoue, por Nadine Guilhou, 2002
  • Rameses III, Giovanni Belzoni and the Mysterious Reverend Browne, por Penélope Wilson, 2002
  • Belzoni: viaggi, imprese, scoperte e vita, por Gianluigi Peretti, 2002