El ejército y las armas en el Imperio Antiguo
Por José Ignacio Velasco Montes
10 abril, 2006
Modificación: 9 febrero, 2017
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Unidades especiales

No se sabe nada sobre el aspecto del reclutamiento a excepción de lo que hemos dicho sobre las levas obligatorias. Se supone que podrían ser reclutados entre la población en el caso de necesidad perentoria. A los soldados se les llamaba “el poderoso brazo del rey[7]. Por otra parte se supone igualmente que los militares de alto rango eran profesionales más que sometidos a un destino obligado.

La infantería egipcia: Era la unidad más típica, y recibía el nombre de “Phyle”. Eran tropas armadas con lanza, hachas, mazas y arcos y un escudo más o menos primitivo. Iban vestidos con una sencilla falda por encima de la rodilla, o largas en otras épocas. Solían o podían llevar el cuerpo rodeado de unas  gruesas vueltas de tela de lino apretadas, en forma de vendaje, que le protegía de los golpes, aunque es evidente que no de las flechas y las puntas de las espadas o las lanzas. (Figura: 13)

Fig. 13 - Soldados con diversas armas - (Grupo C)

Fig. 13 – Soldados con diversas armas – (Grupo C)

Los Meshuash: Eran tropas mercenarias al servicio de Egipto. Llevaban el armamento típico del ejército egipcio y se distinguían de los egipcios por su color de piel ligeramente más oscuro y el uso de una faldilla corta rematada en los bordes con una tirilla de cuero.

Los Medjay o Medjai: Eran nubios de la tribu Medja, que actuaban como policía en todo Egipto. Unidades escogidas entre ellos eran la guardia personal de algunos reyes. Su relación con Egipto era muy antigua y estaba muy bien y respetada en Kemit, siendo un personal de absoluta confianza de los reyes[8].

Los Nuu: Era el cuerpo especial de vigilantes de las fronteras, especializados en patrullar por el desierto y vivir de lo que éste les ofrecía. El nombre de las unidades era el de Nuu, que significaba “Los Guías del país”. Estaban dotados de una gran autoridad, autonomía y poder. No eran militares, sino civiles y estaban autorizados a cazar en el desierto para sobrevivir.
Existe otra palabra igual, nuu, que significaría la inmaterialidad en un sentido que la lleva mucho más lejos que el caos o la nada.

Los arqueros nubios: De todos los mercenarios, los más apreciados eran los arqueros nubios. A Nubia se la llamaba “La tierra del arco” y sus soldados eran unos grandes guerreros por su valentía y arrojo y, sobre todo, por un manejo excepcional del arco. El nubio, de color negro azulado y de gran corpulencia, era un soldado fuerte, hábil y resistente. Usaban arcos potentes, largos y sencillos (del tipo del arco “Long bow” inglés, de aparición muy posterior y que los ingleses realizaban con madera de fresno); los arcos nubios eran curvos, de buen tamaño y disparaban largas flechas con la punta de sílex con retención (engorra), con los que alcanzaban grandes distancias y una gran precisión. (Figura: 13)

Los Naren: Eran tropas de soldados muy jóvenes y disciplinados, especializados en la lucha cuerpo a cuerpo. Serían un antecedente a los actuales “comandos”. Se les utilizaba en las luchas subrepticias de infiltración y asaltos nocturnos a ciudades enemigas y también en aquellas acciones que requirieran una gran rapidez y decisión de acción. Eran empleadas como vanguardia de las grandes unidades durante las marchas de aproximación y para cubrir, a cierta distancia, los costados y la retaguardia. Nunca fueron muy numerosas y apenas si hay constancia de ellas.

Intendencia: Ya en aquellos lejanos tiempos el ejército disponía de un equivalente a la actual intendencia, constituida por “los escribas del ejército[9], que se ocupaban de los temas referentes a la comida, la bebida, el alojamiento y otras atenciones que precisaban los soldados. Además tenían el trabajo añadido de levantar planos de los lugares desconocidos, localizar pozos de agua, materiales aprovechables, cazar animales para la comida de los campamentos y fijar la orientación de las marchas y demás aspectos que no eran el combate en sí mismo.


[7] José Miquel Parra Ortiz.- Op. cit.- 2003.- Página: 177
[8] José Miquel Parra Ortiz.- Op. cit.- 2003.- Página: 181
[9] José Miquel Parra Ortiz.- Op. cit.- 2003.- Página: 183

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