Escarabeos en Navarra
Por Nieves García Centeno
25 octubre, 2018
Vitrina del Museo de Navarra dedicada a la Edad de Hierro y donde se expone un diminuto escarabeo egipcio. Foto: Nieves García Centeno
Modificación: 13 noviembre, 2018
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El pasado verano asistí a un curso de la Universidad de Navarra sobre el Templo de Millones de Años de Tutmosis III, el presente y el futuro de este yacimiento, con la participación de Myriam Seco, directora del proyecto, acompañada de Javier Martínez Babón. Dos jornadas interesantísimas hablando de esta misión que ya suma diez campañas y que augura más éxitos si cabe, después de haberse descubierto en los últimos meses dos necrópolis del Reino Medio (Dinastía XI), con alguna tumba intacta, lo que da un valor añadido a este yacimiento que está sorprendiendo por estos hallazgos y sus distintas fases cronológicas. Una oportunidad además para conocer la ciudad de Pamplona, más tranquila tras los Sanfermines, y visitar el Museo de Navarra, abierto en 1990, sito en un antiguo hospital del siglo XVI, muy cerca de donde pasa el Camino de Santiago. El centro, con una bonita fachada renacentista, recoge en cuatro plantas y amplias salas, todo muy bien distribuido y explicado, piezas de todas las épocas, desde la Prehistoria (sala renovada en 2011), época romana, Edad Media, Renacimiento o Barroco.

Museo de NavarraMuseo de Navarra. Vista exterior. 

Fue en la sala de la Edad de Hierro donde me sorprendió ver una foto grande de un escarabeo egipcio y, debajo, la pieza en cuestión, diminuta, al lado de un motivo representando a un ciervo o similar, entre torques, fíbulas y collares. Y leyendo veo que dice que ¡se encontró en el yacimiento de Castejón! Tenía que investigar sobre ello. Y de ahí este artículo.

Foto del escarabeo

He de decir que la mayor parte de la información ha sido extraída del trabajo de Olga Navarro Cía, de los Cuadernos de Arqueología, de la Universidad de Navarra, publicado en el año 2012, y que completa lo ya escrito por el profesor Josep Padró i Parcerisa, de la misma universidad, sobre estos hallazgos.

La necrópolis de El Castillo, en el municipio de Castejón (a 78 km de Pamplona), está en el Valle del Ebro, en las proximidades de una central térmica, y fue descubierta en 1999 tras una prospección en la zona del cerro del Castillo, donde ya había evidencias de restos arqueológicos, con el fin de elaborar un informe de las tierras afectadas por la construcción de dicha central.

Tras los sondeos, a lo largo del año 2002 se realizaron varias campañas que sacaron a la luz los restos de una necrópolis de incineración con un túmulo de cantos rodados y varios ajuares, al parecer intactos, entre cuyos objetos aparecieron tres escarabeos egipcios, y que por sus características pertenece a los campos de urnas de la Edad de Hierro.

En el 2003, con motivo de la exposición “Castejón: cuatro milenios de historia”, se publicó un catálogo en el que aparecen ya fotografías de los escarabeos, datos de su tamaño y de dónde proceden. Más tarde se publicaron las primeras valoraciones de las excavaciones.

Con motivo de una exposición en el Museo de Navarra titulada “La tierra te sea leve. Arqueología de la muerte en Navarra”, en los años 2007-2008, los escarabeos fueron exhibidos, pero no aparecieron en el catálogo. Tras dicha muestra, uno de ellos permaneció en la ciudad de Pamplona y los otros dos están en el Museo de Castejón.

Habrá que esperar al año 2011 para que aparezca un primer estudio en profundidad de las tres piezas halladas en dicha necrópolis, su descripción física, iconografía y búsqueda de paralelos de la mano de los profesores Almagro Gorbea y Graells i Fabregat, sobre escarabeos del noreste de Hispania y del sur de la Galia. Escarabeo hallado en la tumba 106

Hallazgo
De los tres escarabeos, dos fueron encontrados en la estructura funeraria número 106, formando parte de un rico ajuar compuesto, entre otras piezas, por unas cintas de bronce decoradas longitudinalmente en su parte central, un exvoto o amuleto también de bronce que representa a un carnero y un cuchillo afacaltado de hierro, al que estaba pegado el escarabeo que se quedó en Castejón. En ese enterramiento no había una urna cineraria y las cenizas estaban en el centro de una superficie de adobe, como detalla en su artículo Olga Navarro Cía. En cuanto al tercer escarabeo, fue hallado en el enterramiento 119, colindante al anterior y, por tanto, de similar cronología. En su ajuar había además un fragmento de una fíbula de La Téne. Este escarabeo está también en el Museo de Castejón.

El hallazgo de estos escarabeos indica un comercio por el río Ebro, navegable en la Antigüedad desde la costa hacia el interior, y son las piezas egipcias más septentrionales y del interior encontradas hasta ahora en la península ibérica. Otras muestras similares se han encontrado en otras necrópolis del litoral este peninsular.

Amuletos para mujeres o niños
Gracias al trabajo de Olga Navarro Cía, que quiso revisar la lectura iconográfica y hacer un análisis más completo de las inscripciones que aparecen en los escarabeos, podemos extraer más información sobre dichas piezas egipcias.

El escarabeo que se encuentra en el Museo de Navarra, procedente de la tumba 106, ocupa un lugar especial en una de las vitrinas situadas en la planta dedicada a la Prehistoria, en la zona del período de la Edad de Hierro, aunque es tan pequeño, que podría pasar desapercibido. Una foto en tamaño grande permite contemplarlo mejor y además indica dónde fue hallado. Es de piedra, de esteatita blanca, de menos de un centímetro de largo y medio cm de ancho. La pieza está en buen estado, pues no le falta material ni presenta rotura alguna. En su dorso se aprecia perfectamente la forma del escarabajo y hasta las alas; tiene una perforación longitudinal que lo atraviesa que indica que pudo ser utilizado como colgante, amuleto o para anillo.

En la base se distingue a Horus, que parece portar sobre su cabeza la corona roja del Bajo Egipto y un elemento que no se identifica bien a su espalda, mientras que debajo de las patas se representa lo que pudiera ser una serpiente. Tras la cobra hay otros trazos sin identificar. Se han encontrado escarabeos similares en Naukratis, con el halcón y la pluma de Maat u Horus con el disco solar, y la cobra bajo sus patas.

Este escarabeo se puede datar en el siglo VI aC, tanto por su manufactura como por las inscripciones jeroglíficas, y por otros hallados de manera similar tanto en España como en otras zonas. Como dice Olga Navarro en su texto, la ciudad de Naukratis, situada en el Delta del Nilo, destacó en esa época por ser exportadora de escarabeos a todo el Mediterráneo. De hecho, la necrópolis de El Castillo, donde se encontraron estas piezas egipcias, tiene esta cronología, aunque se han encontrado vestigios de que se usó hasta el siglo IV aC y fue reutilizada posteriormente en época romana.

Otra curiosidad: al practicarse la incineración, no se puede saber el género de la persona, pero el profesor Padró no duda en atribuirla al femenino, pues, según dice, en los casos en los que se ha podido saber la edad y el sexo de las personas que fueron enterradas con escarabeos egipcios siempre se trató de niños y mujeres. Unos amuletos que tendrían una función mágica, de protección, tras la muerte.

Por otro lado, aunque nos parezca increíble que aparezcan estas piezas egipcias en estas latitudes, se encuentra dentro del marco de intercambios en la cuenca del Ebro durante esta época.

Como complemento añado información los otros dos escarabeos que hay en el Museo de Castejón, cuyo análisis también fue incluido en el trabajo de Olga Navarro. El que apareció en la tumba 106, o sea, junto al que se conserva en el Museo de Navarra, por delante es similar al ya comentado, mientras que en la parte trasera o base aparecen otros signos jeroglíficos, como una divinidad bajo el disco solar y, a la derecha, un ureo con la corona de Alto Egipto. El escarabeo aparece deteriorado por abajo, pero se cree que aparece el símbolo nb, con el significado de señor. Si es una representación de tipo criptográfico, sería un trigrama de Amón, que es un conjunto aleatorio de signos sin interpretación aparente y de los que se coge la primera letra. Por tanto, tendríamos iart (cobra), maa (disco solar) y ntr (dios), es decir imn nb o “Amón (es) el señor”. Comentar que en Ibiza se encontró otro muy parecido a éste.

El tercer escarabeo es también de esteatita, una piedra blanda de muy fácil trabajo, aunque más pequeño que los anteriores, pues no llega al centímetro, pero su estado de conservación es muy bueno. En la base o parte trasera hay una inscripción jeroglífica, de derecha a izquierda aparece primero el disco solar Ra, una escobilla wah y un corazón ib. Su lectura, wah-ib-ra, parece nombrar a Apries, cuarto faraón de la Dinastía XXVI, hijo de Samético II, que reinó a finales del siglo VI aC, lo que coincide cronológicamente. También pudo venir de la factoría de Naukratis.

 

Autora del texto y las fotografías Nieves García Centeno

 

 

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