El perfume en el Antiguo Egipto
Por Rosa Pujol
12 enero, 2004
Modificación: 9 febrero, 2017
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En el Templo y en las fiestas religiosas

Uno de los principales usos que tuvieron los perfumes fue en los cultos diarios de los templos. La naturaleza de los aromas, su sutileza, su volatilidad, parece que los convierte en el vehículo adecuado para entrar en contacto con lo divino Se decía que el perfume era de “origen divino – salía de los huesos de los dioses y de sus ojos” y se los asociaba al ojo de Horus. Así, cuando el sacerdote mojaba el dedo meñique en el ungüento y ungía la estatua del dios, Thot le devolvía el ojo sano. Hay muchas inscripciones que nos muestran la importancia que dieron al incienso en el culto, como por ejemplo esta:

Llega el incienso
El perfume está sobre ti
El aroma del ojo de Horus está sobre ti
El perfume de la diosa Nejbet
Que llega desde Nejeb
Te limpia, te adorna
Se hace sitio entre tus manos
Saludos oh incienso
Trae contigo el ojo de Horus
Tu perfume está sobre ti

Tras los complicados ritos diarios de despertar al dios y hacer las ofrendas sólidas de comida, se procedía al aseo y purificación de la estatua. El incienso tenía la cualidad de apaciguar con su aroma la serpiente del ureus de la frente de la divinidad. Esta serpiente podía atacar al sacerdote si consideraba que los ritos no estaban correctamente realizados, y el dios era molestado.

Además de las fumigaciones con incienso se aplicaban los siete óleos sagrados de los que hablaremos luego. En la purificación de la imagen se incluía igualmente un rito de lavado de la boca con natrón disuelto en agua, igual que hacían los mortales.

En los templos existían “laboratorios” donde almacenaban los ungüentos sagrados. Pero no parece probable que se elaboraran allí dentro, ya que todos ellos requerían una larguísima cocción y no se han hallado restos de fuegos grandes en los templos. Esta inscripción de una jamba de Karnak así lo atestigua:

Su Majestad ha construido una cámara de almacenamiento de incienso para fabricar bolitas cada día, de manera que el templo esté siempre envuelto en el aroma del país del dios.

Las fórmulas en las paredes no sólo nos indican que allí fueron almacenados, sino que servían para asegurar el secreto y la correcta preparación y se perpetuaba el suministro. Igualmente se daba cuenta de lo “sagrado” del perfume o ungüento y su afiliación con la deidad del templo.

Sabemos que el perfume en los templos podía presentarse de tres maneras:

– quemándolo, como un incienso
– en aceite
– como ungüento

Las fórmulas podían provenir del “Libro de los Ungüentos” citado en las paredes de Dendera, y las diferencias en el aroma podrían atribuirse a la base: grasa de buey, semillas secas o aceites perfumados.

El Kyphi

La palabra “kyphi” es la deformación griega de la palabra “kapet” (del verbo jeroglífico k3p,

El perfume en el Antiguo Egipto

que significa quemar cualquier sustancia para fumigaciones, al igual que nuestra palabra “perfume” viene del latin pro-fumo que significa “Para quemar”, tambien incienso viene de incendere).

EL kyphi es el perfume más recordado y conocido de entre los que fabricaron los egipcios. No era uno de los ungüentos sagrados, sino que tenía dos utilidades primordiales. Una era la de servir de incienso y la otra como remedio de diferentes dolencias. E incluso si se ingería era antídoto contra la mordedura de serpientes y para tratar el asma.

Tenemos varias recetas para la fabricación del kyphi, que, aunque básicamente son iguales, si que presentan alguna variación. Las citamos por orden de antigüedad:

Papiro Ebers – 1500 a.C.
Ramsés III – 1200 a.C.
Maneton (via Plutarco) – 300 a.C
Edfu y Filae – 200 a.C
Dioscórides – S I
Rufus de Efeso – S I
Receta Siria – S II

De las recetas para fabricar kyphi que han llegado a nuestros días, dos permanecieron en griego. Galeno en el año 200 d.C lo menciona en un ensayo titulado “De los antídotos” Luego un tal Damócrates (médico ateniense) hace referencia al kyphi diciendo que ni crece en los árboles ni en la tierra, mientras que otros fumigadores como el incienso o la mirra si lo hacen, y que constaba de más de un ingrediente.

Plutarco nos desvela en su Iside et Osiride los dieciséis ingredientes con los que se preparaba el kyphi: miel, vino, pasas, juncia, resina, mirra, palo-rosa, seseli, lentisco, brea, junco oloroso, romaza, enebro gigante y enano, cardamomo y cálamo. De todas maneras ninguna de las recetas se pone de acuerdo en cuanto a ingredientes, y algunas de ellas llegan a citar cincuenta, mientras que otras, como la de Dioscórides, solo cita once, diez de los cuales aparecen en todas las recetas, sean griegas o egipcias.

Las referencias clásicas a los perfumes egipcios nos son de mucha utilidad a la hora de saber los usos que se daban a los perfumes. Por ejemplo Plutarco dice que en los templos se hacían fumigaciones tres veces al día:

Por la mañana incienso
Al mediodía mirra
Al atardecer kyphi

EL kyphi se utilizaba igualmente como inductor del sueño, por lo que podría considerarse como el precursor de la aromaterapia, que los egipcios no solo conocían, sino que dominaban y practicaban.

En tiempos anteriores a Ramses III el kyphi era también usado por la gente para perfumar sus casas y sus ropas, y para combatir el mal aliento. También se usó para aliviar el dolor de cabeza y la epilepsia, el dolor de oídos, y el dolor de estómago e hígado.

El kyphi perduró a lo largo de toda la historia de Egipto, e incluso en el S VI aún se conocía y usaba este preparado. Esto lo sabemos por una receta copta en la que se prescribe kyphi mezclado con mejorana y vino para tratar una enfermedad de la piel. Suponemos que usado de modo tópico y no ingerido.

La curiosidad despertada por el mítico kyphi encontró eco en nuestros días, y el día 3 de Abril de 2002, el diario francés Le Monde publicaba un reportaje en el que se daba cuenta de la investigación llevada a cabo por especialistas sufragados por una firma de cosmética, para poder revivir el aroma faraónico y presentarlo el dia 5 de Abril en El Cairo en la exposición Perfumes y Cosméticos en el Antiguo Egipto, organizada por el Museo de El Cairo, el Museo del Louvre y el Museo Arqueológico de Marsella.

El Tiryac

Casi siempre encontramos emparejado con el kyphi otro aroma llamado Tyriac. El Tyriac no era realmente un perfume ya que solo tenía el uso medicinal, aunque era un remedio aromático. También servía como antídoto contra mordeduras venenosas, y al igual que el kyphi se usaba para relajar la ansiedad.

Hacia 1574, el veneciano Próspero Alpini visitó Egipto, y a pesar de las grandes dificultades que encontró para desvelar el misterio del tiryac, logró averiguar los ingredientes, que eran nada menos que 57 plantas, más piel de serpiente y arcilla, todo mezclado con vino añejo o vino de granada y miel. Esta era la receta de 1574 preparada para el rey de Turquía y que se llamó Tiryac de Faruk. Hay otras recetas que alcanzan los 97 ingredientes. EL kyphi era uno de estos ingredientes para preparar tiryac.

Este preparado aún se puede encontrar en los bazares y herbolarios egipcios, aunque suponemos que la fórmula no sea exactamente igual.

El apreciado perfume del 22 de Khoiak

Este era otro de los misteriosos perfumes que se fabricaban en el AE, y que estaba destinado usarse en determinados ritos iniciáticos de Osiris, y cuyos ingredientes permanecieron ocultos, al igual que los del Perfume Secreto de Min. Todo lo relacionado con este perfume está escrito en el “laboratorio” de Edfú, en la parte interior para que ningún mortal pudiera verlo. Hoy en día, quien quiera y sepa leer jeroglíficos, tiene el misterio a su alcance.

Este perfume se empezaba a preparar todos los años exactamente el mismo día, la mezcla el día 15, la cocción entre el 15 y el 18, y el día 22 se retiraba el ungüento del fuego. EL concepto esencial de regeneración que sugería el color negro del preparado, se intensificaba con la incorporación de aroma de loto.

Se destinaba a ceremonias que tenían lugar en todos los templos donde hubiera algún miembro de Osiris. El misterio se centraba en una figurilla momiforme hecha de semillas de cebada, arena e incienso, tierra, pulpa de dátiles, incienso, resina y sustancias aromáticas, así como una pequeña porción de todos los minerales mezclados con agua del lago sagrado. Esta figurilla momiforme era sometida a ciertos ritos y luego ungida con aceite de moringa e incienso. Tras esta unción se escondía durante un año. Y en las ceremonias del año siguiente se hacia una figurilla nueva, y la que estaba escondida, se enterraba. Esto, al parecer, aseguraba una buena cosecha.

Como ajuar funerario

De todos es sabido lo importante que era para los egipcios tener un ajuar funerario que cubriera sus necesidades en el Mas Allá. Y por supuesto, cosméticos y perfumes formaban parte de esas necesidades. En muchos enterramientos se han encontrado preciosos estuches con todos los elementos necesarios para la ceremonia de la Apertura de la Boca de la momia del difunto, en los que no faltan diminutos vasos destinados a contener algunos de los aceites sagrados que ya hemos mencionado.

Existía una lista de siete aceites sagrados destinados al rito de la Apertura de la Boca, si bien no todos ellos tenían consistencia de aceite y podían parecerse más a ungüentos. Estos óleos eran:

El del Festival: El perfume en el Antiguo Egipto
EL Sefet: El perfume en el Antiguo Egipto
El Nejemet: El perfume en el Antiguo Egipto
El Tuat: El perfume en el Antiguo Egipto
El de Cedro: El perfume en el Antiguo Egipto
El Tejenu: El perfume en el Antiguo Egipto
El Hekenu: El perfume en el Antiguo Egipto o bien: El perfume en el Antiguo Egipto

Según Lise Manniche esta lista de siete óleos se debe ampliar a diez variedades. Los aceites añadidos son:

El Madjet: El perfume en el Antiguo Egipto
El Tisheps: El perfume en el Antiguo Egipto
El Secreto de Min

Hekenu

La fórmula aparece en la pared E del laboratorio de Edfu junto a la cámara de la estatua del rey. La forma de escritura apenas difiere en el determinativo de la palabra “alabanza”

El perfume en el Antiguo Egipto

“hekenu de resinas ab y antyw de primera clase, para ungir los miembros divinos”

El hekenu necesitaba 365 días para su preparación y se reducía mucho durante este tiempo. La base era la pulpa exprimida del fruto del algarrobo. Este árbol existía en Egipto y está descrito como de madera negra y fruto en vainas. EL fruto del algarrobo era el que daba nombre a la palabra “dulce” (nedjem).

Solo el determinativo de abstracto:

El perfume en el Antiguo Egipto

o de árbol

El perfume en el Antiguo Egipto

las diferenciaba en el lenguaje escrito, aunque en el hablado debía ser lo mismo. Y es cierto que la algarroba es dulce. Esa planta era escogida en el mundo de los aromas no por su olor, sino por todo lo contrario, es decir su ausencia de aroma y a la vez su gran capacidad de absorber otros perfumes.

EL hekenu debía aplicarlo un sacerdote con ligeros toques del dedo meñique.

Tisheps

También sus principales componentes eran las resinas ab y antyw. Estaba destinado a ungir a Hathor de Dendera antes de emprender el viaje a Edfu (177 Kms). Su preparación llevaba 241 días. El perfume predominante era la canela, Y lo encontramos mencionado en el relato de la expedición al Punt de la reina Hatshepsut.

Madjet

Este aceite une los miembros del dios (en memoria de la desmembración de Osiris) y quita el mal olor. La fórmula que aparece en Edfú no es específica sino más bien genérica. Se sabe que existía un madjet para las fiestas y uno para diario. También se especifica el modo de aplicación. Había que aplicarlo con dos dedos, el que tocaba al dios enfundado en un dedil de oro.

La base era la grasa de buey. Pero no podía ser un buey cualquiera. Debía ser un buey cuya nariz no hubiera sido perforada nunca para ponerle una anilla y que se lavara cada mañana en el lago sagrado para estar purificado. Igualmente se le envolvían las pezuñas en fibras de palma. Después del sacrificio (corte de garganta), se separaban las patas y la cabeza y se abría en canal. Luego se limpiaba el cuchillo del matarife para quitar cualquier rastro de sangre, y con él se separaba la grasa que se ponía en un recipiente de piedra con tapadera y se almacenaba un año.

Llegado el momento se perfumaba esta grasa con resina de pino, aspálato, rizomas de junco, bayas de enebro y piñones. Quedaba una pasta rojiza de fuerte aroma que permanecía durante horas.

Secreto de Min

Este era un ungüento pensado para reunir los miembros del dios y “para ungir toda estatua de madera o piedra.” La fórmula era un secreto transmitido de padres a hijos. Tan sólo el sacerdote que hacía la purificación era parte del secreto, y ningún ser humano debía acercarse:

“porque es un secreto que no debe saberse”

Aunque este secreto está registrado en las paredes de Edfú y en la actualidad, al alcance de cualquiera que sepa leer jeroglíficos. Por estos registros sabemos que era bastante parecido al tisheps, pero se le añadían minerales, concretamente 18 grs. de los siguientes minerales:

  • Oro
  • Plata
  • Laspilázuli
  • Jaspe rojo
  • Feldespato verde
  • Turquesa
  • Fayenza
  • Cornalina

Todos ellos molidos muy finamente. El añadir minerales a un ungüento puede parecer curioso, pero tenía un objetivo claro, puesto que se creía que los dioses estaban constituidos por una mezcla de elementos, incluyendo sustancias minerales, vegetales y resinosas, y al transferir estos ingredientes a una estatua cuando se la ungía, la estatua adquiría la divinidad.

Según esta receta debía aplicarse caliente con una espátula y el sobrante debía recogerse y reutilizarse. (era un producto negro y pegajoso) Tras este tratamiento la estatua estaba lista para la apertura de la boca. El aspecto de la estatua tras la aplicación de esta pasta debía ser la misma que presentaban las famosas estatuas negras de Tutankhamon, que seguramente serían tratadas asi, o bien representaron que lo habían sido como rito de regeneración.

En los enterramientos normalmente sólo aparecían cuatro o cinco de estos ungüentos. Las vasijas que los contenían solían ser de alabastro o piedra. Ahora bien, si el personaje no tenía tantos posibles, la terracota también era válida. Pero lo habitual entre personajes no reales eran las “tablillas” para unciones que eran unas placas planas de alabastro en las que había unos pequeños huecos cóncavos para verter solo unas pocas gotas de cada óleo.

Un texto en siete columnas nos decía el aceite que contenía cada hueco. Pero tambien el simple hecho de pintarlos en las paredes y relacionarlos cumplía la función mágica de ofrenda funeraria. En las tumbas de personajes importantes podían aparecer grandes jarras como las que tenía Tutankhamon en su tumba y que contenían “Perfume del Festival”, de cedro y el de Libia o tejenu .

En la tumba de un personaje llamado Amenemhat, mayordomo del visir User, de época de Tutmosis III hay una procesión de ofrendas de perfume, cuyo texto dice:

Ofrenda del mejor aceite de cedro, el mejor Tejenu, ungüento de antyu, aceite de moringa, tisheps, para los 1000 años que tu señor Amón ha decretado para ti en la casa de los vivos, donde tienes vida, salud y justificación y la alegría de la música para siempre.

Por otra parte, justo antes de la Fiesta del Año Nuevo se celebraban los cinco días epagómenos añadidos a cada año de 12 meses de 30 días para que el calendario fuera acorde con la astronomía. Estos cinco días estaban dedicados a Osiris, por lo que era muy apropiado que los familiares honraran a sus difuntos con una ceremonia especial presidida por un sacerdote funerario, o un familiar que oficiara como tal. Esta ceremonia consistía en entrar por la noche en la tumba, encender un fuego y quemar incienso al tiempo que presentaban el ungüento madjet y recitaban una oración para que el ojo de Horus (el ungüento) estuviera vigilante e iluminara el camino del difunto en el Más Allá

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