Egipto fuera de Egipto. Las colecciones egipcias en los museos del mundo
Por Cayetana Gomis Fletcher
1 octubre, 2011
Piedra de Rosetta rodeada de visitantes del British Museum. Foto Susana Alegre
Modificación: 20 enero, 2017
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La configuración del mapa de colecciones egiptológicas fuera de Egipto es muy variada y compleja: públicas, privadas, pertenecientes a universidades, a fundaciones… La variedad es amplísima. También existe una gran diversidad en la manera de tratar sus fondos. La presentación de las colecciones acostumbra a variar en función del objetivo principal que se proponen, dependiendo de lo que desean resaltar y del mensaje que desean hacer llegar al público. A veces hay instituciones que ni siquiera se han planteado aún estas preguntas o que si lo han hecho no consiguen el objetivo propuesto. Son aquellas que están más inmersas en los proyectos de investigación arqueológica y de laboratorio, y no tanto en la difusión o la didáctica.

Aunque podamos destacar todas estas diferencias, igualmente se pueden constatar semejanzas. Es frecuente un deseo de renovación y, sobre todo, parecen compartir como común denominador el deseo de acercarse al público y, a la vez, lograr atraer al público. Hay que tener en cuenta que el receptor de este tipo de producto cultural cada vez es más amplio en número y en tipologías. El interés por el antiguo Egipto se ha ido despertando desde hace años entre todo tipo de segmentos de la población y estos usuarios que reclaman una mejor calidad y mayor variedad de presentaciones del producto del que son receptores (Fig. 1).

Las colecciones egipcias en el mundo

Para poder comprender con más claridad la situación actual de las colecciones egipcias en el mundo, dos referencias son la base necesaria: sus orígenes y la distribución geográfica.

Egipto fuera de Egipto: sus orígenes y evolución

El fenómeno de la formación de colecciones egipcias se puede remontar muchos siglos en el tiempo. Coleccionistas privados como la familia Medici, Turpin de Crisse, Esprit Calvet… ya mostraban su interés por la adquisición de objetos del antiguo Egipto: amuletos, sarcófagos, vasos canopos, joyas, papiros… Cualquier tipo de pieza arqueológica (y etnológica) era adquirida con la finalidad de aumentar su muestra de culturas de todo el mundo.

Pero será realmente a partir del siglo XIX cuando las colecciones privadas de todo el mundo occidental se verán nutridas de objetos traídos desde Egipto. Será básicamente después de la ocupación de Egipto por parte de las tropas de Napoleón Bonaparte, cuando la entrada de los países europeos en el escenario egiptológico será un hecho imparable. Además, la aparición en escena del pachá Mehmet Ali facilitará enormemente la dinámica expoliadora de los europeos en Egipto. Este gobernador (1805-1849) mantuvo una buena amistad con los diplomáticos extranjeros en Egipto, y su forma de demostrar tal relación cordial era ofreciendo regalos y favores. Regalos y favores en forma de sarcófagos, estelas, monolitos o joyas del antiguo Egipto que eran entregadas a los reyes de Francia (Carlos X), de Italia (Carlos Felice de Saboya) o a los museos de las naciones europeas.

Por otro lado, en estos mismos momentos estaba sucediendo un hecho revolucionario: el desciframiento de la escritura jeroglífica por parte de Jean-François Champollion (1790-1832) al descubrir a partir de 1822 el significado del decreto de Canopus, la famosa Piedra de Roseta. Este sería el punto de partida de la Egiptología como ciencia investigadora. Una ciencia, por entonces, en manos de los occidentales. Una ciencia con excavaciones financiadas por aristócratas e incluso reyes. El material resultante de estas excavaciones fue engordando las colecciones privadas de expertos y legos, de egiptólogos y aficionados (y posteriormente de los museos). Porque la norma, como en otros países no occidentales, consistía en que los objetos encontrados en las campañas arqueológicas en Egipto iban al país responsable de la misión arqueológica. Hoy en día, por ley, tales descubrimientos arqueológicos tienen que quedarse en Egipto.

Este tipo de colecciones, en buena parte, dieron lugar a los museos europeos del siglo XIX y principios del XX. Unos museos colonialistas que querían demostrar la superioridad de los países occidentales a partir de mostrar la mayor cantidad de objetos de otras épocas y regiones, además de lucir la singularidad o exclusividad de las mismas piezas.

Podemos tomar como referencia la Inglaterra del siglo XIX, donde los museos se crean y amplían gracias a las donaciones y ventas de colecciones por parte de egiptólogos como Flinders Petrie, que vende su colección a la University College de Londres. O de coleccionistas privados como el Vizconde Fitzwilliam, que transfiere su colección a la Universidad de Cambridge. O de personajes acaudalados como Sir John Soane. O la familia Cuming. Además hay que tener en cuenta las excavaciones patrocinadas por los propios museos… Todas estas aportaciones fueron todavía más fáciles desde que Gran Bretaña declarara Egipto como su protectorado el año 1914.

Este largo período de formación de las colecciones es también el momento en que se fundan la mayoría de los museos egiptológicos más destacados y célebres: Ägyptisch-Orientalische Sammlung von Kunsthistorisches Museum (Viena), Museo Egizio de Turín, colección egipcia del Louvre y del British Museum… Y es el momento de la llegada a Europa de las piezas más conocidas de las colecciones egipcias que todavía hoy son el polo de atracción de los visitantes a estos museos: la Piedra de Roseta llega a Londres en 1802, y el busto de Nefertiti al Ägyptische Museum de Berlín en 1912.

Fig. 2. Distribución de las colecciones egipcias en el mundo. En Googlemaps: http://maps.google.com/maps/ms?ie=UTF8&hl=fr&t=h&msa=0&msid=200856473600351161514.000496c655733ce277835&z=2

Fig. 2. Distribución de las colecciones egipcias en el mundo. En Googlemaps: http://maps.google.com/maps/ms?ie=UTF8&hl=fr&t=h&msa=0&msid=200856473600351161514.000496c655733ce277835&z=2

Del período entreguerras (1918-1939) es difícil destacar otra situación relacionada con los museos egipcios que no sea la parada de sus actividades de investigación. Aún así, por ejemplo en Jerusalén llega una colección egipcia importante a lo que más adelante será el Studium Biblicum Franciscanum Archaeological Museum. Y en California (Estados Unidos), en el año 1928 se presenta la colección del Museo Egipcio Rosacruz de San José.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) vuelve a verse un repunte en la actividad egiptológica. Se recuperan la actividad científica y las excavaciones, y se replantea la presentación de las colecciones de los museos ya existentes. Pero también se fundan nuevos museos con colecciones egipcias como The National Museum of Lebanon (1942) en Beirut (Líbano) o The Museum of World Religions of Taipeia (1948) en Yungho (Taiwán). Al mismo tiempo que las colecciones de los museos de los antiguos países colonizadores iban incrementándose gracias sobre todo a las excavaciones y adquisiciones, nuevos países de fuera de la órbita occidental comenzaban a entrar en la política de adquisiciones y muestras de piezas procedentes de Egipto.

A partir de los años 60, la creación de colecciones y muestras egipcias no es tan importante como lo fue durante el siglo XIX y la primera década del XX, pero siguen naciendo nuevos museos: The Cummer Museum of Art & Gardens en Jacksonville (Florida, Estados Unidos) el año 1961, The Institute of Egyptian Art and Archaeology of the Memphis University Art Museum (Menfis, Tennessee, Estados Unidos) el año 1984, el Museo Egipcio de Rosacruz-Ordem Rosacruz (Curitiba, Brasil), el Museu Egipci de Barcelona el 1993, etc. Y más recientemente, The Ancient Egyptian Museum en Shibuya (Tokio, Japón) en 2009 y en 2010 el Museo Sudafricano de Antigüedades Egipcias en Johannesburgo (Sudáfrica).

Las colecciones de antigüedades egipcias de estos nuevos museos se conforman generalmente por adquisiciones. Se trata de iniciativas promovidas por coleccionistas privados o generadas gracias a préstamos de otras instituciones que ayudan a la aparición de estos nuevos museos o fundaciones.

Egipto fuera de Egipto: distribución geográfica

La localización de la mayor parte de las galerías, museos y compilaciones egipcias es bien clara (Fig. 2). Desde el principio, las piezas del antiguo Egipto han sido adquiridas por los mismos países formados por el triángulo Inglaterra-Francia-Alemania. Estos países, junto con Italia, son los estados europeos que han recibido mayor cantidad y calidad de objetos arqueológicos del Egipto faraónico (Fig. 3). Pero también son éstos los que más especialistas en Egiptología han aportado a la historia de esta ciencia (y aún lo hacen).

Otro foco de concentración de colecciones egipcias es básicamente Estados Unidos, donde se presenta una gran cantidad de fondos egiptológicos vinculados comúnmente a instituciones universitarias o museos generalistas de arte o historia natural. Aunque a partir de mediados de siglo XX, y sobre todo estos últimos años, se ha podido observar el interés de algunos países africanos o asiáticos por la antigua civilización del Nilo. Museos de Sudáfrica, Sudán, Japón, Taiwán… han incorporado a sus fondos piezas de Egipto.

Fig. 3. Sala de la colección egipcia del Museo Arqueológico de Florencia. Foto de Susana Alegre García.

Fig. 3. Sala de la colección egipcia del Museo Arqueológico de Florencia. Foto de Susana Alegre García.

Pero aunque parezca que la Egiptología se está extendiendo geográficamente (ciertamente hay muchos equipos de arqueólogos japoneses trabajando en excavaciones en Egipto), no es menos cierto que el grueso de la Egiptología la continuamos encontrando física e intelectualmente en dichos países citados.

Las colecciones egipcias y su carácter

Hasta ahora hemos podido ver cómo y dónde se han ido localizando las colecciones egipcias fuera de Egipto. Su origen han sido adquisiciones y donaciones de coleccionistas privados (ya sean aficionados o egiptólogos), de otras instituciones, de excavaciones, de préstamos… Ahora vamos a ver que trato se les da a estas piezas milenarias. ¿Se trata de fondos de consulta?. ¿Su difusión es para todo tipo de público?. ¿Cuál es el precio para visitarlas? ¿Sirven a la investigación?…

Colecciones públicas y privadas

La presentación de las colecciones difiere mucho según se trate de instituciones públicas y privadas. Las colecciones estatales normalmente ya están bien acomodadas o tienen una gran publicidad e importancia previa que resultan atractivas por sí mismas y no necesitan incorporar novedades en su presentación al público. Pero si nos fijamos en las fundaciones privadas o en las nuevas colecciones que están surgiendo hoy en día, podemos observar una intención en la renovación de su mensaje y, sobre todo, de cómo quieren atraer a los visitantes de las muestras y usuarios de actividades.

Aunque no siempre se cumple esta norma de que lo público es obsoleto y lo privado innovador, ya que si miramos el Museo Egipcio de Berlín (dentro del Neues Museum), entidad pública, nos sorprende ver una forma de presentación atractiva de algunas piezas claves, como el busto de Nefertiti (Fig. 4).

Fig. 4. Presentación actual del busto de Nefertiti en el Neus Museum de Berlín. Foto en: www. de.wikipedia.org/wiki/Nofretete

Fig. 4. Presentación actual del busto de Nefertiti en el Neus Museum de Berlín. Foto en: www. de.wikipedia.org/wiki/Nofretete

Por otra parte, fundaciones privadas como el Museu Egipci de Barcelona o el Museo Egizio de Turín (la mejor colección de piezas egipcias del mundo fuera de Egipto e institución privada desde 2004) comienzan a presentar parte de su muestra de forma más atractiva (Fig. 5) y inteligible (Fig. 6).

Fig. 5. Nueva presentación, en penumbras y con luz cenital, en las salas de estatuaria en el Museo Egizio de Turín. Foto Susana Alegre García.

Fig. 5. Nueva presentación, en penumbras y con luz cenital, en las salas de estatuaria en el Museo Egizio de Turín. Foto Susana Alegre García.

Otro aspecto a resaltar en este sentido es la diferencia en las políticas de accesibilidad y financiamiento de los museos. Nuevamente, vemos una correspondencia entre precios accesibles (incluso gratuidades como en el caso del British Museum) y entidades públicas. Al contrario, las fundaciones privadas, nutridas de presupuestos de entidades colaboradoras, amigos y mecenas de la fundación (una iniciativa inglesa copiada en muchos museos de todo el mundo), precisan igualmente de unas tarifas de accesos y actividades más elevadas para poder financiar su maquinaria.

Las colecciones egipcias y su relación con su entorno

Muchas de las colecciones egipcias que hemos ido viendo no fueron creadas exclusivamente para el disfrute de su contemplación, sino que una parte importante de éstas tenían y aún mantienen una clara relación con la vertiente científica de sus instituciones poseedoras. La creación de colecciones para el estudio, como muestra de referencia e investigación en universidades ha sido más común en los países anglosajones y de tradición germana. Sobre todo en Reino Unido, Estados Unidos y Alemania encontramos muchas universidades que tienen su propio museo de arte, arqueología, ciencias naturales… Los departamentos de las universidades están íntimamente relacionados con las colecciones de estos museos y, muy importante, con misiones arqueológicas en Egipto.

Fig. 6. Plafón explicativo del complejo orden a seguir en las salas del Museo Egizio de Turín. Foto de Susana Alegre García.

Fig. 6. Plafón explicativo del complejo orden a seguir en las salas del Museo Egizio de Turín. Foto de Susana Alegre García.

Ejemplos de este caso los encontramos en el Art Museum de la Universidad de Menfis, el Oriental Institut Museum de la Universidad de Chicago, el Egypt Centre de la University of Wales (Swansea), el Ashmolean Museum del Griffith Institute de Oxford, The Petrie Museum of Egyptian Archaeology de la London Gobal University, el Durham University Oriental Museum, Ägyptologisches Seminar der Universität Bonn, Ägyptisches Museum der Universität Leipzig…

Las investigaciones pueden ser de cualquier tipo: misiones arqueológicas, investigación de nuevas tecnologías para la conservación y restauración de materiales arqueológicos, tesis sobre significados de piezas, interpretaciones de escritos, registro y publicación de la colección… Y se trata de trabajos que puede llevar a cabo (debería hacerlo) cualquier tipo de institución, pública o privada, relacionada con la universidad o no (Fig. 7).

Pero esta implicación de los museos con la investigación (ya sea por su relación con universidades o por la creación de departamentos específicos del mismo museo) no es el único aspecto que puede sorprendernos de las instituciones culturales con relación con la Egiptología desde un prisma más mediterráneo. La inclusión de algunas colecciones egipcias dentro de museos de Historia Natural o de museos de Arte es por lo menos curiosa.

Museos estadounidenses optan por unas presentaciones generalistas de la historia del hombre vista desde la perspectiva natural y antropológica a la vez o bien desde la historia del arte desde la Prehistoria hasta la Contemporaneidad. Por lo tanto podemos encontrarnos los mismos tipos de piezas en el Burke Museum of Natural History and Culture de Seattle, en el Walton Hall of Ancient Egypt del Carnegie Museum of Natural History o en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Desde la perspectiva más europea (y sobre todo mediterránea), la presentación de las colecciones egipcias se relaciona más con la arqueología, muchas veces presentando cada fenómeno, cada época, cada espacio de forma aislada sin relación con otros aspectos y circunstancias; una presentación enciclopédica.

Museología y Museografía

Los museos con colecciones de arqueología por regla general han sido de los que más han tardado en incorporarse a una nueva forma de presentar sus artefactos. Los museos de ciencias naturales o ciencia y tecnología, al sentir más cerca las innovaciones tecnológicas y ser más coetáneos a su tiempo, han innovado sus presentaciones antes. Pero en el campo de los museos de arte, arqueología e historia aún queda mucho por hacer.

Fig. 7. Investigación completa de la momia Dama de Kemet en el Museu Egipci de Barcelona. Foto en: www.heraldo.es/noticias/sociedad/el_rostro_las_momias.html

Fig. 7. Investigación completa de la momia Dama de Kemet en el Museu Egipci de Barcelona. Foto en: www.heraldo.es/noticias/sociedad/el_rostro_las_momias.html

Sin embargo, ya se pueden ver ejemplos de museos egipcios con discursos y recursos atractivos e innovadores. Ya se puede sentir una intención generalizada por renovar los contenidos museológicos y sorprender en su presentación. Sin salir del mismo Egipto, en estos momentos se está llevando a cabo una renovación total en los museos icónicos del país. En Alejandría, El Cairo y Guiza, se están construyendo tres museos clave para la gran colección nacional, que será presentada con las últimas tecnologías (realidad virtual, realidad aumentada, interactivos…) y de una forma más inteligible y cercana. Los cambios políticos que se están produciendo actualmente están retrasando la finalización de estos proyectos. Proyectos que pretendían ser referentes mundiales, centros de acogida masiva de turistas y a la vez espacios que reflejaran la identidad egipcia. “La egiptología para los egipcios” decía a menudo el antiguo director del Consejo Superior de Antigüedades Egipcias, Zahi Hawass. Pero los proyectos arquitectónicos, museológicos y museográficos de estos museos los realizaban empresas extranjeras.

Fig. 8. Visita guiada a un grupo de visitantes en el Museo Egipcio de Turín. Foto Susana Alegre García.

Fig. 8. Visita guiada a un grupo de visitantes en el Museo Egipcio de Turín. Foto Susana Alegre García.

Saliendo de Egipto, la presentación de los objetos de cualquier museo de arqueología egipcia a través de ejes cronológicos y tipológicos era la norma hasta ahora. La muestra por ámbitos temáticos está desbancando a la vieja presentación de corte enciclopédico. Se generaliza la organización de las piezas con la finalidad de explicar temas concretos como la religión, los rituales funerarios, la cosmética, la guerra, el trabajo cerámico… Pero también por conjuntos de espacios: la tumba, el yacimiento e incluso el laboratorio no sólo explican los propios objetos, sino también (y puede que más importante) el método de trabajo de los egiptólogos para llegar a las conclusiones expuestas en las vitrinas, plafones y publicaciones. Los discursos comienzan a incorporar la explicación de la historia de la propia ciencia egiptológica.

Los estudios de público han revelado que es mucho más cómoda y comprensible la visita si se hace de forma temática. El visitante salió con unas ideas más claras de los cuatro puntos clave que la exposición quiere transmitir. Pero la evolución es también importante a la hora de explicar una cultura como el Egipto predinástico y faraónico. Por eso mismo, dentro de cada temática el orden es (o debería ser) cronológicamente lineal.

Fig. 9. Sala de estatuaria del Imperio Antiguo en el Museo del Louvre. Foto Susana Alegre García.

Fig. 9. Sala de estatuaria del Imperio Antiguo en el Museo del Louvre. Foto Susana Alegre García.

La parte positiva de esta forma de presentación por ejes temáticos es que no obliga al museo a tener en sus fondos objetos representativos de todas las épocas del antiguo Egipto. Se trata de una presentación del discurso ajustable a la colección del museo. Tenemos que tener en cuenta que muchas de las colecciones se formaron a partir de donaciones y adquisiciones de coleccionistas particulares que adquirían los objetos que a ellos más les interesaban. Así que no siempre forman colecciones globales. Además, las expediciones arqueológicas que las instituciones llevan a cabo normalmente se centran en unos períodos o regiones concretas. Consecuentemente, por ejemplo en el Neues Museum de Berlín hay un apartado importante dedicado a Amarna y otro a Sudán (donde el museo excava desde hace mucho tiempo), o en el British Museum destacan las galerías de Nubia, Etiopía y el Egipto copto.

Sin embargo, aún podemos encontrar muchos museos que continúan con el orden cronológico, aunque hayan renovado su discurso y museografía. Este es el caso de la colección egipcia más antigua de Europa, la del Kunstistorisches Museum de Viena, o la del Louvre, donde se combinan el orden temático y cronológico.

Ya sean clasificaciones por cronotopos (período y lugar) o por temas, de un tiempo a esta parte se está optando igualmente por presentaciones más diáfanas, no tan sobrecargadas como antes, usando soportes museográficos, iluminaciones y espacios adecuados a las piezas, su conservación y contemplación, y a la comodidad de los visitantes. Ya no encontramos tantas galerías de curiosidades ni acumulaciones de artefactos (Fig. 8). Ahora se privilegia una selección de los objetos a exponer, ya sean las piezas más representativas, impactantes o expresivas en el discurso del museo (Fig. 9).

Con el fin de hacer llegar su mensaje al público, los museos utilizan diversidad de recursos museográficos. Uno de los recursos que está haciéndose protagonista en los museos egipcios de todo el mundo es la escenografía, las recreaciones de espacios arquitectónicos y naturales interiores y/o exteriores como se podrían encontrar en la época de los antiguos egipcios o en el momento de su descubrimiento. Este recurso de ambientación ya era común en algunos museos en el momento de su fundación. Tal es el caso del Ägyptisches Museum de Berlín, donde las galerías estaban ambientadas con columnas, pinturas y relieves recreados según la época (Fig. 10). Durante la Segunda Guerra Mundial éste museo se vio gravemente afectado por los bombardeos y muchas escenografías se perdieron.

Fig. 10. Ambientación egiptomaníaca del Ägyptistes Museum que fue diseñada por Friedrich August Stüler en 1862. Foto en: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Neues_Museum_Aegyptischer_Hof.jpg

Fig. 10. Ambientación egiptomaníaca del Ägyptistes Museum que fue diseñada por Friedrich August Stüler en 1862. Foto en: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Neues_Museum_Aegyptischer_Hof.jpg

Otras recreaciones históricas destacables son las del Kunstistorisches Museum de Viena, el British Museum de Londres, el Metropolitan de Nueva York y, sobre todo, la del Musée Tessé de Le Mans. Aquí se pueden ver las reproducciones de dos tumbas: la de la reina Nefretari y la de Sennefer, una de las más hermosas de la necrópolis tebana. Se trata de ideadas y producidas por la fundación Kodak-Pathé a partir de clichés fotográficos antiguos y modernos. El resultado fue excelente (Fig. 11).

Estas recreaciones ayudan al visitante a comprender más fácilmente cómo serían ciertos lugares del Antiguo Egipto. Pero con este recurso se debe ir con cuidado: se debe hacer un buen estudio previo y no banalizar. Ya que si nos puede explicar muchas cosas de un solo vistazo, también nos puede llevar a error rápidamente. La fachada exterior del Rosicrucian Museum de San José sería una banalización innecesaria (Fig. 12).

Finalmente, el uso de las nuevas tecnologías a la hora de explicar diferentes aspectos y períodos de la historia de los habitantes del Nilo aún es muy escaso. Pocos audiovisuales e interactivos in situ refuerzan los discursos, y serían una buena herramienta para hacerlo. Las nuevas tecnologías de realidad aumentada, recreaciones históricas y soporte gráfico…. se han relegado más a los espacios virtuales de las páginas web de las instituciones.

La divulgación de las colecciones egipcias

Como en otros tipos de museos de historia y arqueología, los museos con colecciones egipcias han incorporado el recurso de las visitas guiadas y los talleres como herramienta divulgativa. Son actividades dirigidas por voluntarios o expertos (British Museum) o guías y monitores del propio museo o externos. Suelen ser actividades con discursos generalmente temáticos, que tratan aspectos como la momificación, el simbolismo, la mitología, el faraón… En definitiva, temáticas que generan gran atracción y que las instituciones museísticas aprovechan este interés generalizado.

Las actividades no son únicamente visitas guiadas, sino que cada vez hay más intención de enseñar a través de la participación, de los talleres. Y muchos de ellos relacionados con el método científico, la excavación arqueológica: “Il piccolo egittologo”, taller del Museo Egizio de Turín. Sin embargo, todavía falta mucho para llegar al nivel de participación que ya podemos encontrar en otro tipo de museos como los de ciencia.

No sólo las actividades dirigidas, conferencias o publicaciones son el punto fuerte de la difusión de estas instituciones. Las exposiciones temporales e itinerantes han llegado a ser uno de los atractivos de museos y fundaciones con y sin colecciones egipcias. Por supuesto, tenemos que recordar la exitosa exposición itinerante Tutankhamon: the tomb and its treasures. Aunque estaba basada en réplicas, la atracción fue increíble en todas las ciudades por donde pasó.

La política de préstamos de piezas entre diferentes instituciones museísticas y la proliferación de exposiciones temporales han provocado que últimamente haya un intenso vaivén de objetos arqueológicos de un lado a otro del mundo. Exposiciones temporales temáticas sobre los mismos temas que tratábamos con la didáctica: el Más Allá (The Quest for Immortality, exposición itinerante del Bolton Museum por el Lejano Oriente) y la vida cotidiana (Daily Life in Ancient Egypt, exposición temporal en el Yale Peabody Museum). Pero en este caso también se añaden temáticas sobre la propia Egiptología y egiptólogos reconocidos (Champollion en personne en el Musée des Écritures du Monde de Figeac), sobre excavaciones arqueológicas recientes (Projecte Monthemhat. Les mòmies oblidades, en el Museu d’Arqueologia de Catalunya) y sobre personajes del Antiguo Egipto (Haremhab, The General Who Became King, en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York). Son formas de acercar por un lado la ciencia egiptológica y, por otro, la vida y/o la muerte en el antiguo Egipto, personificando y acotando el contexto a explicar.

Además de esta difusión del patrimonio egipcio in situ, dentro de los museos, también está proliferando la didáctica a distancia. Las exposiciones virtuales, los recursos didácticos online, los foros de debate, las publicaciones en los sitios web… son realidades desde hace unos años y con mucho futuro. Internet es el medio por excelencia para generar, compartir y debatir información de forma masiva, y por lo tanto es una herramienta que los museos de cualquier temática deben usar ya como medio para llegar a todo tipo de usuario. Incluso se ha creado un museo egipcio virtual, el Global Egyptian Museum.

Fig. 11. Parte de la extensa reproducción de la tumba Sennefer en el Musée Tessé. Foto en: http://fr.wikipedia.org/wiki/Musée_de_Tessé

Fig. 11. Parte de la extensa reproducción de la tumba Sennefer en el Musée Tessé. Foto en: http://fr.wikipedia.org/wiki/Musée_de_Tessé

Fig. 12. Museo Egipcio Rosacruz de San José (California, Estados Unidos). Foto en: http://en.wikipedia.org/wiki/Rosicrucian_Egyptian_Museum

Fig. 12. Museo Egipcio Rosacruz de San José (California, Estados Unidos). Foto en: http://en.wikipedia.org/wiki/Rosicrucian_Egyptian_Museum

Conclusión

Si en sus orígenes, las colecciones egipcias fuera de Egipto llevaban el germen de la superioridad, la singularidad y la posesión, hoy en día la justificación de por qué han permanecido donde están los objetos expoliados en su momento es variada según qué institución. Se trata teóricamente de regalos de los propios gobernadores egipcios, que se sacaron de Egipto antes de la existencia de cualquier legislación, que son una muestra de una cultura desparecida hace miles de años y que no todo el mundo tiene la oportunidad de ver sus restos en directo.

Estas justificaciones cada vez van atenuándose y las devoluciones de objetos al Estado egipcio es una realidad de un tiempo a esta parte, sobre todo desde que Zahi Hawas, antiguo director del Supreme Council of Antiquities, comenzase una campaña de exigencias de retornos de las piezas más emblemáticas a su lugar de origen. Incluso el Metropolitan de Nueva York devolvió una serie de objetos de la tumba de Tutankhamón. El siguiente paso era el busto de Nefertiti y la Piedra de Roseta. Pero con la situación de cambios políticos que está sufriendo el país del Nilo en la actualidad, estos asuntos se han dejado al margen por el momento.

Y ¿qué pasará si los museos del mundo devuelven las piezas clave que sustentan su discurso museológico entorno a la antigua civilización egipcia? ¿Nos encontraremos ante un momento para replantearse la necesidad de tener colecciones no locales o nacionales? ¿Serán las réplicas o la museografía virtual y a distancia las que se impondrán? ¿Se agotará el interés por visitar estos museos iconos de la Egiptología? ¿O el interés por el Antiguo Egipto se verá alimentado por otros medios?

Por supuesto que hasta que no se estabilice completamente la situación en el mismo Egipto y se replanteen las políticas culturales del país, no podremos tener una respuesta clara a estas preguntas. Aunque parece obvio que la atracción que despierta la cultura de los faraones nunca se agotará.

ANEXO: Listado de algunas de las colecciones egipcias fuera de Egipto

Alemania
Neues Museum. Berlín.
Kestner Museum. Hannover.
Roemer und Pelizaeus-Museum. Hildesheim.
Ägyptisches Museum der Universität Leipzig. Leipzig.
Staatliches Museum Ägyptischer Kunst. Múnich.
Museum Schloss Tübingen. Tubinga.
Ägyptologisches Seminar der Universität Bonn. Bonn.
Sammlung des Ägyptologischen Instituts der Universität. Heidelberg.

Austria
Kunsthistorisches Museum. Viena.

Bélgica
Musées Royaux d’Art et d’Histoire. Bruselas.
Musée Royal de Mariemont. Bruselas.

Brasil
Museu Egípcio e Rosacruz-Ordem Rosacruz, AMORC. Curitiba.

Canadá
Royal Ontario Museum. Toronto.

Croacia
Arheološki Muzejm, Zagreb.

Dinamarca
Carsten Niebuhr Institute, University of Copenhagen, Papyrus Collection. Copenhague.
Nationalmuseet. Copenhague.
Ny Carlsberg Glyptotek, The Papyrus Carlsberg Collection. Copenhague.

España
Museu Egipci de Barcelona. Barcelona.
Museu de l’Orient Bíblic de Montserrat. Montserrat (Barcelona).
Biblioteca-Museu Víctor Balaguer. Vilanova i la Geltrú.
Museu Bíblic. Palma de Mallorca.
Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
Museo Municipal de Arqueología. Almuñécar.
Museo de la Cultura del Vino. Briones, Logroño.

Estados Unidos
The Kelsey Museum, University of Michigan. Ann Arbor.
The Michael C. Carlos Museum, Emory University. Atlanta.
The Hearst Museum. Berkeley.
The Museum of Fine Arts. Boston.
The Brooklyn Museum. Nueva York.
The Oriental Institute, University of Chicago. Chicago.
The Detroit Institute of Arts. Detroit.
The Nelson-Atkins Museum. Kansas.
The Metropolitan Museum of Art. Nueva York.
The University of Pennsylvania, Egyptian Section. Filadelfia.
The Rosicrucian Egyptian Museum. San José.
The Art Museum at the University of Memphis. Memphis (Tennessee).

Francia
Musée du Louvre. París.
Musée des Beaux-arts. Lyon.
Musée Lapidaire-Les collections égyptiennes du Musée Calvet. Aviñón.
Musée Pincé – Musée Turpin de Crissé. Angers.
Musée des Beaux-Arts et d’Archéologie. Besanzón.
Musée de Tessé. Le Mans.
Musée d’Archéologie Méditerranéenne. Marsella.
Musée Champollion. Figéac.
Institut de Papyrologie et d’Egyptologie. Université Charles de Gaulle. Lille.

Gran Bretaña
The British Museum. Londres.
The Petrie Museum. Londres.
Sir John Soane’s Museum. Londres.
Fitzwilliam Museum. Cambridge.
Ashmolean Museum. Oxford.
The Manchester Museum. Manchester.
National Museums. Liverpool.
Egypt Centre. University of Wales. Swansea.
Royal Scottish Museum. Edimburgo.
Hunterian Museum. Glasgow university. Glasgow.

Grecia
National Archaeological Museum. Atenas.

Holanda
Allard Pierson Museum. Ámsterdam.
Rijksmuseum van Oudheden. Leiden.

Irlanda
National Museum of Ireland. Dublín.

Israel
Studium Biblicum Franciscanum Museum. Jerusalén.

Italia
Museo Egizio. Turín.
Museo Archeologico Nazionale di Firenze. Florencia.
Museo Egizio del Castillo Sforza. Milán.
Istituto Internazionale del Papiro. Siracusa.
Museo Barracco. Roma.
Museo Civico Archeologico. Bolonia

Japón
The Ancient Egyptian Museum Shibuya. Tokio.

Polonia
Poznan Archaeological Museum. Poznan.

Portugal
Museo de la Fundaçao Calouste Gulbenkian, Lisboa.
Musei Nacional de Arqueologia, Lisboa.

Rusia
Pushkin Museum. Moscú.
The Hermitage. San Petersburgo.

Sudáfrica
Museo Sudafricano de Antigüedades de Egipto. Johannesburgo.

Sudán
National Museum. Jartum.

Suecia
Victoria Museum of Egyptian Antiquities. Uppsala.

Taiwán
Museum of World Religions of Taipei. Yungho.

Vaticano
Museo Gregoriano Egizio. Musei Vaticani. Vaticano.

 

Artículo publicado en el Boletín Informativo de Amigos de la Egiptología, BIAE 75, julio/septiembre, 2011. Ver BIAE 75 aquí: http://egiptologia.com/biae-numero-75-julioseptiembre-2011/

BIAE Número 75 – Julio/Septiembre 2011