El cementerio de la primera dinastía en Saqqara Norte
Por Prof. Jorge Roberto Ogdon
13 agosto, 2007
Modificación: 9 mayo, 2017
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Plano General de Saqqara (C) Jaume Vivó

Plano General de Saqqara (C) Jaume Vivó

El cementerio de Saqqara es uno de los más afamados y de los más antiguos de Egipto. Es muy popular entre los turistas que visitan el país todos los años, aunque no son muchos los que visitan el camposanto ubicado en el norte de la zona y que contiene los restos de las tumbas de los primeros tiempos de la Historia egipcia. Estos sepulcros, se creyó durante muchos años que eran las sepulturas de los brumosos soberanos de la Primera Dinastía egipcia, pero actualmente se piensa más bien que sus entierros son los de Abidos, y que estas tumbas corresponden a sus nobles menfitas.

Tan tempranamente como desde el año 1912, se conocía que en Saqqara norte existía un vasto cementerio arcaico, pero no se le prestó la necesaria atención hasta 1932, y pasarían veinte años más para que se publicaran los resultados de esas indagaciones: la carencia de incentivos para seguir excavando seguramente se debió a que el sitio no era atractivo para los buscadores de objetos más impresionantes. Sin embargo, luego de que los estudiosos los emprezaron a considerar los sepulcros de los primeros reyes egipcios, el interés por ellos creció, y se planteó el debate de si Abidos o Saqqara Norte eran uno u otro el genuino lugar de entierro de los monarcas arcaicos de la Primera Dinastía.

Una de las teorías que surgieron entonces proponía que uno de esos lugares, en realidad, era el sitio de cenotafios (i.e., monumentos funerarios conmemorativos) y no de tumbas, ya fuera Abidos o Saqqara. Todas las sepulturas, en un lugar y el otro, fueron salvajemente saqueadas desde la antigüedad, muchas fueron destruídas hasta sus cimientos y, tanto en un sitio como en el otro, algunas fueron presa de desvastadores incendios de data ignota para ese entonces; es más, en ninguno de los dos lugares se hallaron los cadáveres de los tan mentados soberanos, por lo que ese aspecto de la cuestión no podía resolverse a ciencia cierta, a pesar del reclamo de Sir Flinders Petrie de haber hallado un brazo momiforme con un brazalete que ostentaba una serie de dijes en forma de serejs que, a todas luces, eran contemporáneos a la tumba en donde se encontró.

Plano General de Saqqara

Plano General de Saqqara

Pero más recientes estudios han definido que las verdaderas tumbas reales son las de Abidos, y que las de Saqqara Norte serían más bien las de altos oficiales del Estado faraónico, independientemente de que sean mayores en tamaño y de que sean más elaboradas que sus supuestos pares áulicos de Abidos. Hay evidencias de tres tipos de entierros durante la Primera Dinastía: los primeros pertenecen a la realeza y a la nobleza, y son grandes y profundos fosos cortados en la roca viva que contienen cámaras, tienen una cámara central, en donde se ubicaba el ataúd y poseen cámaras que le rodean, conteniendo el ajuar funerario, que es muy diverso, desde ofrendas alimenticias y jarras de bebida, hasta mobiliario y joyas, además, toda la fosa estaba techada con vigas y planchas de madera, encima de lo cual se disponía una superestructura con paneles entrantes y salientes (“fachada de palacio”). La superestructura contenía varias cámaras, en donde se depositaban los productos y objetos menos valiosos, y algunas tumbas estaban acompañadas de una “fosa de barca” conteniendo un bote funerario.

El segundo tipo de sepulcro era el correspondiente a artesanos y servidores destacados. Construidos en largas hileras muy cercanas unas de otras, acompañan a las grandes tumbas disponiéndose en torno a ellas y, probablemente, sus ocupantes eran personas ligadas al servicio del monarca o de sus patrones nobiliarios, y que fueran enterrados junto a ellos para continuar sirviéndoles en la Otra Vida. Estas tumbas son, generalmente, fosas oblongas o cámaras en donde los cuerpos, envueltos en tela de lino, eran depositados.A su alrededor se colocaban ofrendas alimenticias y jarras de vino o cerveza, así como los instrumentos o herramientas de su profesión. Después de ser depuestos en su sitio, los fosos eran techados con maderas y, encima, se hacía un túmulo.

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Tumba subsidiaria arcaica

Las tumbas más pobres pertenecían al pueblo llano, campesinos y obreros, y se trataba de simples fosas cavadas en la arena, sin muros de contención ni túmulos superiores, que no difieren grandemente de las del Período Predinástico. Eran fosas oblongas u ovales en donde el cuerpo era colocado, a veces sobre una esterilla de mimbre, en posición fetal y rodeada de sus bienes materiales, que por lo usual es una hogaza de pan o una vasija de líquidos (¿agua o cerveza?), y, lo más frecuente, nada.

Para las clases más elevadas socialmente, los materiales más comunes para la tumba eran madera y ladrillos de adobe, hechos de una mezcla de barro de orillas del río Nilo y paja o arena. Sin embargo, la piedra caliza o el granito fueron usados esporádicamente para los muros, las techumbres, los pisos, las escaleras de peldaños y las puertas de acceso, en especial a las cámaras mortuorias. Los monumentos nobiliarios arcaicos de Saqqara Norte superan en doble de tamaño a las tumbas reales de Abidos, lo cual fue una supuesta prueba rotunda durante mucho tiempo para que se los considerara los auténticos sepulcros de los monarcas egipcios de esa dinastía inicial del estadeo faraónico tal como lo conocemos. Pero ya hemos dicho que, hoy en día, la opinión opuesta es la que tiene mayor sustento en el mundo académico. Ciertamente, por tamaño (tienen entre 50 y 60 mts de largo) y complejidad, son muy superiores a las fosas abidienses, pero debe tenerse en cuenta que, siendo las tumbas soberanas, allí podrían haber jugado razones de tradicionalidad u otras que desconocemos ahora.

Tumba S 3357 – tempus Hor Aha

La tumba S 3357 es la más antigua mastaba conocida de todas las que constituyen este cementerio, y data de tiempos de Hor Aha, el sucesor de Narmer-Menes, el fundador de la Primera Dinastía. Es obvio que el poder ostentado por este rey quedó enfatizado por el tamaño del monumento. Fue descubierto en 1936 por el arquéologo británico W. B. Emery, quien recién lo publicó en 1939.

La mastaba está rodeada por dos muros de ronda lisos a aproximadamente 1,20 mts de separación; el externo tiene 0,75 mts de espesor, y el interno 0,55 mts. Estos muros se han conservado hasta no más de 0,50 mts de altura, y ambos estaban cubiertos con arcilla y tenían un enlucido de yeso.

La infraestructura estaba divida en cinco compartimientos o cámaras, la central sirviendo de cámara funeraria y conteniendo el ataúd, del que no se hallaron rastros. Tanto ésta como las demás piezas estaban techadas con vigas de madera orientadas del este al oeste que, a su vez, soportaban planchas puestas perpendicularmente. El techo estaba montado por una superestructura que contenía 27 cuartos, de los cuales los cinco centrales estaban construidos sobre los cinco centrales de la infraestructura.Las paredes externas de esta superestructura adoptaban el diseño de “fachada de palacio”.

El complejo funerario, hacia el norte, incluía varias construcciones ciegas y una fosa de barca, pero el monumento carecía de un sitio de culto o templo de culto funerario.Del contenido del sepulcro se recobraron, principalmente, tablillas inscriptas de madera e improntas de cilindro-sellos en barro, y también cientos de fragmentos de cerámica escritos con el serej de Hor Aha y detalles del contenido y el origen del producto. Estas improntas de cilindro-sello y las tablillas de madera son importantísimos documentos que nos permiten conocer algo de la lengua antigua y de la forma de vida de los egipcios antiguos en esas remotísimas eras, siendo nuestra principal fuente de comienzos del Período Dinástico. Otros ítems hallados en la tumba incluyen pieza de mueblería, objetos de piedra -especialmente hojas de cuchillos de sílex y de esquisto-; paletas y vasos de piedra, inscritos o no.

En las cámaras subterráneas, se hallaron restos humanos de varios individuos -ninguno completo-, que, si bien en un principio que eran del rey y sus sacrificados servidores, luego se pensó que sólo correspondían a estos últimos.

Tumba S 3471 tempus Hor Dyer

Cuando W. B. Emery excavó esta tumba, vio que se encontraba en peor estado que la anterior. Aunque casi tiene el mismo tamaño que la sepultura S 3357, es más elaborada en su diseño y las cámaras de la infraestructura están cavadas más profundamente en la roca madre del suelo. La cámara mortuoria es más amplia y grande que el resto, y no existe ningún pasaje que la conecte con los almacenes. La infraestructura sufrió los embates de un gran fuego, no mucho después de la Primera Dinastía -y no durante el Primer Período Intermedio, como se pensaba-.

Se ha sugerido que ello ocurrió durante la Segunda Dinastía, bajo los gobiernos de los reyes setianos de esa época. Dentro de la superestructura había 29 cuartos con sólo restos fragmentarios de cerámica y contenedores de madera y vasijas de piedra. También se halló una gran colección de objetos de cobre: vasijas, herramientas y armas, que se encontró en uno de los siete cuartos de la infraestructura, así como un fino cuchillo con mango de lámina de oro. La vajilla de 70 piezas de cobre es única hasta el momento: hay 7 distintos tipos de contenedores para líquidos, así como platos, bols y jarras, en el mismo material. Igualmente, se encontraron cientos de cuchillos, sierras, hachas, azadas, cinceles, etc., en cobre, que, originalmente, debieron estar contenidos en cajas de madera ahora desaparecidas por el tiempo. Finalmente, también se hallaron varias paletas de piedra rectangulares, una de ellas decorada con la figura del rey elevando en su mano una maza y descargándola sobre un enemigo arrodillado, en la típica escena del triunfo del monarca sobre sus oponentes, tan característica desde la decoración mural de la tumba Hieracónpolis nº 100.

Tumba S 2185 – tempus Hor Dyer

Esta sepultura fue excavada entre 1912 y 1914 por J. Quibell, y es atribuída al reinado de Hor Dyer, aunque nunca se le consideró su sepulcro, pero sí de su época. La superestructura estaba ya en esos días muy dañada y, en las cámaras subterráneas, se hallaron vasos de piedra e implementos de cobre y esquisto, y una impresión de cilindro-sello a nombre del monarca citado.

Tumba S 2171H – tempus Hor Dyer

Tumba S 2171H - tempus Hor Dyer

Esta pequeña fosa nunca se consideró como la tumba del citado soberano, aunque siempre se la tuvo como contemporánea a su reinado, especialmente por haberse hallado en ella su serej en dos jarras. Se encontró debajo de un sepulcro (S 2171) de la Segunda Dinastía, y en ella se encontraron cuentas de collar, fragmentos de mobiliario, muchos vasos de piedra y fragmentos de piezas en esquisto.

Tumba S 3503 ¿tempus Hor Dyer?

Se encuentra ubicada inmediatamente al norte de S 3504 y se atribuyó primero a la reina Merytnnit (Mryt-nit), y, luego, a su reinado como reina reinante, a quien se consideró por mucho tiempo como la esposa de Hor Dyer, de quien fue la viuda, ya que sobrevivió a su soberano consorte.

La fosa de la infraestructura mide 14,25 x 4,50 mts, y estaba subdividida en cinco cámaras, siendo la central la cámara mortuoria, como en otros casos, que tiene 4,80 x 3,50 mts. Al ser descubierta por W. B. Emery, contenía un ataúd de madera en el que halló unos escasos restos humanos, seguramente pertenecientes al cuerpo de la reina. Sobre el piso, se encontraron algunos fragmentos de láminas, que, aparentemente, revestían las paredes; también se recogieron restos de una comida ritual, vasos ceremoniales, restos de madera, cestería, objetos exquisitos en piedra negra y esquisto, y partes de una capilla funeraria (delgadas columnitas de madera que debían sostener una ligera techumbre).

La superestructura contenía nueve nichos sobre los lados largos y tres sobre los cortos, algunos con restos de pintura en ellos. Dentro había veintiún almacenes, bien conservados pero expoliados en fecha ignota; algunos de ellos, sin embargo, habían colapsado o los habían incendiado al ser profanados. Muchos de los vasos de piedra allí encontrados databan del gobierno de Hor Dyer, su marido, de quien se encontraron varios objetos llevando su serej, así como el de la reina, que presentaba un curioso diseño, en donde el halcón de Horus había sido reemplazado por el escudo y flechas cruzadas en X de la diosa Nit (o Neit) sobre el serej, que contenía el nombre de la reina.

La tumba estaba rodeada por un muro de ronda y veinte o veintidos sepulcros subsidiarios, en los que fueron hallados algunos modelos de barcas, y sobre uno de los ocupantes se encontró una herramienta de cobre; otro contenía una caja de madera con herramientas del mismo metal, que parecen haberse usado con fines quirúrgicos (¿un médico?). Sobre el lado norte, y más allá de los sepulcros susidiarios, se encontró una fosa de barca, el cual estaba sobre la superficie, más que debajo.

Tumba S 3504 ¿tempus Hor Dyer? (quizá perteneciente al noble Sejemka-Sedy)

Esta tumba fue descubierta por W. B. Emery en 1953 y la publicó al año siguiente, lo que demuestra la celeridad con que fue trabajada. El sepulcro enseña un considerable avance en diseño y técnicas de construcción comparada con la tumba de Hor Edyo en Abidos, así como que es más amplia que las de los tiempos de Hor Aha y Hor Dyer en Saqqara mismo.

Aquí la cámara mortuoria está flanqueada por cuatro grandes almacenes al norte y al sur, en tanto que otra serie de cuartos secundarios más pequeños se dispone al este y al oeste. La infraestructura mide 22,60 x 10,20 mts y la cámara funeraria fue cavada bajo tierra hasta alcanzar 3,10 mts de profundidad, en tanto las demás cámaras llegan hasta un metro más abajo que aquella.

Un detalle curioso hallado por el excavador es un nicho sobre la cara sur de la cámara mortuoria, que contenía los esqueletos de dos gacelas; asimismo, parece que este cuarto estaba revestido con paneles de madera con incrustaciones de tiras de oro en láminas: las tumbas más tempranas tenían un revestimiento hecho de esteras coloreadas pegadas a la pared.

La superestructura era muy amplia y se encontraba dividida en cuarenta y cinco compartimientos, presentando la típica “fachada de palacio” en el muro externo, hecha de batientes de piedra caliza caleados en blanco en los recesos exteriores y pintados de rojo en los interiores. Alrededor de la fachada se había construido un zócalo sobre el cual se dispusieron trescientas cabezas de toro modeladas en barro, adornadas con cuernos auténticos.

Dentro de la superestructura se halló una enorme cantidad de vasijas de piedra y cerámica, junto con numerosas impresiones de cilindro-sellos, piezas de esquisto y sílex, peones de juego, mobiliario, cabezas de flechas en piedra, un anillo de oro y una tablilla de madera. Nueve tablillas más se recobraron en la cámara mortuoria, y algunas otras en los cuartos de los almacenes inferiores. En éstos, se encontraron objetos en marfil, posiblemente, en sus orígenes, cajas y contenedores; y una banda que presentaba el serej de Hor Dyer, el nombre propio Sejemka-Sedy, un león delgado y la pata de un toro, seguramente designando el contenido de la caja a la cual alguna vez perteneció.

Tablillas inscriptas de madera y marfil Tablillas inscriptas de madera y marfil
Tablillas inscriptas de madera y marfil

En la cámara funeraria misma se hallaron los restos de un/a adulto/a joven, cuya edad se calculó en unos veintiséis años, junto con mucho mobiliario destruido y vasijas de piedra y cerámica; igualmente se recuperaron sandalias, herramientas de cobre, objetos de tocador, cuero, oro, y objetos de uso ignoto.

La mastaba estaba rodeada por un muro de ronda de casi 0,95 mts de espesor, más allá del cual se encontraron sesenta y dos tumbas subsidiaras en una sola hilera, excavados en dos trincheras contínuas, que fueron compartimentalizadas con muros de ladrillos de adobe. Una hilera corría alrededor de los muros oeste y sur, en tanto la otra está en el extremo norte del lado este. Sobre el lado norte hay otro muro. Cada una de las sepulturas subsidiarias tiene su propia y separada superestructura constituida por una mastaba pequeña de barro rellena con cascajos y son de tope redondeado. Miden entre 1,75 x 1,45 mts y tienen menos de 0,50 mts de altura. Sus ocupantes, aunque se supone que es una tumba particular y no áulica, fueron objeto de un ritual de sacrificio humano. Aparentemente, se trata de servidores, entre los que se halló los restos de un enano y los entierros de varios perros.

Esta mastaba fue robada e incendiada poco después del entierro de su propietario, y tiene evidencias de haber sido restaurada bajo el gobierno de Hor Qaa, limpiándose a nuevo la cámara mortuoria y reforzándose con un muro de ladrillos de 1,20 mts de espesor.

Tumba S 3035 – tempus Hor Udimu (perteneciente al canciller Hemaka)

Según toda evidencia, el reinado de Hor Udimu fue el más fructífero de la Primera Dinastía, marcando un remarcable progreso, no sólo en la arquitectura funeraria, sino en el propio Estado faraónico. La tumba una vez considerada como la de él fue descubierta por C. Firth, pero terminada de exhumar por W. B. Emery, quien reasumió las tareas de excavación que aquél había dejado abandonadas, y la publicó en 1938.

La tumba es muy grande, midiendo 57,30 x 26 mts. Tiene una cámara mortuoria central de 9,50 x 4,90 mts, con el suelo excavado hasta 9 mts de profundidad. Esta cámara está rodeada por tres más, excavados separadamente en la roca madre, que son accesibles por medio de pequeñas puertas en las partes norte y sur del lado oeste de la cámara funeraria.

La infraestructura es accesible mediante una escalera descendente que está ubicada a 9 mts al este de la superestructura y conduce directamente a la cámara mortuoria. Es evidente que tanto el cadáver del rey sy su ajuar funerario fue descendido desde el techo, y recién luego se construyó la superestructura. Este pasaje fue sellado, a intervalos, con bloques pétreos. El pasaje y la escalera se sellaron con cascajos y material de desecho, para luego ser tapiado con una techumbre de ladrillos de adobe.

La superestructura tenía cuarenta y cinco cuartos de almacenaje, algunos de los cuales fueron hallados en excelentes condiciones de conservación, lo que permitió recuperar una enorme cantidad de objetos del ajuar funerario: vasijas de alabastro, esquisto y cristal, incluyendo un bol fragmentado en forma de pluma de avestruz; herramientas, armas y juegos de mesa, incluyendo grandes discos de juego hechos en piedras duras y engarzados con aplicaciones de motivos animales y otros; un ostracón pintado con un toro (¿Apis?) y un mono (¿Thot? O ¿”El Gran Blanco”, una forma de Thot?); fragmentos de cajas de madera; bolsas y textiles diversos; fragmentos de marfil de la pata de un toro, y cerca de quinientas cabezas de flecha de cinco tipos diferentes.

El propietario del sepulcro parece ser el visir Hemaka, cuyo nombre ocurre en varias tablillas de madera y marfil, así como en las improntas de abundantes cilindro-sellos que portan ambos sus títulos y nombre. Estos objetos y los citados constituyen la colección de piezas arcaicas más grande que se haya encontrado hasta ahora. En tanto los platos y vasijas son elementos utilitarios de uso diario, el resto de los materiales revela la gran ingeniosidad de los artesanos y su adelantada tecnología, en comparasión con anteriores muestras de sus habilidades. Es más, el hallazgo de dos papiros sin escribir son tomados como una muestra del avanzado estado de la manufactura del papel en tiempos tan tempranos.

Tumba 3507 – tempus Hor Udimu (posiblemente perteneciente a la Reina Herneit)

Si bien se cree que la reina Herneit fue esposa de Hor Dyer, falleció en los primeros años del gobierno de Hor Udimu, hijo de la reina Merytneit. Y aunque también se cree que es contemporánea a S 3035, quizá sea algo más antigua, ya que carece de escalera como en aquella. Esta es la última mastaba de la Primera Dinastía exhumada por W. B. Emery en el cementerio de dicha época, en el extremo oriental de la escarpadura de Saqqra Norte.

Su infraestructura consiste de un foso, que mide 5,25 x 3,15 mts, y se hunde 4,75 mts de profundidad en la roca madre. El techo inferior se construyó a 2,50 mts del piso de la fosa, en tanto el superior sólo se encuentra unos centímetros por sobre elnivel del suelo del desierto. La parte sur del techo inferior tiene dos pilares de roca, sobre el que hay un dintel en piedra caliza decorado con leones recostados, cortados con martillo.

El dintel soporta una techumbre de piedra que cubre la parte sur de la cámara mortuoria, en donde se hallaron vasillas de piedra y cerámica. En la parte norte, se encontraron restos de un ataúd de madera, junto con algunos huesos humanos, quizá de la reina Herneit. Colocados dentro de nichos de ladrillo, se hallaron también platos cerámicos con restos de bueyes o toros, rodeando el ataúd, así como fragmentos de joyería en fayenza, oro, lapislázuli y cornalina, y brazaletes quebrados de marfil y piedra. Otros artículos encontrados en este cuarto consisten de piezas de juego y esquisto en láminas, al igual que varias improntas de cilindro-sellos a nombre de Hor Udimu y la reina Herneit.

La superestructura es la mejor conservada de todo el cementerio, e incluye veintinueve cámaras cruzadas por paredes divisorias de 0,65 mts de espesor. Los muros se han conservado, en algunos puntos, hasta los 2,50 mts de altura. Al igual que los demás sepulcros de la Primera Dinastía, presenta la “fachada de palacio” y un zócalo en donde se han colocado cabezas de toro en barro ornadas con cuernos auténticos. La tumba estaba protegida con un muro de ronda con una puerta de 1,65 mts de ancho sobre el lado sur. Entre este muro y la mastaba, el suelo estaba pintado de verde.Enterrado bajo su entrada, W. B. Emery excavó la tumba de un perro saluki, pero no halló ninguna otra tumba secundaria.

Tumba S3038 – tempus Hor Ândyib (posiblemente perteneciente al noble Nebitka)

Esta mastaba fue posiblemente iniciada bajo Hor Udimu y terminada bajo Hor Ândyib. Fue explorada en 1936, pero la IIª Guerra Mundial demoró grandemente su publicación. C. Firth ya había exhumado la infraestructura y la cámara mortuoria en 1931, pero no reconoció el carácter del sepulcro hasta muchos años después. Y es que la tumba fue construida en tres etapas diferentes.

En su primera fase, medía 22,70 x 10,55 mts, y al norte y sur del foso central se erigirieron dos almacenes; sobre el norte habían nueve silos de granos con tapa, sobre el este, una losa cerraba el acceso a la cámara funeraria. Otra corta escalera, justo al sur de la antedicha, llevaba a un almacén ubicado sobre la cámara mortuoria.

La tumba es de gran importancia, ya que quiebra con anteriores patrones de arquitectura funeraria. Mostraba tres etapas de construcción, en las dos primeras mostraba una edificación en gradas, que se ha considerado como un protoripo de la Pirámide Escalonada de Dyoser, en Saqqara Norte. El lado oriental de la superestructura era liso y vertical, los otros tres lados eran en gradas de ocho escalones, que asemejan a una pirámide truncada, que llegaba a 2,30 mts de altura y estaba revestida en piedra caliza fina.

Mastaba-piramide-saqqara-3038

Mastaba-pirámide de Andyb. S3830

En la segunda fase, la parte sur de la terraza superior estaba elevada y una terraza de ladrillos se agregó a la superestructura, alcanzando los 12,55 x 35 mts de superficie. En la tercera y última parte de la construcción, la mastaba fue provista con el clásico muro externo en “fachada de palacio”, y la superestructura divida en compartimentos de almacenamiento. Así, los escalones creados en la segunda etapa quedaron ocultos a la vista.

Entre los utensilios descubiertos en la mastaba se cuentan treinta y una vasijas de piedra, implementos de esquisto, estampas de cilindro-sellos, y algo de cerámica.

Tumba S3111 – tempus Hor Ândyib (posiblemente perteneciente al noble Sabu)

Tempranamente en 1936, W. B. Emery exhumó esta tumba, que tomó como el entierro del rey Hor Ândyib, pero que actualmente se considera el sepulcro del noble Sabu. Carece de una escalera y su superestructura se halló llena de arena y ceramios rotos.

Su foso mide 10,45 x 6 mts y tiene 2,55 mts de profundidad. La infraestructura está dividida en siete compartimientos, incluyendo cuatro al norte y dos al sur de la cámara mortuoria, la cual, a pesar de haber sido saqueada en la antigüedad, se encontraba en buen estado de conservación. En ella se encontraron restos del ataúd de madera, con trazas del cuerpo del difunto. Igualmente, se hallaron varios vasos pétreos y cerámicos, dos cajas con instrumentos de sílex, flechas, unos pocos instrumentos de cobre, dos esqueletos de bueyes y fragmentos de un bol de esquisto.

Tumba S3505 – tempus Hor Qaa (posiblemente perteneciente al noble Merkai)

Esta impresionante mastaba primero se pensó que pertenecía al soberano Hor Qaa. Mide 62,50 x 40 mts en su superestructura completa; la mastaba en sí misma tiene 24,15 x 35,10 mts, y marca un gran avance en el desarrollo de la arquitectua funeraria.

Al igual que en la tumba S3504, tiene “fachada de palacio” y un zócalo que rodea el sepulcro, con cabezas de toro hechos en yeso y con cuernos auténticos. En un nicho ubicado en el lado este, se halló una estela del propietario, hecha en piedra caliza. De la misma manera se encontraron los restos de dos estatuas de madera del propietario, por primera vez en un sepulcro arcaico. Uno de los descubrimientos más importantes fue, entre restos de vasos pétreos y cerámicos, una laja de piedra inscripta con el nombre de un soberano desconocido: Hor Seneferka, quien se supone fue el sucesor de Hor Qaa.

Notable es el proto-templo excavado en la parte norte, similar al templo norte de la Pirámide Escalonada de Dyoser en Saqqara Norte, que consiste de numerosos cuartos y corredores. Esta tumba no presenta entierros subsidiarios.

Tumba S3500 – tempus Hor Qaa

Este sepulcro, hallado por W. B. Emery en 1946, nunca fue considerado un entierro áulico. Aquí hay elementos que marcan la transición hacia la Segunda Dinastía, como ser la presencia de un único nicho sobre el muro este, en su extremo sur.

La infraestructura consiste de una gran cámara mortuoria de 8,10 x 5,40 mts, que tiene un pequeño almacén al norte. La cámara principal tiene una escalera que nace sobre el lado este. Sobrre la infraestructura, hay dos cuartos al sur y tres al norte, dos de los cuales estaban llenos de jarras de vino (al oeste) y jarras y modelos de graneros en barro (al este).

Pocos artículos del ajuar funerario fueron encontrados, entre ellos se cuentan vasijas de cerámica, algunos implementos en sílex y esquisto, algunas improntas de cilindro-sellos a nombre de Hor Qaa, y un fragmento inscripto a nombre de Sn-Nit, quizá el propietario de la tumba.

Hay evidencias de cuatro entierros subsidiarios al sur del sepulcro, parcialmente ubicados debajo del muro de ronda. Todos ellos están techados con una bóveda de ladrillos de barro, que es una de las evidencias más tempranas de este tipo de arquitectura. Tres de ellas se encontraron intactas, y la más occidental contenía los restos de un hombre de mediana edad y de una anciana, envueltos en tela de lino, dentro de sus ataúdes de madera.

Nota Bene: La presente nota no incluye a todas y cada una de las mastabas de la Primera Dinastía que hay en Saqqara Norte, pero se han incluido las más importantes de entre ellas. Para una consulta más profunda del tema, sugerimos ver F. Raffaele, “Archaic Saqqara: An Introduction“, on-line  (Nápoles, 2002 y actualizaciones).

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