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"Egipto, tierra fecunda que produce abundantes drogas; unas son remedios, otras venenos; país de médicos, los más sabios del mundo". (Heródoto de Halicarnaso, s. V a. C. ) Uno de los aspectos más desconocidos de la civilización egipcia, pero que sin duda resulta ser uno de los más fascinantes, es la creación de las bases de la medicina moderna. Cuando todas las culturas antiguas se acercaban a la enfermedad y a sus tratamientos basándose en creencias irracionales de posesión de malos espíritus u ofensas a los dioses, los egipcios daban un gran salto en el conocimiento de los mecanismos que rigen la salud humana, tratando al enfermo, no como culpable, sino sencillamente como afectado por la enfermedad. Su noción de la praxis médica estaba basada en métodos que podemos considerar dotados de cierto cientifismo, como el estudio de los síntomas, el diagnostico, el pronóstico y por último, el tratamiento farmacológico, sin por ello renunciar al potencial psicosomático de hechizos, oraciones y conjuros. En esta sección intentaremos dar a conocer una ciencia que hace más de 4.000 años inventó los precedentes de algunos de los tratamientos e instrumentos actuales, así como de la especialización de los profesionales de la medicina.

Núria Castro nuria.castro.jimenez@gmail.com Coordinadora de la Sección de Medicina de Amigos de la Egiptología - AE

Si entre todos los grandes personajes que vivieron y reinaron en Egipto a lo largo de sus 3.000 años de historia, tuviéramos que elegir al más representativo, no tendríamos más remedio que rendirnos ante Tutankhamon. Podríamos referirnos a este joven e insignificante faraón como uno de los iconos de la Egiptología, al mismo nivel que las propias Pirámides. ¿Quién no ha visto alguna vez la efigie de Tutankhamon como reclamo en los sitios más insospechados? Da igual si se trata del folleto de un crucero por el Nilo, o de una caja de pañuelos del famoso algodón egipcio. Y es que a este joven faraón le cabe el honor de ser el mejor "Relaciones Públicas" de la Egiptología. Y él, con su fascinante historia, fue quien despertó el interés de muchos de los que luego habrían de dedicar sus vidas al estudio de esta milenaria cultura. Si damos credibilidad a las creencias egipcias de que al repetir el nombre de una persona fallecida, se le otorgaba eternidad, debemos pensar que Tutankhamon la ha conseguido sobradamente. Pero para entender el motivo de la curiosidad que despierta este faraón debemos adentrarnos en los albores de la Dinastía XVIII y los hechos cruciales que acaecieron antes y durante su reinado.

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