Calzado y afección podálica en el antiguo Egipto
Por Félix Alonso y Royano
26 septiembre, 2007
Modificación: 6 enero, 2017
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Una aproximación al tema

El título puede servir para cualquier época si se le restringe cronológica y geográficamente; es decir, tanto el calzado, como la falta de calzado siempre -a través de los tiempos- han originado dolencias y malformaciones de los pies, base y fundamento de la deambulación cuando “el hombre” se hace humano. Sin adentrarnos en épocas prehistóricas vamos a tratar de contemplar en el Egipto Antiguo y con los conocimientos que tenemos actualmente cómo andaban y si utilizaban algún artilugio protector de sus pies, así como las afecciones que padecían y han llegado a nuestros días.

No es fácil describir con fundamento esta cuestión pero ayudados por el sentido común y la lógica esperemos dar una panorámica bastante certera del tema que nos ocupa. No obstante el trabajo más exhaustivo y documentado que conozco sobre esta materia es el de Alejandra Cersósimo titulado “Las Sandalias en el Antiguo Egipto” Esta egiptóloga nos dice que “El pie así como también el calzado fueron símbolos de autoridad y de la adquisición de propiedades o bienes”.

Deambulación del egipcio

¿Cómo deambulaba el egipcio? ¡Cómo cualquier bípedo! Independientemente de cómo nos haya llegado a través de papiros y pinturas en tumbas una forma de marcha – fuese militar ó civil- ante el faraón, sumamente encorvados para tener su cabeza por debajo de la altura de éste, lo cierto es que en la vida cotidiana y por la gente común el egipcio andaba como andamos nosotros. El andar inclinados hacia delante se hacía sólo ante la presencia del Horus ó dios viviente y siempre que estuvieran al mismo nivel, ya que cuando éste se encontraba más elevado no necesitaban inclinarse. Esto no era otra cosa que una muestra de respeto hacia su “dios viviente”. Pero aquí viene la cuestión que a nosotros nos interesa: ¿Andaban calzados ó descalzos? Sobre esto también tenemos que aclarar varias cosas en relación con la cronología y con la sociología. En los primeros tiempos, incluso el faraón andaba descalzo, así como semidesnudo. Y esto a lo largo de dinastías. El clima, además, invitaba a ello. ¡Cómo no iban a ir descalzos y desnudos sus súbditos! Se sabe que los niños de las clases trabajadoras y aún de los nobles iban desnudos y descalzos hasta la pubertad. Se sabe que eran niños impúberes por el famoso mechón de pelo en uno de sus parietales y en una cabeza totalmente rasurada. Más tarde se crea el calzado por necesidades que yo diría “geográficas”. Hay lugares donde es difícil deambular descalzo y hay que proteger al pie con algo que, generalmente, son pieles de animales ó hojas de plantas. Viene después el invento de la suela; es decir, una piel más dura, un trozo de corteza de árbol, que sujeta con tiras de piel animal a la pierna, fijan esa suela y facilitan la deambulación en lugares difíciles y pedregosos.

Las sandalias eran conocidas desde la Prehistoria, pero en el caso de Egipto se las usaba en ocasiones especiales. La mayor parte de la indumentaria fue hallada en las tumbas. Sabemos también como se vestían a través de relieves, esculturas o pinturas, pero generalmente a quien vemos es al Faraón y a la familia real, a los funcionarios o a lo que podríamos decir hoy en día la “élite” social. Nuestra visión a través de la iconografía, es, en consecuencia, relativamente parcial. Dado el clima, el único calzado que se ha podido constatar científicamente ha sido la sandalia. Hay que distinguir entre la sandalia utilizada en la vida cotidiana y la sandalia ceremonial, amén de, entre éstas las que se colocaban a las momias que generalmente eran de metales más o menos preciosos.

El calzado fue, sin duda alguna, una consecución social. Durante siglos solo los nobles usaron este aditamento e incluso llevaban un sirviente que llamaremos el porta sandalias que las llevaba en las manos a la espera de calzarse el noble, siempre siguiendo un ritual. Porque no había otro tipo de calzado, sino la sandalia “tbwt” que, según fuesen para los hombres, las mujeres ó los niños, eran diferentes en sus formas y, naturalmente, tamaños.

Además, según nos dice Herodoto: “Llevan los sacerdotes solamente vestido de lino y calzado de papiro y no les está permitido ponerse otro vestido ni otro calzado.

Claro que también Hipócrates, muchos siglos después, incluye cuidados y tratamientos de las enfermedades de los pies. Y, también, muchos siglos después Jacobus Máximus, profesor italiano afirmó en 1662 que “la piedra sifonia era usada para curar los callos de los pies”. ¿Se tratará de la “famosa” piedra pómez que nos sirve de “lima” para limar nuestra durezas?

Su calzado

Al parecer las formas más antiguas que han sido investigadas, datan de hace unos cien siglos, halladas en unas cuevas del Estado de Oregón. De modo que siendo el calzado conocido desde la prehistoria nos parecerá normal su uso en los antiguos pueblos mesopotámicos y en Egipto y de ahí la extensión de su uso al resto de pueblos antiguos.

La existencia del porta sandalias nos ha llegado a través de múltiples representaciones del mismo en pinturas de tumbas y desde muy antiguo en los siguientes documentos:

Figura 1. Paleta de Narmer de 19,5 cmts de alto por 18,8 de diámetro, donde se ve, detrás del Horus y en tamaño más pequeño al porta sandalias, llevando estas con un estuche en la mano izq. Y en la derecha un aguamanil. Hierakómpolis. Aprox. -3100. Museo Egipcio del Cairo. Paleta Cairo-Brooklyn en donde un porta sandalias aparece con un aguamanil muy parecido al que lleva en la Paleta de Narmer

Figura 1. Paleta de Narmer de 19,5 cmts de alto por 18,8 de diámetro, donde se ve, detrás del Horus y en tamaño más pequeño al porta sandalias, llevando estas con un estuche en la mano izq. Y en la derecha un aguamanil. Hierakómpolis. Aprox. -3100. Museo Egipcio del Cairo. Paleta Cairo-Brooklyn en donde un porta sandalias aparece con un aguamanil muy parecido al que lleva en la Paleta de Narmer.

Figura 2. En la tumba de Meir del funcionario Senbi aparece el portasandalias, fechado en la dinastía XII (2000 A.c.)

Figura 2. En la tumba de Meir del funcionario Senbi aparece el portasandalias, fechado en la dinastía XII (2000 A.c.).

Hasta tal punto el calzado era importante y usado para los egipcios que el salario de los obreros, como es natural al no conocerse la moneda como signo de trueque, era en especie tal salario y así, como norma cada 10 días (sería el equivalente a nuestra semana laboral), se les entregaba calzado, vestimenta, aceite y conos perfumados para sus fiestas y cumplimientos religiosos. Aunque sin duda esta costumbre es muy anterior, está documentado desde la XIX dinastía, en tiempos de Ramsés II cuando éste dice: “Para vosotros he llenado los depósitos con toda clase de cosas: pan, carne, pasteles, sandalias, vestidos, abundantes ungüentos de modo que podáis frotaros la cabeza cada 10 días y equiparos todo el año, y que en todo tiempo dispongáis de buen calzado”.

Sabemos, por los documentos hallados en Deir el-Medina (entre otros un inventario descrito en un ostraca) que contempla cuatro pares de sandalias de junco para un domicilio. También se conocen escenas de comercio de sandalias en el mercado del poblado de los obreros de las tumbas.

Figura 3. Sandalias hdty (sandalias blancas, que eran rituales). Se denominan tbwt pintadas en el ataúd de madera de una mujer desconocida de la XI dinastía, proveniente de Asyut y hacia el 1950 a.C. Las sandalias blancas eran utilizadas en el culto funerario como un símbolo de pureza, ya que el difunto debía aproximarse a Osiris llevándolas puestas, estando así sin polvo ni suciedad.

Figura 3. Sandalias hdty (sandalias blancas, que eran rituales). Se denominan tbwt pintadas en el ataúd de madera de una mujer desconocida de la XI dinastía, proveniente de Asyut y hacia el 1950 a.C. Las sandalias blancas eran utilizadas en el culto funerario como un símbolo de pureza, ya que el difunto debía aproximarse a Osiris llevándolas puestas, estando así sin polvo ni suciedad.

En la vida cotidiana el hombre común iba descalzo y solo en alguna ocasión especial usaba sandalias. Las sandalias de a diario, quien las usaba, se hacían de papiro, de hojas de palmera datilera, de cuero ó madera. Eso nos hace imaginar que había una, más ó menos, industria del calzado para surtir a los usuarios.

Fundamentalmente el fin del uso del calzado era bifronte: Por una parte su utilización práctica para protección o embellecimiento del pie y, por otra, su uso votivo y funerario. Así tenemos medidas y materiales en su construcción que imposibilitan su uso práctico y sugieren el religioso y funerario. Así, también, se han encontrado modelos realizados en oro, marfil, madera, etc. Concretamente entre este tipo de calzado funerario disponemos de las sandalias de los faraones Psusenes I (1036/989 a.C.) (fig. 5) y de Sheshonq II 890 a.C.(fig. 4). Y, por su parte, podemos decir que en la tumba de la reina Nefertari, esposa principal de Ramsés II, se encontraron unas bellas sandalias de papiro.

Figura 4. Sandalias de Sheshonq II

Figura 4. Sandalias de Sheshonq II.

Figura 5. Sandalias de Psusennes I

Figura 5. Sandalias de Psusennes I.

En la tumba de Tutankhamón H. Cartier encontró unas sandalias de junco (fig. 6) en una caja de madera que tenía la inscripción: dm3 tbti hm.f – ‘nh-wd3-snb (“Sandalias de papiro de Su Majestad – Vida-Prosperidad-Salud”). Cuando se descubrió, la momia llevaba puestas unas bellas sandalias de oro y en los dedos se encontraban colocados dediles del mismo material. En esta tumba se encontró el siguiente calzado[1].

Par de sandalias de papiro y junco, otras de papiro, un calzado de piel de ternero, una sandalia de cuentas coloreadas correspondiente al pie izquierdo, otro par de sandalias de cuero con aplicaciones de oro en forma de motas y una decoración de flores en la parte delantera, un calzado de suela de paja, una sandalia del pie izquierdo con una suela hecha con una fina lámina de oro y con incrustaciones de lapislázuli, cornalina y feldespato verde y decorada en la parte delantera con florecillas de oro, otra sandalia con laminado de oro, cincelada con el motivo de un asiático y un africano, vencidos y otra sandalia de cuero con cubierta de hoja de oro. El oro está inciso decorado con motivo de figuras de un asiático y un africano adorando a la cartela con el nombre del rey.

Figura 6. Sandalias de papiro de Tutankhamon

Figura 6. Sandalias de papiro de Tutankhamon.

Figura 7. Sandalias de oro de Tutankhamon

Figura 7. Sandalias de oro de Tutankhamon.

En referencia al calzado que tenemos en los distintos museos, podemos indicar que:

En el Museo de Berlín se pueden ver 12 ejemplares de calzado correspondientes a las dinastías XVIII á XXX, hecho de fibras de palma, de junco: de cuero, de plata.

Figura 8. Sandalias de fibras vegetales. Museo de Berlín

Figura 8. Sandalias de fibras vegetales. Museo de Berlín.

Figura 9. Sandalias de fibra de palma. Museo de Berlín

Figura 9. Sandalias de fibra de palma. Museo de Berlín.

Figura 10. Sandalias de plata. Museo de Berlín

Figura 10. Sandalias de plata. Museo de Berlín.

En el Metropolitan Museum de Nueva York hay un par de sandalias de aprox. 1300 a.C. hechas de Papiro. También un par de sandalias funerarias de oro pertenecientes a una princesa de la dinastía XVIII, halladas en Tebas. (fig. 11).

Figura 11

Figura 11.

Y en el Museo Egipcio de Turín está el vestuario completo que se encontró en la tumba de Kha, incluidas las sandalias.

Patología del pie

¿Tendrían los egipcios, Podólogos que aliviasen la patología del pie? No lo sabemos pero sí que nada hay nuevo bajo el sol, por lo que sospechamos que la pedicuría primero y la Podología después no nacieron en el siglo XVII y XX respectivamente, sino que ya en Egipto había personas dedicadas a aliviar estas dolencias .Dentro de la florida patología del pie nos han llegado algunas afecciones que merecen ser destacadas y que, naturalmente, no respondían aql nombre profesional actual. Así tenemos que en la tumba de Ptah Hotep en Saqqarah se ve a un personaje con un bastón en el que se apoya, por padecer alguna patología pédica. Ó el caso de un pie equino a finales de la dinastía XIX. El paciente se apoya en un largo bastón ó muleta para ayudarse a caminar. Se trata del faraón Siptah (1196/1190 a.C) y probablemente su deformación se debió a una poliomielitis. Tenemos otros casos de patología pédica, y así podemos observar en la tumba de Mery en Hagarsheh, a un dignatario con una pierna a través de la que, con dificultad, apoya el pie ayudándose de un bastón. Valga por todos el ejemplo gráfico de la tumba de Hirkouf (fig. 12).

Figura 12

Figura 12.

Últimamente en este año de 2007 unos científicos ingleses de la Universidad de Manchester han descubierto en Egipto un dedo gordo artificial adherido al pie derecho de la momia de una mujer (Fig. 13) que murió cuando tenía entre 50 y 60 años y cuya cicatriz de amputación muestra indicios de haberse curado normalmente. Ésta sería la prótesis funcional más antigua del mundo e indican que el dedo, de cuero y madera, actualmente en el Museo del Cairo, ayudaba a su dueño a caminar y esperan demostrar que ese dedo es anterior en varios siglos a la prótesis de una pierna artificial que data del año 300 A.C, la más antigua conocida hasta ahora, la cual había sido hecha de bronce y estaba depositada en el Colegio Real de Cirujanos en Londres, siendo destruida por las bombas alemanas durante la II Guerra Mundial.

Figura 13

Figura 13.

El Museo Británico también tiene en exhibición la prótesis de otro dedo similar pero ésta no está adherida a su pie. “Los dos dedos datan de entre 1000 y 600 A.C. expresó Jacky Finch, del Centro de Egiptología Médica de Manchester, y si podemos demostrar que uno o ambos eran funcionales habremos hecho retroceder el nacimiento de la medicina protésica en unos 700 años”, señalando que el dedo protésico que se exhibe en El Cairo es probablemente más funcional por cuanto está articulado y muestra signos de uso.

El Papiro Ebers contiene un pequeño tratado dedicado a los miembros inferiores que describe los diversos remedios, entre otros el utilizado para disminuir la hinchazón de los pies (rdwy). Otro tratamiento para hacer desaparecer la hinchazón de los pies de un hombre: Usar la planta uadu de los campos y mezclarla con larva del renacuajo de las marismas. Cocer en aceite y se le frotarán los pies.

En el Papiro Westcar se lee “Otro remedio para hacer desaparecer la picazón de los pies (rdwy). Granos de piñón, granos de guisantes, granos de chames, grasa de toro. Cocer, luego vendar durante cuatro días.”

Se conocía una patología pédica, consistente en una inflamación dolorosa, denominada whdw. De otra denominada hn´w no conocemos sus detalles ni su tratamiento podológico.

En el papiro Ebers hay un capítulo dedicado a las dolencias del dedo gordo del pie así como de otros dedos y las uñas. El papiro Hearst también contiene recetas para estos males, y una, concretamente, trata de un dedo purulento. Para algunos tratamientos mezclaban sulfuro de arsénico, sulfuro de arsénico, aceite sefet, vendando el dedo con esta mezcla.

Para la uña del dedo gordo se usaba un emplasto de miel, tierra de nubia, planta sheshemet, styrax y planta ibw. Con esa pomada se envolvía el dedo enfermo. Otro tratamiento era empleado para el temblor de los pies, purgando el vientre.

Conclusiones

De este pequeño trabajo que es un bosquejo para más profundas investigaciones sobre el calzado y las afecciones podálicas en el Antiguo Egipto y de los ejemplos que en él se citan, podemos, sin temor a equivocarnos, enunciar 3 cuestiones de interés para la Podología:

a) Los antiguos egipcios conocieron y usaron diversos tipos de calzado, fundamentalmente y debido a su climatología y orografía, calzados ligeros, como las sandalias.

b) Los egipcios tuvieron enfermedades, lesiones y traumatismos que afectaron de forma exclusiva al pie, tobillo y pierna.

c) Fueron tratados por profesionales de la medicina a través de manipulaciones, farmacoterapia y prótesis, dirigidas exclusiva y específicamente a las afecciones de los pies.

Así que podemos llegar a la conclusión de que la Podología y los Podólogos son mucho más antiguos de lo que nos habíamos imaginado y quizás esto sirva para que los historiadores de la Podología empiecen a contemplar su profesión como tan antigua como la propia Historia de los pueblos. Los registros escritos que nos han quedado están ahí para demostrarlo.

Bibliografia no exhaustiva

Alonso Royano, F.- El contrato matrimonial en el derecho paleobabilónico.- Memorias de Historia Antigua. Vol.XI/XII. Instituto de Historia Antigua. (Universidad de Oviedo. 1990/91).
“El régimen matrimonial en el código de Hatussas.-” Espacio, Tiempo y Forma. Serie II. Historia Antigua.T. 6. (UNED. Madrid, 1993).
“La figura jurídica de la dote en el derecho matrimonial del Egipto faraónico”.- Boletín del Iltre Colegio de Abogados de La Rioja. Nº 7. (Logroño, marzo/abril 1993).
“La figura jurídica de la dote en el derecho matrimonial del Egipto faraónico”.- Boletín del Iltre Colegio de Abogados de La Rioja. Nº 7. (Logroño, marzo/abril 1993).
“La figura jurídica de la dote en el derecho matrimonial del Egipto faraónico”.- Boletín del Iltre Colegio de Abogados de La Rioja. Nº 7. (Logroño, marzo/abril 1993).
“La figura jurídica de la dote en el derecho matrimonial del Egipto faraónico”.- Boletín del Iltre Colegio de Abogados de La Rioja. Nº 7. (Logroño, marzo/abril 1993).
“El derecho de familia en el Egipto faraónico.- “Edit. Lepsius, s.l. (Valencia, 1995).
“Análisis jurídico de în n.îr îsw”.- Espacio, Tiempo y Forma. Serie II. Historia Antigua. T. 8. UNED (Madrid, 1995).
“La ciudad y el ciudadano en Egipto”.- Espacio, Tiempo y Forma. Serie II. Historia Antigua. T.10. UNED. (Madrid, 1997).
“El derecho en el Egipto faraónico”.- Espacio, Tiempo y Forma. Serie II. Historia Antigua. T. 11. UNED. (Madrid, 1998).
“El derecho en el Egipto faraónico.- ” Universidad Rafael Landívar. Guatemala. 11.04.96.
Cersósimo, A. R.- Las sandalias en el Antiguo Egipto.
Cimmino, F.- “Vita quotidiana degli egizi”. Ed. Rusconi libri. Milano, 1985.
Daumas, F.- “La civilisation de l’Egypte pharaonique”. Ed. B. Arthaud. Paris 1965.
Desroches-Noblecourt, C.- “Toutankhamon”. Ed. George Rainbird ltd. Londres, 1963.
Drioton, E. Y Vandier, J.- L’Egypte. Edt. Presses Universitaires de France. Paris, 1938.
Frankford, H.- “Kinghip and the Gods: A study of Near Eastern Religión as the Integration of Society and Nature”. The University of Chicago, 1948.
Gardiner, A. H.-
“Gramática egipcia”. Lepsius. Valencia, 1995.
“Egyptian Grammar being and Introduction to the Study of Hieroglyphs.” Oxford, 1950.
Trigger, B.G. et allii.- Ancient Egypt: A social history. Ed. Cambridge University Press, 1989.


[1] Se encuentra en el Museo del Cairo. La relación está tomada de Cersósimo, A.- “Las sandalias en el Antiguo Egipto”.